Literatura

~ COREL, LA LEYENDA ~ Capítulo 1: Los Orígenes.



~ COREL, LA LEYENDA ~ Capítulo 1: Los Orígenes. - Literatura
                1. Los Orígenes.

Los habitantes del mundo han sido reducidos a 50.000 seres inteligentes. Aunque entre ellos haya guerreros, ya nada puede con el gran tirano, cuando empezó a destruir era viejo pero ya no puede envejecer porque tiene el poder de absorber almas.

Los supervivientes ahora habitan en un laberinto subterráneo que, antes de aparecer el monstruo, se llamaba GRECOLI.
La gran base subterránea estaba compuesta de varias localidades, una de ellas, era la del ejército. En ese mismo momento había una reunión muy importante, decidía el destino de la vida. En primer lugar se levantó el General Superior, la mitad de su cuerpo era robótico, lo que más llamaba la atención era su ojo derecho, rojo y rodeado de cables, según dicen brilla cada vez más cuando pierden una guerra.
– Soldados, desde hace ya mucho tiempo hemos luchado en múltiples batallas… siempre perdimos, no obstante ahora ya tenemos terminado lo que puede llegar a ser nuestra esperanza.
Todos los soldados reaccionaron nerviosos como si fueran a ganar de una vez por todas a su enemigo.
– Señores -prosiguió-, todavía no hay que cantar victoria, es demasiado pronto, la historia se puede arreglar con esto, sin embargo, es arriesgado.
– General Superior -le interrumpió un soldado-. No es arriesgado, según dicen ya se han hecho varios experimentos y han resultado de gran agrado.
– Ahora viene lo peor que os debo de decir -dijo el comandante realmente decepcionado-. Para cambiar todo esto hay que tener una gran responsabilidad y como no, saber de donde origina nuestro gran y terrible enemigo, alguien debe ser voluntario.
-¿Cuantos soldados necesita? -dijeron la mayoría.
El General sonrió, pero la sorpresa llegó cuando pronunció las siguientes palabras:
– ¡Solo a uno!
Los demás no daban crédito a lo que oían, la misión más importante de la historia, solo a un hombre.
– Bien caballeros -La voz del general titiritaba al creer que no quería nadie ser el único voluntario-. Díganme quien va a ser el afortunado o el desgraciado…
– ¡Yo naturalmente!
Todos miraron hacia atrás, allí en última fila estaba el gran voluntario.
– ¡Yamul, te dije que estabas expulsado del ejército!- Gritó el comandante superior.
– Yo soy aquí el único que no es un cobarde-. Se chuleó este ex-soldado.
– ¡Tu lo que eres es un orgulloso de mierda! -El ojo cibernético del General Superior echaba chispas del enfado-. ¡No vales para nada, te echamos porque eres un verdadero loco, un violento, siempre has arriesgado tu tonta vida para nada!
-¿Cómo que la he arriesgado para nada?- Yamul cada vez se vacilaba más-. ¡La he arriesgado por los demás y a pesar de todo, mis mejores amigos han muerto inútilmente
Antes de hablar él, le abucheaban pero después de estas palabras le aplaudieron todos menos el General.
Al final cedió, nadie en la vida le había hecho cambiar de idea y menos un simple soldado.
El ojo artificial se tranquilizó y llegó a alcanzar un color más claro.
Los soldados felicitaron a Yamul con gran entusiasmo, él permanecía de pie y serio esperando la respuesta de su superior.
– Enhorabuena Yamul, me has cambiado la razón-. Yamul y el general se miraron fijamente…
– Esta bien. -dijo el General Superior-. Te lo has ganado, tú serás el valiente que partirá, acompáñame dentro de una hora a la base de científicos.
La reunión había acabado, los soldados tenían el presentimiento que todo iba a salir mal, pero también tenían la intriga de como haría Yamul para salvar su vida.
El valiente soldado estaba mirando imágenes de la antigua tierra llamada también «La Tierra de los Mitos», esas imágenes eran dibujos, en ellos se veían grandes palacios sobre todo el de GRECOLI, era el más bello de todos. Había otros dibujos en donde se veía el terror de la llegada del enemigo, se contaba su origen pero estaba en una lengua desconocida que se perdió hace 10.000 años, esa lengua era élfica; lo más asombroso es que en ningún dibujo se veía al gran monstruo que les estaba destruyendo, ¿Cómo sería? ¿De donde salió? Lo único cierto es que los que habían ido a buscarle nunca han regresado ni regresaran…
También es extraño que su ejército fuera cada vez más numeroso, sintió que él era la última esperanza.
