Sociedad

Crónicas De Un Profesor (1): Primer Día De Clases.



Crónicas De Un Profesor (1): Primer Día De Clases. - Sociedad

Ciertamente que a medida que se van escribiendo más y más artículos, el escritor al mismo tiempo va compartiendo algunos datos de su vida que se relacionan íntimamente con lo que se va desarrollando en cada entrega. Simplemente “causa y efecto”.

Desde pequeño me gustaba junto a mis vecinos y amigos tomar una pizarrita, unos cajones de tomates (mesas de clases) y tiza para jugar al profesor, por lo que, saber a qué iba dedicarme laboralmente no fue dificultoso y lo que inició como un inocente juego es lo que llevo efectuando desde el año 2005 a la fecha.

En esta presente y primera crónica y también en futuras, les contaré fidedignamente, sin agregar ficción, algunas o muchas experiencias que he tenido como maestro de escuela en sectores sociocultural y socioeconómicamente muy vulnerables. Sí, además expresaré mi opinión en torno a lo que he vivido en este contexto y, como toda opinión, será subjetiva mas no lo que he vivenciado en el día a día en esta labor pedagógica y educativa.

Nací en Chile y he vivido mis treinta y cinco años en esta hermosa nación, lo que automáticamente me otorga un cartel que indica que soy chileno (la nacionalidad para mí da lo mismo). Lo importante de situar el lugar en el que habito es el contexto. País en vías de desarrollo con un crecimiento económico bastante decente para Latinoamérica. Sin embargo, ese incremento no ha traído como añadidura que las personas de mi patria se estén volviendo más cultas o más buenas y siento, desde mi humilde punto de vista, que es una realidad que tal vez ocurra en bastantes lugares del globo terráqueo. Pero es demasiada introducción, así que voy al grano.

Colegio público con alta taza de estudiantes con índices de vulnerabilidad económica, familiar y social. Primer día de clases, 44 estudiantes de entre 13 y 14 años en octavo nivel de primaria repartidos entre hombres y mujeres, en un aula de poco espacio. Entré junto a la profesora a cargo del curso (profesora jefe). Los chicos se pusieron de pie, mientras la colega les pedía silencio para poder presentarme. Con algo de esfuerzo  pudo conseguir que la escucharan, no obstante, cuando ella salió, traté por más de cuarenta minutos y en definitiva durante la hora y media que dura una clase, de manera infructuosa poder hacer que siquiera me oyeran. Gritos, lápices, cuadernos, estuches que volaban por la sala, groserías de grueso calibre, chicos parándose de sus puestos a molestar a otros compañeros, diálogos agresivos y mi presencia que a esa altura era absolutamente indiferente para el noventa y nueve por ciento de los estudiantes. Como era el primer día de vuelta de vacaciones, les llevaba unas dinámicas de juegos para así poder conocernos y generar un vínculo entre profesor y estudiantes. Pero, desgraciadamente para mí, no pude desarrollar nada, la nada misma de lo que llevaba preparado. Los hábitos sociales y valores humanos eran muy precarios en esos adolescentes y mi frustración de esa primera imagen al estar con ellos fue muy potente y aunque suene cliché, la primera campana  a “recreo” fue un salvavidas. Mi llegada a la sala de profesores, también fue negativa pues mis colegas pudieron observar en mi rostro la misma frustración con la que estaba en esa aula de clases de la que había salido y en la que tuve que estar desde las 08:15 hasta las 13:15 hrs. Y como toda mala noticia no llega sola, el nuevo profesor jefe o a cargo de esos mismos estudiantes y curso, sería el mismo que les narra esta crónica. El mundo se me venía súbitamente encima en mi primer día de vuelta al colegio, al trabajo.

Está clarísimo que durante todo ese primer día, los estudiantes, no me escucharon ni menos tomaron atención durante todas las clases, solamente, me senté y los miraba fijamente a cada una y a cada uno, sin saber contrarrestar el ambiente hostil que representaba ese lugar que suponía sería un lar de enseñanza y aprendizaje, lastimosamente, nada más lejano a lo que esperaba. Aquella escuela con el título de “desempeño difícil o alto nivel de complejidad” era algo muy verdadero que pude constatar ese penoso, frustrante y complejísimo primer día de clases.

Me despido con un fraternal abrazo y los invito a leer mis otros artículos ¡Hasta la siguiente entrega!

Artículos recomendados:

  • La Cara Oculta de la Educación Escolar (Primera Parte)
  • La Cara Oculta de la Educación Escolar (Segunda Parte)

 

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 4 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Gonzalo Van Soplates

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información