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Conviértete En Freelancer Y Deja Tu Trabajo En Un Mes – La Gran Mentira Del Trabajo Por Internet

Conviértete En Freelancer Y Deja Tu Trabajo En Un Mes – La Gran Mentira Del Trabajo Por Internet - Sociedad

Seguramente has recibido en tu correo más de una publicidad de plataformas de enseñanzas que te prometen el oro y el moro con respecto al trabajo freelance. Gracias a la formación que te brindan por un par de cientos de dólares, te aseguran que tendrás la posibilidad de dejar tu aburrido trabajo actual y dedicarte a trabajar cómodamente desde casa. Pues ben, eso es MENTIRA.

¿Qué es el trabajo freelance?

Trabajar de forma freelance significa no depender de una empresa, sino prestar servicios para un buen puñado de ellas, a cambio del pago de tu caché. Ahora veamos cuánto de cierto hay en esta aseveración y las dificultades con las que te toparás por el camino.

Piedras en el camino del freelancer

  • Compites a nivel mundial: cuando un aviso sale en un periódico local de tu región, estás compitiendo con tu comunidad. En el aviso se especifica la formación y el rango de edad para el puesto. A su vez, ningún empleador va a publicar un empleo por el cual pretende pagar menos del salario mínimo nacional. En cambio, cuando entras a la comunidad de freelancers, entras a competir con un rango de edad que va desde la adolescencia hasta la tercera edad. Por otra parte, mucha gente dice tener una formación que no tiene y con eso te quita proyectos que podrías haber ganado tú. Por último, estás compitiendo con los salarios mínimos de países cuya población hace maravillas con medio centavo de dólar, mientras que tú solo puedes aspirar a comprarte un paquete económico de goma de mascar.

 

  • Las plataformas de trabajo freelance te cobran: cada vez quedan menos plataformas que no te cobran por darte el permiso de registrarte y trabajar en ellas. Para empeorar las cosas, las que son gratis, solo te permiten hacer cinco o seis propuestas a la semana si es que no desembolsas diez dólares mensuales para elevar tu membresía. Una vez que entras al mundo freelance, te das cuenta que seis propuestas a la semana significan cero proyecto ganado. Por lo tanto, no te queda otro recurso que afiliarte y pagar la cuota que te permita hacer propuestas. Una ridiculez.

 

  • Las plataformas de trabajo freelance te cierran la puerta en la cara: se ha puesto de moda rechazar a nuevos freelancers que intenten registrarse en las plataformas. No debes sorprenderte si al intentar registrarte, incluso a veces es peor, ya que te permiten completar todos tus datos primero para terminar declinando tu ingreso, rechacen tu solicitud de ingresar como escritor. Se ha formado un círculo cerrado y selecto que solo permite que quienes se registraron a tiempo puedan tener la posibilidad de acceder a la dinámica del trabajo online.

 

  • Las plataformas de trabajo freelance no garantizan tu pago: si bien la mayoría de las plataformas tiene un sistema en el que el cliente debe depositar el dinero antes de que comiences a trabajar, existen otras que no. Hay una plataforma uruguaya que cada vez cuenta con menos proyectos publicados, que no solo no garantiza tu pago (lo digo por experiencia propia, ya que fueron varios los clientes que no me pagaron allí), sino que bloquea tu cuenta si no les pagas la comisión por ese trabajo que tú nunca cobraste. Deplorable. Sea como sea, jamás debes entablar un diálogo con el cliente fuera de la plataforma, ya que en ese caso pierdes todo el derecho a reclamar tu pago, hablo del caso de las plataformas serias, no de la uruguaya.

 

  • El cliente pone las reglas de juego: es posible que en las publicidades de formación de freelancers te engatucen diciéndote que ganarás en dólares y que serás tu propio jefe. Todo es relativo. Sí, ganarás en dólares, pero… ¿cuántos? Habrá meses buenos, aprovéchalos… porque la mayoría de los meses terminarás recibiendo docientos o trecientos dólares en tu cuenta de PayPal. Por otro lado, serás tu jefe… en tus sueños. Los clientes ponen las reglas de juego hasta el punto tal que no acceden a hablar contigo si no te comunicas por fuera de la plataforma. Puedes denunciarlos, claro está, y mientras se procesa la denuncia en la plataforma para que le borren el proyecto, diez freelancers se comunicaron con él y el proyecto ya está siguiendo su curso por fuera de la plataforma. ¿La cereza de la torta? Las muestras gratis. Hace un mes un cliente para el que ya había hecho tres trabajos, me encargó uno de mil dólares. Muy interesante. Pero a pesar de haberle demostrado mi talento y mi responsabilidad, exigió la traducción de un capítulo de prueba de su libro (cinco mil palabras). Si no le gustaba mi estilo, no me lo pagaba. La pregunta que cabe hacerse en este momento: ¿Acaso cuando vamos al supermercado tenemos la posibilidad de llevarnos el producto, comerlo, y no pagarlo si no nos gustó? Por supuesto que no acepté y el cliente publicó el proyecto en la plataforma uruguaya de tan mala reputación. Exigió el capítulo de prueba y recibió treinta y una propuestas. ¿Pueden imaginarse lo mismo que yo? Treinta y un personas trabajando para ti en calidad de «prueba». ¿El resultado? El libro traducido de forma gratuita. Por cierto, el proyecto finalizó y no contrató a nadie. ¿Dudas acerca del por qué?

 

  • Conseguir un proyecto es encontrar una aguja en un pajar: en una estadística que recibí en el día de hoy a mi mail se informaba de que cada ciento ochenta propuestas, se ganan nueve proyectos. ¿¿Qué?? Si el promedio es enviar esa cantidad de propuestas al año, estamos hablando de que nos adjudican menos de un proyecto al mes. Si cada proyecto, como mucho, es de trecientos dólares… calcula tú mismo si ganarás los dos mil dólares mensuales que estas coloridas plataformas de enseñanza online te prometen.

 

  • Los clientes no te pagan: no podíamos cerrar este informe con algo más trágico, pero tan real como la vida misma: hay clientes que no te pagan. En ocasiones resulta inevitable trabajar por fuera de las plataformas simplemente porque también hay otras formas de conseguir clientes. Estos son los casos más peligrosos con respecto al pago. ¿Que si se puede reclamar? Mucha suerte en tu viaje a Nicaragua o a España para encontrar a alguien que en la red tiene un atractivo pseudónimo y que no paga a los freelancers que contrata.

Si aún hay dudas, el consejo es: no dejes tu trabajo a menos que ya cuentes con una sólida cartera de clientes en el mundo freelance.

 

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Acerca del autor

Lorena Tercon Arbiza

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