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Como Venus Y Plutón

Como Venus Y Plutón - Salud

COMO VENUS Y PLUTÓN

 

Refugio en tempestades,  refugio de aguas bravas.

Sosiego en cada guerra. Remanso, paz y calma.

En cada guerra que fue ganada, con tu carne desgarrada.

Desgarrada de pasión. Desgarrada del deseo hambriento.

 

De la necesidad constante de ser aprobada. Merecida. Valorada.

De la necesidad constante de ser dignificada.

Curiosa paradoja dignificar lo que da vida.

¿Acaso no es digna y merecedora quien da vida a la vida?

 

Madre, hermana, amiga. Valiente de tus miedos.

Patriota inalcanzable, ciudadana de un lugar que llama a la calma.

En la lucha diaria por salvaguardar la esencia que te allana.

Sensible y humana. Con la fuerza incansable de mil mares.

De mil mares que incluso en calma, son capaces de mover hasta las más altas montañas.

 

 

Mujer, belleza en la palabra. No por distintivos, sino porque eres humana.

Humana con todas las palabras. Humana, como el hombre que nos acompaña.

Somos equilibrios perfectos, buscando dualidades encauzadas.

 

Tú no eres sin él. El, sin ti, tampoco es nada.

Necesarios, compatriotas. Fieles compañeros que de la mano nos acompañan.

Somos un eje perfecto, esperando encontrar esa coordenada que nos lleve a lo correcto.

 

Y lo correcto es valorarnos. Dar sentido a lo que la tierra madre nos ha dado.

Ser hermanos.

Sé, del verbo del que sabe, que tú y yo, nos necesitamos.

 

Como se necesitan la luna y el sol. Como el contraste perfecto que hacen Venus y Plutón.

Que en su natural asimetría, que en su total diferenciación generan impacto en quien lo vive, en quien lo mira.

 

 

 

Y por ello. Por vivirnos. Por mirarnos. Como quien mira un atardecer en agosto.

Como quien entiende que la vida es un milagro.

 

Como quien arrastra las fronteras y agradece lo que tiene.

Como quien siente, como quien vive, como quien aprovecha el momento.

Como quien ve en el otro la oportunidad de mejorarse.

Como quien entiende que la vida es un segundo.

 

Y que es un sueño que alguna vez termina.

Como quien entiende que esto no es una batalla.

Como quien comprende, de una vez por todas, que no hay mejores, ni peores.

Que en fraternidad sólo se gana.

 

El camino es arduo, pero las fuerzas jamás flaquearon.

Valientes, unidas. Soñadoras de un mundo más humano.

En el que no haya que demostrar, sólo por nacer con dos ovarios.

En el que no haya que demostrar nuestra infinita valía.

 

Porque de nuevo, somos seres humanos.

Y como humanos.

Libres, nos queremos e iguales nos necesitamos.

 

Estefanía Ibáñez

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