Política

Cuba: de Raúl a Díaz-Canel, entre continuidad y esperanza

Cuba: de Raúl a Díaz-Canel, entre continuidad y esperanza - Política

Después de 60 años, el 19 de abril los cubanos se han levantado con un presidente cuyo apellido no es Castro. Un cambio para la historia de Cuba, al menos en el plano formal. La investidura de Miguel Díaz-Canel a la presidencia del país podría representar, de hecho, más una estrategia de continuidad que de rotura con la gravosa herencia castrista.

 

El significado del 19 de abril en la historia cubana

El 19 de abril es una fecha icónica para la historia cubana. El 19 de abril de 1961, las fuerzas revolucionarias forzaron a las anticastristas a la retirada, constituyendo la consolidación de la revolución cubana. Paradójicamente, el 19 de abril de 2018, cincuenta y siete años después de la invasión de Bahía de Cochinos, supone el fin de un Castro en la presidencia del país.

A pesar de que la investidura de Díaz-Canel, vicepresidente y brazo derecho de Raúl Castro desde 2013, pueda abrir algún hilo de esperanza, la mayoría de los cubanos vive la transición con indiferencia, sin confianza en un proceso de cambio radical. Raúl Castro seguirá al mando del Partido Comunista hasta 2021, manteniendo, informalmente, un rol de influencia en el gobierno del país.

Incluso, la figura de Díaz-Canel sigue siendo un enigma. No pertenece a la generación histórica de revolucionarios de 1959, no ha sido líder del Partido Comunista y no proviene de las fuerzas militares. El nuevo presidente tendrá la dura tarea de recuperar la economía cubana en un contexto geopolítico donde Cuba asume un rol marginal en un ciclo macroeconómico donde su principal aliado, Venezuela, está atravesando una profunda crisis económica.

Los desafíos económicos y geopolíticos del nuevo gobierno

A pesar de las tímidas reformas propuestas por Raúl Castro, Cuba está atravesando un estancamiento económico muy grave. El PIB cubano es un 30% inferior al de hace cuatro años, y las importaciones se han reducido considerablemente entre 2013 y 2016. Una crisis que ha obligado al gobierno a recortar en un 8% las políticas sociales y educativas. Incluso la producción agrícola está sufriendo la falta de inversión gubernamental.

Los recientes cambios en el contexto geopolítico no juegan a favor del nuevo gobierno cubano. La crisis económica y política que está atravesando Venezuela no solo ha supuesto perder el principal aliado ideológico sino también el más importante socio comercial estratégico para materias primas y financiación.

A todo eso hay que añadirle que las estrategias de política exterior del presidente estadounidense Trump han desembocado en un agravamiento en las relaciones de los dos países, después de los prolíficos diálogos de acercamiento entre la precedente Administración Obama y el gobierno de Raúl Castro. La tensión se refleja directamente sobre la economía real y el mercado negro cubano. El sector turístico, por ejemplo, un recurso económico fundamental para la economía cubana, ha caído drásticamente a causa de las restricciones a visados impuestas por el gobierno estadounidense.

Continuidad y esperanza

La imagen mediática del nuevo presidente es seguramente innovadora y moderna, Díaz-Canel se encontrará en una encrucijada y deberá decidir como afrontar la fragilidad económica cubana y el precario contexto geopolítico para reavivar la confianza del pueblo cubano en la revolución castrista después de años de estancamiento económico y social.

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CarlosGarciaGC

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