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Conducta machista y patriarcal, la ideología que sustenta la violencia de género



Conducta machista y patriarcal, la ideología que sustenta la violencia de género - Política

Un agresor no es un enfermo, aunque puede tener una enfermedad como cualquier otra persona.

La mujer que permanecía en estado crítico tras un tiroteo en Aranjuez (Madrid) la noche del domingo falleció el martes, esta mujer, de 23 años, era cuñada del hombre que asesinó también a otra de sus cuñadas el lunes. Ya son veinticuatro las mujeres asesinadas en lo que va de año.

Tenemos, desgraciadamente, una sociedad patriarcal que establece relaciones jerárquicas entre mujeres y hombres. La violencia de género es la expresión máxima de discriminación de la violación de los derechos humanos, y además la más extendida en nuestros días, España está obligada a prevenir y eliminar tal atrocidad. Y la sociedad tiene también la responsabilidad de apoyar a las víctimas, reprobando todas las formas de violencia contra las mujeres. Lógicamente, la denuncia es el primer paso, aunque esto por sí solo no es suficiente.

Cuando una mujer interpone una denuncia eso indica que ya estamos fallando como sociedad, porque las políticas de prevención no evitan este hecho atroz. Es preciso adelantarse y apostar por una socialización no sexista que promueva valores igualitarios, comportamientos de eliminación de conflictos y erradicación de la violencia simbólica y estructural.

Pero, al mismo tiempo, las víctimas necesitan medidas de protección adaptadas a cada caso particular, acompañamiento especializado y apoyo institucional. El mejor modo de prevenir la violencia de género es avanzar hacia sociedades igualitarias donde hombres y mujeres tengan la misma valía, la misma participación y los mismos derechos.

En 1989 la reforma del Código Penal recoge ya penas por delito de maltrato físico habitual en la familia de hasta 6 meses de prisión, eso sí, durante diez años no tendría efectos prácticos legales.

1999 la reforma del Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal castiga ahora el maltrato psíquico habitual y extiende la protección al excónyuge o expareja, prevé la adopción de medidas cautelares de alejamiento y desaparece requisito existente de denuncia previa. La violencia de género pasa a ser considera un delito público perseguible de oficio.

La Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, de Reforma del Código Penal estableció por primera vez, y con carácter imperativo, la pena de prohibición de aproximación en todos los delitos de la violencia sobre la mujer y doméstica.

La Ley 27/2003, de 31 de julio, reguladora de la Orden de Protección a las Víctimas de la Violencia Doméstica, dispone medidas de protección, penales y civiles para las víctimas de violencia de género intrafamiliar. Estas medidas están encaminadas a garantizar la seguridad física. Ahora, la primera agresión o amenaza con arma es considerada delito y amplía el ámbito de protección a parientes colaterales.

En 2004, la Ley Integral contra la Violencia de Género excede el ámbito exclusivamente penal para extenderse al educativo, sanitario, laboral, de seguridad social y penitenciario, abordando medidas de sensibilización, prevención, y detección; así mismo se hacen valer los derechos de las víctimas; se promueve la tutela de las víctimas; y en su disposición adicional 2ª establece un Plan para la valoración forense integral de la Violencia de Género. Establece además mecanismos de tutela judicial e institucional como los juzgados de violencia contra la mujer, la Fiscalía contra la violencia sobre la mujer, la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer y el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer.

La modalidad de violencia contra las mujeres más extendida es la violencia ejercida por la pareja o expareja. Por eso, el Estado español promulga una regulación específica para atender la violencia contra las mujeres ejercida por hombres que sean o hayan sido sus cónyuges o a los que estén o hayan estado ligadas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.

A partir de este momento, la violencia de género intrafamiliar muestra algunas diferencias con respecto a otros tipos de violencia que dificultan una rápida y adecuada intervención.