Después de ver estos increíbles dibujos que podían poner los pelos de punta a cualquiera, se dio un paseo por la ciudad subterránea; la gente aterrorizada, ancianos pidiendo comida, niñas jugando con calaveras como si fueran muñecas, niños entrenándose para ser futuros guerreros (la verdad, no podían ser de adultos otra cosa), tumbas por todas partes, esas tumbas eran de las personas que se suicidaron, porque las que combatieron contra el mal todavía están desaparecidas.
La hora había terminado.
Soldados de todas razas avisaron a Yamul que tenía que ir a la base de científicos con el General Superior.
Tras una gran puerta de metal estaba la base, a lo lejos vio al General cambiándose de brazo mecánico.
– Tendrás que elegir armas antes de partir-. advirtió a Yamul.
– Naturalmente -contestó con cierta duda-. ¿Cuales servirán?
Un científico le enseñó una estantería llena de armas para elegir.
– ¿Cómo?- Protestó Yamul -. ¡Estas armas son simples, no hay ni una sola arma de fuego!
– No funcionarán -avisó el científico al General y a Yamul-.
Solamente la fuerza valdrá, por eso la mayoría son espadas de diamante y otras armas blancas.
Yamul ya no estaba tan seguro de que fuera a vencer, tenía poquísima confianza en si mismo pero debía irse a cambiar la historia en la máquina del tiempo.
– Una espada de diamante y…- en acto seguido el General le interrumpió.
– Una buena armadura como no, también un buen casco del mineral más duro, yo creo que es una buena idea.
– Naturalmente -le agradeció-. Gracias por todo.
Las alarmas sonaron, eso indicaba que la ciudad subterránea estaba siendo atacada por el ejército del mal, por el gran desgarrador diablo que desde hace 40.000 años ha estado gobernando el mundo, Yamul corrió a la maquina del tiempo, miles de rayos y monstruos atravesaron la puerta metálica, el, al mismo tiempo arrancó la nave, atravesó el techo como una centella, en el cielo vio toda la base rodeada de demonios, si no existieran todo estaría lleno de paz, sobre todo si dejara de existir el malvado ser que no tiene nombre, a pesar de ello, le llamaban el Destructor.
La máquina volaba dando vueltas sobre si misma como una loca, Yamul observaba como iba cambiando el mundo rápidamente, por fin vería como era su hogar el la antigüedad…
***
La tierra de los mitos…
Un ejército de orcos querían traspasar las fronteras de Grecoli, pero tuvieron que luchar en una gran batalla.
A lo lejos, en lo alto de una montaña, se veía a un hombre bajo; era un Enano, una raza muy parecida a la de los humanos pero de un tamaño más pequeño, casi la mitad de un humano normal; el estaba mirando esta fabulosa batalla.
– ¡Por todos los dioses -su voz era de lo más ridícula y chillona-, Rogar ya ha empezado a luchar sin avisarme!
Este ser pequeño con barba blanca, armadura negra y dorada bajó de la montaña y corrió hacia la batalla con una velocidad totalmente increíble. Mientras, en la lucha se veían en el suelo cada vez más cuerpos muertos y cabezas cortadas de orcos, seguramente habría un ejército más numeroso y poderoso que ellos; numeroso no, pero muchísimo más poderoso si que lo era, un hombre solo con su larga espada estaba acabando con sus vidas, su nombre era Rogar, príncipe de las tierras fronterizas, ya salvó en más de una ocasión al reino y como no, ahora quería volver a hacer lo mismo.
La batalla continuaba, solamente faltaba un orco por matar y este estaba detrás de Rogar, pero una lanza le atravesó antes de que matara al héroe.
-¡Quién demonios! -Gritó Rogar el bárbaro-. ¡Seguramente ha sido este Místico hechicero otra vez!
-Naturalmente. -un hombre con pelo largo, ojos totalmente blancos y bastante alto se le apareció por detrás de un salto-. Estuvo a punto de matarte este hombre lagarto.
-¡Ni cosquillas! -Cogió el bárbaro la cabeza de un orco y de un apretón la hizo estallar-. ¡Aunque fueran un millar no podrían conmigo! ¿Desde cuando estas aquí?
-¡Desde el principio de la batalla! -Al abrir la boca el Místico, cualquiera podía quedarse asombrado ya que sus dientes incisivos eran de lo más grandes, menos mal que la mayoría del tiempo la tenían cerrada-. ¡Este orco te iba a partir en dos con su espada!-
– ¡Tonterías!- insistía Rogar el bárbaro.- ¡Cómo ya te he dicho antes, ni aunque fueran un millar me vencerían!-
