Política

Constitución Española: ¿Reforma urgente?

Constitución Española: ¿Reforma urgente? - Política

Escucho con frecuencia últimamente lo necesario que es reformar nuestra Constitución, y la primera pregunta que me viene a la cabeza, es ¿conocemos realmente nuestra Constitución Española? Por la clase de comentarios que leo, me da la sensación de que no en todos los casos es así, y que tampoco todos son conscientes de los pasos que hay que dar para hacerlo. Por ejemplo, ¿sabías que la reforma de ciertos artículos lleva inherente la disolución automática de las Cortes, además de someter el nuevo texto a referéndum de forma obligatoria? Esto sucedería si la reforma afectase al Título Preliminar, al Capítulo Segundo, Sección 1ª del Título I, o al Título II.

Por ello, antes de hablar de reforma, creo que es imprescindible conocer qué vamos a reformar y por qué. Nuestra Constitución Española consta de un 169 artículos, 4 disposiciones adicionales, 9 disposiciones transitorias, 1 disposición derogatoria y 1 disposición final. Además está dividida en un Preámbulo y diez Títulos. El Título X es el que nos habla de la Reforma Constitucional.

En este título hay tan solo 4 artículos, que nos hablan de cómo debe hacerse dicha reforma. Os resumo su contenido: el artículo 166 nos indica que la reforma ha de partir siempre del Gobierno, el Congreso, el Senado y también puede partir de Asambleas de las Comunidades Autónomas.  El artículo 167 nos dice que la reforma deberá ser apoyada por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. De no lograrse el acuerdo, y siempre y cuando una mayoría del Senado votase por esta reforma, podría ser aprobada por mayoría de dos tercios del Congreso. El artículo 168 nos habla de la disolución inmediata de las Cortes si dicha reforma se refiere a ciertos apartados que os he comentado antes, además de su votación obligada en referéndum. Y por último, el artículo 169 nos habla de que no podrá haber iniciativa de reforma en estados de alarma, sitio o excepción, o en tiempos de guerra.

Como el lector sabrá, una de las reformas más comentadas es la que da preferencia en la sucesión a la corona al hombre frente a la mujer, incluso en el caso de que la mujer sea la primogénita. Este artículo es el 57.1 y dice así: “La sucesión al trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a la posterior; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos“. Y este artículo, precisamente, se encuentra recogido en el Título II. Es decir, que su reforma conllevaría tanto un referéndum para su ratificación, como la disolución inmediata de las Cortes.

Otro de los artículos más mencionados a raíz del problema de Cataluña (podéis leer mi opinión al respecto pinchando aquí), es el artículo 2, que nos habla de la “indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible” que llevó a la aplicación del, ya conocido por todos, artículo 155. Este artículo 2 pertenece al ya mencionado Preámbulo.

Pero, ¿qué ocurre y cómo es el procedimiento para cambiar, por ejemplo, la Ley electoral? ¿Sabiendo que la iniciativa legislativa puede partir del pueblo, podemos los españoles decidir por nosotros mismos que se cambie dicha Ley? Lamentablemente, no. A pesar de que en el artículo 87.3 de la Constitución nos habla que a través de una iniciativa popular se podría presentar una proposición de ley, con un mínimo de 500.000 firmas acreditadas, no es posible dicha iniciativa para materias propias de ley orgánica. Y precisamente la Ley electoral está regulada por la Ley orgánica 5/1985, de 19 de junio.

Lo que trato de explicar, es que solo un auténtico conocimiento de nuestra Constitución española nos podrá dar las bases adecuadas para comprender cómo sería esa reforma, y de qué manera podría realizarse. Porque la Constitución es la norma suprema de ordenamiento que ninguna otra ley o norma puede contradecir en nuestro país. De ahí que su reforma implique mucho más que cambiar una parte de un artículo que no nos parece correcto. Y que muchas veces, aunque sea necesaria y deseable tal reforma, la mayoría de partidos políticos son reticentes a ella por las razones que he expuesto a lo largo de este artículo. Si meditamos un poco al respecto, en la Constitución tenemos reflejadas cosas como el número de Diputados que debe haber (entre 300 y 400, en la actualidad tenemos 350), el número de Senadores, las bases para la elaboración de las leyes, las prerrogativas parlamentarias, y un largo etcétera.

Solo con el conocimiento y análisis de esos 169 artículos, podremos realmente ser capaces de exigir a nuestros políticos dicha reforma, pues tengo la sensación que muchas veces se amparan en este desconocimiento general para hablar de cambios y reformas que rara vez llegan a buen puerto o que van postergando de forma indefinida. En nuestras manos está la llave para que eso cambie, y que demostremos que no nos asusta la lectura de la Constitución Española. No olvidéis que el desconocimiento de la ley, no exime de su cumplimiento. Y que a través del conocimiento, cada vez más generalizado, podremos realmente perfilar un futuro político mucho mejor y más acorde con la sociedad que deseamos todos.

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Acerca del autor

Cristinace2018

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