En el plano individual, el agresor justifica habitualmente la violencia como consecuencia del amor hacia la víctima. En el plano colectivo, la conducta violenta se atribuye generalmente a una conducta delictiva esporádica de un hombre violento, con problemas psiquiátricos, de alcohol o drogas.

Pero no nos engañemos, la violencia de género de pareja o expareja no obedece a patologías individuales, ni a desórdenes psíquicos, ni a cuestiones asociadas al alcoholismo, el desempleo o la pobreza. Los hombres que agreden a las mujeres son hombres normales. Simplemente poseen una ideología machista, patriarcal y de dominación. Y lo que busca con su violencia es la anulación de la mujer. Tanto en términos físicos, como identitarios. Por eso la violencia hacia la mujer se da en todo tipo de estratos sociales, distintos niveles de ingresos económicos, nivel de estudios o franjas de edad.

Y lo más tremendo es que la transmisión intergeneracional del maltrato, ofrece la espantosa posibilidad de que los niños repitan el patrón del agresor y las niñas el de la víctima. Debemos erradicar completamente todo factor de riesgo, porque quien ha sido expuesto a la violencia en la familia puede ser un serio y potencial sucesor de estas conductas. Y por supuesto, a través de una sana educación eliminar también factores sociales, como los códigos machistas y la educación autoritaria. Sólo así podremos construir una sociedad igualitaria y moderna, adelantándonos, atajando y previniendo antes que lamentándonos.

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Aicrag

4 comentarios

  • Interesante artículo, Aircrag. Este problema, como tú expones, es más una conducta reproducida por nuestro sistema patriarcal, alimentado y transmitido, por las mismas mujeres Ellas son alcahuetas al fijarse en hombres machistas como maridos y no dejarlos desde el primer momento.

    • Sergitus, ninguna mujer está libre de caer en las redes de un maltratador. ¿Crees de verdad que aquellas víctimas que sufren esta violencia son alcahuetas que han buscado directamente hombres machistas? La violencia machista es una de las peores lacras a las que se enfrenta la sociedad. Entiendo que te preguntas, ¿cómo puede una mujer caer en una relación de maltrato? Pero lo que nunca debemos pensar como sociedad, es que hay mujeres a las que la va la marcha, como apuntas en tu comentario. Porque un día conocen a un hombre que se presenta educado y encantador y poco después, cuando ya la han sometido se quitan la máscara y sólo queda un psicópata y un enfermo; no son las mujeres las que tienen un problema en la cabeza, Sergitus, son esos energúmenos que las aplastan. Se ha comprobado que la mayoría de los maltratadores pueden ser personas bastante habilidosas para manejar su ira en el ámbito público, con vías de negociación respetuosa, o por lo menos alternativas a la violenta; sin embargo, se permiten descargar selectivamente el estrés acumulado en su día a día, sobre su pareja, simplemente por sentirse con ese derecho implícito y heredado culturalmente sobre ella. Y esto nunca hay que justificarlo culpando a quien es la víctima, sino erradicando esta arcaica y oscura cultura machista desde la más tierna infancia.

  • Muy bueno el desarrollo. Muy de acuerdo con que lo peor de todo es que los más pequeños ven el comportamiento de sus padres en casa y adoptan esos mismos roles. Si es que al final todo se remite a la educación. Lo que veo, lo que me dicen, lo que repito, en lo que me convierto.

    Saludos.

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    • La aberración del supremacismo masculino es una corriente de pensamiento que considera a la mujer genéticamente inferior al hombre, estableciendo patéticamente que su papel en la sociedad está limitado a la reproducción sexual y al disfrute del hombre. Esto no es más que una exaltación radical del machismo, y sólo trae la degradación máxima de una sociedad. Esta corriente en realidad es una ideología de odio, como todo pensamiento supremacista. Y todo esto se podría ir erradicando con una educación correcta desde los primeros años escolares. Gracias por tu comentario.
      Un saludo.

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