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¿Cómo son las prisiones en España? Una mañana en Soto del Real



¿Cómo son las prisiones en España? Una mañana en Soto del Real - Sociedad

Hace unos días fuimos a la cárcel de Soto del Real por motivos laborales, también denominada Madrid V. Decidimos ir un sábado por la mañana para así aprovechar y ver un poco el ambiente que se genera con las visitas de los familiares. Resultó muy interesante, la verdad, porque aunque la persona con la que fui ha estudiado Derecho, no tenía demasiado claro el tema penitenciario, así que allí, en el terreno, pudimos aclarar muchas cuestiones, lo cual me hizo pensar que podría escribir un artículo sobre este tema, enfocado principalmente a personas que tienen algún familiar o amigo en prisión, dado que esos primeros momentos suelen ser muy traumáticos y no solo para el preso, sino también para el entorno del mismo.

En España hay 82 centros penitenciarios, además de los CIS. Un CIS es un centro penitenciario donde los presos se encuentran en un régimen abierto, es decir, que pueden salir durante el día (para trabajar o estudiar) y también los fines de semana. Se supone que son un paso intermedio que facilita la posterior inserción cuando el preso obtiene la libertad condicional o la libertad total. Aunque el tema de la reinserción y hasta que punto los centros penitenciarios en general cumplen esa función da para mucho, así que lo dejaremos para otros artículos futuros.

Volviendo al Centro Penitenciario de Soto del Real, se encuentra en la carretera M-609, en el kilómetro 3,5. Fue construida en 1995, y tiene una superficie de más de 78,000 metros cuadrados, aunque el perímetro, como es obvio, es mucho mayor.

Os sonará probablemente esta prisión porque es allí donde se encuentran presos como Oriol Junqueras, Raül Romeva, Joaquim Forn, Jordi Turull, Josep Rull, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart mientras se desarrolla el mediático juicio del procés.

Hay un parking accesible a cualquiera y también una parada de autobús, la línea 721, que sale desde Plaza de Castilla, aunque la frecuencia de estos autobuses es acorde con la de visitas, por lo que hay que estar muy pendiente de los horarios.

Las celdas están diseñadas para dos personas, aunque si el preso tiene mucha suerte puede suceder que esté solo durante algunas temporadas, pero no es lo habitual, dado la saturación en general y de esta cárcel en particular por su cercanía a Plaza Castilla y la Audiencia Provincial. A pesar de lo que comúnmente se piensa, las duchas no son comunitarias, sino que cada celda tiene su baño incorporado, eso sí, abierto, por lo que la intimidad con tu compañero de celda es nula.

La vida en prisión es muy monótona. Recuento a primera hora de la mañana, comida a las 13:30, luego de nuevo es obligatorio volver a la celda, después actividades y la cena, y a partir de las 21:00 horas de nuevo hay que encerrarse en la celda (o chabolo, como lo llaman los presos) hasta el día siguiente.

Sí es cierto que los presos pueden optar a tener televisión, pero pagando por ello. En prisión, la moneda de cambio más utilizada son las tarjetas de teléfono (lo cual es lógico, puesto que los móviles están prohibidos y esa es la única forma de hablar con el exterior) y, como no, el tabaco.

Los presos disponen, además, para sus gastos personales, de una tarjeta que se carga con el peculio (máximo de dinero semanal que la familia puede ingresarte en ella y que rondará los 80 euros, y que te permite comprar en el economato, en el demandero o disponer de tarjetas de teléfono para llamar a tus seres queridos en una cabina muy similar a las públicas que existían antes). El peculio también puede obtenerse por trabajos remunerados dentro de la prisión, aunque no os esperéis un sueldo habitual por ellos, sino mucho más bajo.

Dentro de la prisión, todo funciona por medio de instancias, desde pedir un permiso a solicitar que te arreglen la cisterna del inodoro. Además comentaros que hay diferentes módulos en los cuales varía mucho el índice de peligrosidad y el tipo de reclusos que pueden encontrarte allí, existiendo los módulos de respeto que son los más “seguros” y donde las normas son algo más relajadas que en el resto.

Dadas estas primeras pautas generales sobre las prisiones, quizás os preguntéis cómo es visitar a alguien en prisión y os diré que como en todo depende de la persona y su fortaleza mental, pero por lo general es muy duro y traumático para alguien que jamás había tenido nada que ver con este ambiente carcelario. El tiempo que pasarás con el preso será muy breve en comparación con el que tendrás que esperar. Te registrarán, tendrás que pasar incluso horas sin teléfono ni enseres personales hasta que puedas entrar y tendrás que hablar con tu ser querido a través de un cristal, por medio de un teléfono que algunas veces da problemas. Verás a otras personas en tu misma situación y te preguntarás inevitablemente por sus historias, terminando por conocer a muchas de ellas pues seguramente coincidiréis en más de una ocasión.

Durante el tiempo que tengas a un ser querido en prisión, probablemente volverás a escribir cartas en papel (algo que ya tenemos olvidado la mayoría), pues para los presos es muy importante y deseada cualquier comunicación desde el exterior, y los minutos de llamada permitidos y las visitas, siempre resultan muy limitados.

Recomendaciones generales si tienes a alguien en prisión:

La primera es la paciencia. Una vez entras en el sistema todo es lento. Como ya he comentado, la vida en prisión se mueve por instancias, desde autorizar un número de teléfono para que te pueda llamar el interno, autorizar las visitas, permisos, etc., por lo que tanto tú como la persona que está allí, debéis de armaros de paciencia y no desesperar.

Información: nada como conocer los pasos, tanto a nivel legal como práctico, de la mejor forma de actuar. Tendrás que informarte mucho para poder aconsejar bien a la persona que está dentro.

Positividad: es necesario que transmitas tranquilidad y positividad al interno, a pesar de que tu estado anímico no sea el mejor.

Contacto: intenta mantener el mayor contacto posible con la persona encarcelada para que la desconexión con su “anterior vida” sea menos drástica y le resulte más sencillo adaptarse a su nueva situación.
Espero que os haya resultado interesante el artículo y comentarios que si tenéis algún familiar, amigo o ser querido en prisión y necesitáis algo de orientación, hay un correo electrónico en el que os responderán vuestras dudas de forma gratuita. Os la dejo por aquí:
[email protected]
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Acerca del autor

Cristinace2018

4 comentarios

  • Me quedo con lo de transmitir tranquilidad y positividad al interno, a pesar de que tu estado anímico no sea el mejor. Así lo hago cuando trato con posibles futuros presos.

    • Supongo que es esencial hacerlo así. Yo sé que es un tema que no es muy popular porque una persona que ingresa en prisión no es precisamente alguien bien considerado, pero hay que pensar que el ingreso en prisión de alguien no afecta solo al preso, sino también al entorno. ¡Un saludo! Gracias por comentar y me encantaría leer tus experiencias que por tus comentarios apuesto a que son muy interesantes.

      • Pues mira, una vez oí a un preso preguntarle a otro el motivo de su encierro. «Porque atraqué un banco», le dijo. «¿Y tú?». Y el otro le contestó: «Porque perdí el tren». «Ah… claro… el tren de la vida, ¿verdad?». «No, no, el Talgo, ¡que si no no me cojen esos mamones!».

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