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Sociedad

Cuando Los Miedos Atacan

Cuando Los Miedos Atacan - Sociedad

Nadie aseguraba que no volvería a suceder. Sabía que podría sentir ese miedo, o que podría tener una crisis, pero ¿estaría preparada para volver a experimentar esas emociones?

Un año después del internamiento, de llevar constantemente mi tratamiento, y de ir a las terapias, todo comenzó a mejorar. Ya no era necesario tomar toda esa dosis de medicamentos, así que el psiquiatra hizo un ajuste, ya no era tan necesario, había mejorado en un gran porcentaje; pero ¿existía la posibilidad de recaer?, ¿y si todo regresa?, no quise pensar tanto en eso, ahora todo era distinto, y podía controlar mejor mis emociones y mis pensamientos.

Error, los miedos pueden llegar a ser tan intensos, y capaces de dominarte. La sensación de perder el control, lo acelerado que van mis pensamientos, la realidad borrosa, las voces dentro de mi cabeza, imágenes y voces distorsionadas. Mi mente lucha contra mis miedos, contra esos demonios internos que me paralizan, me sujetan de forma tan violenta, y que me hacen revivir una y otra vez eso que tanto me duele, y me llena de angustia, ira, tristeza, y rencor, siento tanto sentimientos a la vez; todo va tan aprisa, mi cuerpo parece inmóvil, siento un calor sofocante, mis intentos de mantener el control son inútiles. Siento que no puedo respirar, quiero correr pero mis piernas no me responden. Siento que demasiadas manos tocan mi cuerpo, veo las mismas caras, y esas voces me gritan tan fuerte. Me pierdo, es como si mi mente estuviera en ese recuerdo, lo revivo una y otra vez, pero mi cuerpo sigue en la realidad.

Siento como la ansiedad me quema, mis lágrimas derraman la desesperación, esa impotencia, el miedo y la angustia. No sé donde estoy exactamente, no puedo escuchar algo más que mis pensamientos, ¿por qué ellos no me dejan tranquila?, ¿por qué no puedo hacer que esas voces dejen de gritarme?, ese recuerdo vuelve a perseguirme.

Mi mente está demasiado aturdida, el pulso lo puedo escuchar en mis oídos, el temor me arranca de golpe el aliento, me desconecto de la realidad, y siento que voy a perderme entre las alucinaciones y las voces distorsionadas. Siento impulsos de arrancarme mi piel llena de tocamientos repulsivos, ¿por qué soy yo la que siente culpa y vergüenza?, ¿por qué tengo que experimentar esto una vez más?, ¿hasta cuándo podré escapar de esa pesadilla?

Pasé la noche en el hospital, esperando a que el calmante hiciera su efecto. Mi padre se veía tan angustiado y lleno de preocupación, yo no podía hacer nada más que luchar contra mi mente y ese recuerdo que no dejaba de repetirse. Poco a poco, las voces fueron callando, mis pensamientos dejaron de ir tan acelerados, la sensación de tener miles de manos sobre mí se detuvo, las imágenes desaparecieron y me dejaron regresar a la realidad, ese horrible temor estaba disminuyendo. Después de ese momento de lucha contra esos demonios internos, y la pérdida de la realidad, logré recuperar la calma.

Es tan intenso volver a experimentar un ataque de ansiedad, sobretodo cuando has avanzado tanto en la recuperación; sentí que había perdido todo, que había fallado, pero después comprendí que es parte de recuperarse, que no significa ser débil, al contrario, intentar luchar contra algo que revive ese miedo o ese dolor, es un acto de valentía. Ser sobreviviente, y luchar sin descanso es agotador, pero también algo que te llena de fortaleza. Tuve una crisis, pero esta vez no me hice ningún daño, y me siento orgullosa de que por primera vez en mucho tiempo, pedí ayuda de inmediato. Seguiré sobreviviendo y luchando.

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Acerca del autor

Chica gris

1 comentario

  • Claro, una cosa es que una persona tenga sólo uno o dos ataques de pánico en su vida, quizás por una situación estresante, y otra es tener ataques de pánico inesperados y recurrentes, porque eso hace que vivas con miedo constante a sufrir otro ataque, esto podría indicar una afección llamada «trastorno de pánico».
    Muy bueno tu artículo. Instructivo.

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