Literatura

Costura del pecado



Costura del pecado - Literatura

 

Habría cogido alguna vez un hilván, el rasgo sesgado de un camino que se debía seguir. Las puntadas hacían daño en el corazón, la burla pecaminosa de una mujer que no te merecía. El modo salía orgulloso, el tiempo volvía inclemente y el lugar acababa entre tus brazos. La borrachera parecía otro complemento circunstancial. Eras una niña, eras Lucifer con una hoguera entre las piernas. No importa, te haré caso aunque no quiero.

Descartes se casó con Spiderman. Fue la boda del año y tú no estabas invitada. Hubo todo tipo de viandas, hasta mataron un cochinillo. Lloraste amargamente cuando no te invitaron, la clase política tiene esas cosas, aquella noche hubo sesión doble de hidratante.

Necesito tus ganas de corromperme. Necesito tus arañazos, tu dolor encarnado en mi cuerpo. He roto todos los relojes, he quemado todas las cartas. Soy el diablo que te molestó, soy el admirador que humillaste. No lo entiendo. No puedo aguantar más, la catarata no deja ver el paisaje, agonizo en el barro de tus improperios, muero en el intento de recordarte.

En la Corte todos te envidian; la Reina siempre ha deseado tener tu cutis para presumir delante de su suegra, noche tras noche se masturba para no dejarle nada que hacer a su marido. Dicen que hasta la misma esperanza iba a  desertar de tus filas para no cruzarse en tu camino. Puedes andar con la cabeza alta, la gente  te adora.

Cierro la maleta para el viaje, me esperan un par de parientes pacientes. Paciente como el veneno de una flor que arde delante de mis ojos. Oigo tu voz y luego rompo este cuento, así vendo mi alma. Mi alma muere debajo de la Luna y encima de los retales.

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Acerca del autor

Juan Carlos Pazos

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