Sociedad

Como vivía la «Semana Santa» durante mi niñez.

Como vivía la «Semana Santa» durante mi niñez. - Sociedad

Buenas  tardes,estimados amigos seguidores y lectores, por vez primera, de mis artículos. Me he decidido a escribir  algo  sobre «la Semana Santa» debido a la importancia que la misma tiene en todos los países de Iberoamérica, España, Portugal, Italia, y en todos los demás, que la celebran fervorosamente, donde la Iglesia Católica dejó su huella poderosa e imborrable. Retrocederé en  el tiempo muchos  años, probablemente unos 43, cuando estaba  en  la etapa  de  mi niñez de manera  plena, en mi país El Salvador, momento  en  el  cual, los infantes son semejantes a esponjas, pues adquieren, de manera  continua y permanente, ideas, pensamientos, valores, en  fin, todo lo relacionado a  su  entorno cultural. En esa etapa, cuando llegaba la «Semana  Santa»,( y lo pongo  entre  comillas, porque, lastimosamente, no hace honor a  su  nombre, ya  que de santa no  tiene  nada) yo  me  comenzaba  a  inundar de  cierto  espíritu sincero, de amor  y  tristeza por Jesús, poniéndose  mis sentimientos  en  consonancia  y  empatía  con ese  personaje quien, supuestamente, murió por  nosotros  para  que  nuestros  pecados  fueran  perdonados. A pesar  que  nací católico  y  fui  bautizado por  esa Iglesia, mi  familia nunca  me  llevó  a  misas o  me  inculcó  estar rezando  el  rosario mañana, tarde o  noche o a  estar involucrado en grupos  juveniles católicos, el  sentimiento de  devoción por todo  lo que  tenía que  ver  con  el  Mesías, me  comenzaba  a  envolver ya  entrada dicha celebración,debido a la  exhibición de programas religiosos  referentes  a la  vida  de Jesús y también, porque estudié  en  un  colegio  católico que llevaba a cabo todas las celebraciones que  se  realizan  antes  de la  semana  mayor. Me ponía melancólico al ver todas las películas  sobre  la  pasión  de  Cristo, recordando  una  en  particular y realizada  en  México, obvio,  en blanco y negro, en  la  que Cristo nunca  enseñaba  su  cara  y  hablaba  de  manera  pausada y  en  un  castellano de la  península, creo  que  la  protagonizaba  un  actor  español  quien vivió en  México e hizo muchas  películas  allí, fue Antonio Rambal o Armando Calvo. Todos  los  días, de la semana mayor,  era  lo  mismo, ver  a  Jesús hablando a  sus  discípulos las verdades; luego, era delatado por Judas, un individuo avaro y traicionero, para  ser llevado a donde Pilatos, quien por decisión del pueblo, lo  condena  a  muerte. El momento que sentía más tristeza, era cuando Jesús llevaba  la  cruz hasta el Gólgota o lugar de la calavera, era  desnudado y crucificado. También me gustaban las películas realizadas en los Estados Unidos y protagonizadas por Victor Mature, el manto sagrado y Demetrio el gladiador. De  niño,  en  ningún momento, la  resurrección  significó  algo  en  mi  mente, sólo  el  momento  de su  sufrimiento y muerte, su calvario, me  impactaba  de  sobremanera. Ojalá alguien  me  hubiera  explicado el  significado de la resurrección. Toda esta  devoción, auto impuesta, por el Mesías, se  hacía más  fuerte  cuando pedía que  me llevaran  a las típicas procesiones de la a fecha. En particular, iba a una a la procesión del Santo Entierro, en horas de la noche. Desde muy temprano, esperábamos, con mi trabajadora doméstica y mi hermano, a que bajaran la imagen de Cristo, desde la cruz, y que la colocaran dentro de una urna para sacarla por las principales calles del pueblo, dentro de una urna. íbamos con una una vela, recorriendo varias cuadras de la colonia hasta regresar de nuevo a la Iglesia. A mí, en lo personal, me causaba un gran  sentimiento de enojo contra los verdugos del Divino Maestro y me preguntaba la razón por  la que nadie le salvó la vida. A cada paso, de la urna nos  encontrábamos con las famosas  alfombras, elaboradas con aserrín y sal,  que  representan motivos relacionados con la  vida, pasión y resurrección de Jesús. Fue un momento interesante y precioso de mi vida y que desapareció con  el  tiempo. Si alguna persona me hubiera inculcado, no solamente, la  celebración de  estos  actos, y me hubieran  enseñado a ser un verdadero cristiano, a lo mejor, ahorita, sería  alguien ganado par DIOS, pero nadie  estuvo  ahí, y otras pasiones, pero  negativas, inundaron mi mente y mí espíritu, como lo  fue la pornografía y la prostitución. Ahora, todo eso ha quedado  en  el  baúl de mis  recuerdos y estarán allí hasta  el fin de mi  existencia, eso  si no  sufro, en  el  futuro, de un Alzheimer. Tengan unas excelentes vacaciones de Semana Santa.

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sergitus

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