Sociedad

“cuando La Tierra Enfureció”, Parte I

“cuando La Tierra Enfureció”, Parte I - Sociedad

A pesar de mis constantes sueños premonitorios en los cuales me veía luchando contra grandes olas, el día en que todo sucedió lo olvide por completo.

Eran las 8 de la mañana cuando mi avión arribaba al aeropuerto de la ciudad de Concepción, Chile, ese día regresaba de unas cortas vacaciones en México. Durante el vuelo  mi compañera de asiento una chica mexicana que venía a estudiar a una Universidad en Santiago y yo compartimos  amenas pláticas  especialmente acerca de  las bondades de este país y la seguridad que existía a diferencia de México, a la vez alcanzaba a escuchar conversaciones de otros pasajeros, al parecer hijos de chilenos radicados en el extranjero los cuales manifestaban su emoción por conocer la tierra de sus progenitores.

Al salir del aeropuerto un sol debilucho iluminaba la ciudad, aunque estábamos en el mes de Febrero él que se caracteriza por ser el mes más soleado del verano.

Al llegar a casa mis hijos me recibieron fervorosamente, no era mucho el tiempo que nos habíamos separado, pero éramos muy unidos, además su padre y yo nos habíamos separado hacía tan solo un año. Desde mi separación vivíamos en la casa quinta de mis padres, un enorme caserón de 500 m2, el cual estaba dividido en dos plantas totalmente independientes una de la otra, mis padres ocupaban el segundo piso y mis 3 hijos y yo habitábamos el primero, el  gran terreno que teníamos era la alegría de todos, además la casa se encontraba a unos pocos metros de la playa, por lo que salir cada mañana y respirar ese aire marino era un gran privilegio.

De vuelta de aquel viaje, había planificado un cambio de vida, lo primero era mudarnos a  otra ciudad, independiente de lo cómodo que allí nos encontrábamos y se lo comunicaría a mis hijos al día siguiente.

Mis hijos de 15 años el mayor, Cata de 14 y 13 años la menor, se abalanzaron a mis maletas en busca de sus regalos, entre todas las cosas encontraron una gran virgen de Guadalupe que mis amigos en méxico me habían obsequiado, así también la madre de una amiga  había hecho unos dulces especialmente para mis hijos. A los minutos de mi llegada y luego que todo el equipaje quedará esparcido por mi habitación, bajo mi madre a saludarme y ponerme al día con los acontecimientos, el principal era que mi hermana, su marido y sus 2 hijos se encontraban de visita, ya que ese año mi sobrino mayor comenzaba a estudiar medicina en la Universidad de Concepción, motivo por el cual ellos a esa hora se encontraban en una tienda comprando todo lo necesario para amoblar el departamento que le habían rentado.

Independiente del cansancio, recordé que mi madre se ponía extremadamente nerviosa con el tema de las comidas cada vez que recibía visitas independiente que fuesen sus hijas, por lo que decidí  liberarla de aquello y  sin decirle nada, comencé a elaborar diferentes platillos para los días que mi hermana y su familia estuviesen en casa, luego al congelador y fin de los problemas. Esa noche compartí un poco con mi hermana, pero el cansancio era demasiado, así es que a las 10 pm aproximadamente, me quité las zapatillas me puse un pantalón de pijama de seda color celeste, lo curioso fue que aún llevaba el polerón y una chaqueta ligera porque habíamos salido con mi hermana al patio a fumar unos cigarrillos y también llevaba una mascada en mi cuello porque la noche estaba fresca y así tal cual me tiré sobre la cama, pensando que en algunos minutos me cambiaría. Dejé cargando mi celular, mientras mis hijas veían la película el Titanic en la T.V…., mi hijo en cambio prefirió quedarse en el segundo piso en casa de mis padres para compartir con sus primos.

Caí inmediatamente en un profundo sueño…….de pronto y sin saber el tiempo transcurrido despierto con los gritos  desesperados de mi hija menor….¡¡ mamáaaaaa terremoto!!… abro mis ojos y veo a mi niña parada con su bata blanca de corazones bajo el umbral de la puerta de la habitación, se encontraba descalzas, busco con la mirada a Cata y no la veo, grito desesperada..- CATALINA DONDE ESTAS?, y me responde desde otra habitación – busco algo…mientras tanto la casa se balanceaba, primero hacia un costado y luego al contrario, en eso aparece Cata con un paquete de compresas, ella estaba en su periodo y la verdad no se como ella en un minuto tuvo la reacción de buscar aquello y lo importante que sería después. en ese instante escuchamos una explosión y seguido a ello quedamos a oscuras. Las tome a ambas de la mano y tratábamos de avanzar por el pasillo para salir al exterior, a un punto seguro que teníamos planificado en caso de alguna situación así, ya que la casa había sido construida a principios de siglo y tenía ya 2 terremotos a su haber, el del año 39 y el del año 60 y no sabíamos si podría resistir un tercero…….el movimiento era tan extremo que en la huída caigo al suelo y al intentar sostenerme de un baúl antiguo que decoraba el pasillo, mi muñeca se esguinzó, pero seguimos igual adelante, mientras los cuadros de los muros caían y los vidrios de la casa explotaban.

Al llegar al lugar nos arrodillamos las tres y con mi cuerpo cubrí lo que mas pude la cabeza y cuerpo de mis hijas….con nuestras cabezas a centímetros del suelo podíamos escuchar el bramar de la tierra, parecía un monstruo enfurecido que en cualquier momento asomaría sus tentáculos y nos arrastraría hacia las profundidades. El sonido de la tierra  contrarrestaba cualquier otro sonido…… parecía que éramos las únicas sobrevivientes.

 

 

 

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ulma

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