– Te lo aviso Rogar… -El Místico intentaba calmarle después de la gran batalla-. Somos compañeros y amigos desde ya hace mucho tiempo, ¿¡No te das cuenta de que tu orgullo te va a llevar hasta la muerte!?
-¡Parad de discutir por favor!- Les paró la conversación el enano que había corrido a ayudarles.
-¡Durgin cuanto tiempo!- Saludó Rogar calmándose totalmente.- Este Místico con orejas puntiagudas me está diciendo que me voy a morir por mi orgullo de bárbaro-.
– Éste hechicero necio ya no sabe lo que dice -Añadió el enano refiriéndose al Místico, después lo llevó un poco lejos de Rogar y le cuchicheó al oído-. Mejor seguirle la corriente, ya sabes como es.
– ¡Ladril, Durgin! -Gritó Rogar como teniendo mucha prisa-. ¡El rey nos llamó ya hace tiempo para otra batalla, debemos darnos bastante prisa antes de que él nos dé por muertos y llame a otros guerreros!
Los tres héroes se fueron en dirección al palacio de Grecoli, el más grande de todos jamas construido, la mayoría de este palacio estaba construido a base de oro y plata. Justamente cuando estaban a menos de veinte pies del puente levadizo vieron un estallido en el cielo cayendo luego una gran luz entre unas montañas.
-Ha sido una luz venida de otro mundo para ayudarnos-. Avisó el Místico mirando su caída con atención y curiosidad.
– ¡Ya empieza con sus profecías tontas este hechicero!-
Dijo Rogar burlándose de Ladril.
– Síguele la corriente-. Aconsejó Durgin a Ladril antes de que pudiera contestar al que se metía siempre con él.
Los tres entraron en el palacio, muchos caballeros les saludaron, tras mucha longitud de pasillo llegaron a donde debía de estar el gran emperador Bandanor I.
-¿Dónde se ha metido?
Preguntaron a los caballeros refiriéndose a su rey.
De repente el gran trono se movió a un lado y en donde estaba antes, había un agujero del que apareció, eso era un pasadizo secreto. Entonces el trono volvió a su sitio original y el rey se sentó en él, se puso su corona de oro, miró con alegría a los guerreros y les dijo:
– Rogar, Ladril, Durgin, os debo de presentar a un nuevo héroe que ha estado muchas veces al servicio del reino, el sabe hacer todo lo imposible, todo lo impensable… Os presento a Telor el mejor mago del reino de Grecoli.
Los héroes miraban a todos lados hasta que una explosión de humo sonó detrás de ellos, en esa pequeña nube estaba Telor, de cara y cuerpo era joven, pero tenía un cabello especialmente extraño, largo y blanco como si fuera el de un anciano, antes de saludar a los guerreros dejó su bastón de madera simple a un caballero bastante musculoso del emperador, este se cayó y dejó un agujero en el suelo.
– Infinito, o sea, su peso es ilimitado, ningún ser lo puede aguantar, por lo tanto es imposible sostenerlo, yo se hacer todo lo imposible – Su bastón voló hacia sus manos tras el asombro de todos-. Todo lo impensable…
buenos días, soy Telor como os habrá dicho ya el Rey Bandanor I soy el mejor mago del reino de Grecoli y seré vuestro compañero durante la aventura.-
– Siento interrumpiros – Dijo Bandanor I -. Cuanto más pronto terminéis con esto mejor.
Da igual ¡Yo solo podré con todos! -Empezó de nuevo Rogar el bárbaro, en ese mismo instante se le ocurrió una buena idea a Ladril el Místico.
-Telor… ¿No podrías deshacerte de él por un momento?
– Por supuesto -Respondió el mago, y acto seguido hizo volar al bárbaro hasta las afueras del palacio.
Justamente después de irse Rogar volando gracias a los poderes mágicos de Telor, llegó el gran guerrero de armadura brillante venido del futuro ¡Era Yamul!
-¡Todo está perdido, lo único que podéis hacer es confiar en mi! -Dijo el soldado del tiempo, al mismo tiempo reacciono Ladril.
-¡Ya entiendo! Tú eres el del estallido de antes, la luz de otro mundo que ha venido ha ayudarnos.
– Dejad la conversación para luego, por favor -propuso el rey Bandanor I-. El espíritu del mal cada vez avanza más y no hay tiempo que perder.
Los héroes salieron del palacio, Rogar estaba haciendo carreras y jugando con los pájaros como si fuera un niño, es entonces fue cuando Telor le quitó su hechizo y cayó contra el suelo.
– ¡A este mago cabrón yo le mato!- dijo Rogar.
Ladril el Místico no tuvo más remedio que sujetarle, Por otro lado Durgin les avisó a Telor y a Yamul unas palabras que siempre aconsejaba:
-Seguidle la corriente…
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JF

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