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Cuentos De Terror. Mario Y Venus

Cuentos De Terror. Mario Y Venus - Literatura

Mario y Venus

Mario era un joven ilustrador que hacía carrera en una agencia publicitaria para pagar las cuentas. Su verdadera vocación era la pintura. Mayormente le gustaba retratar a hermosas mujeres. Él era un joven alto y apuesto de origen italiano. Su cabello largo, su altura y su cuerpo atlético, lo hacían irresistible a las mujeres, y él sí que sabía aprovechar los dones que Dios le había dado.

Luego de haber tenido cientos de encuentros de una noche con todo tipo de chicas, Mario había encontrado al fin, una mujer con quien deseaba estar. Jessica era una joven dulce y graciosa, tenían química perfecta y llevaban ya unos meses juntos. Mario estaba decidido a serle fiel, pues realmente quería un futuro con ella.

Jessica estaría de viaje durante el fin de semana, Mario llegó a su casa el viernes por la noche. Pretendía descansar y relajarse un poco. Al entrar a su cuarto se llevó una gran sorpresa, se trataba de una joven de unos veinte años, cabello rojizo y ondulado, y una figura escultural, pero su rostro… ¡Vaya que rostro! Tenía una sonrisa sexy, traviesa y dulce a la vez, su mirada era penetrante, sus ojos azules eran magnéticos. Se levantó de la cama exhibiendo un pequeño vestido muy elegante pero sensual. La tela era tan fina, que parecía hecha de viento…

-Te estaba esperando, Mario, me han dicho que dibujas muy bien…

-¿Quién eres, y cómo entraste a mi casa? – Preguntó Mario, bastante alarmado pero hipnotizado…

-Mi nombre es difícil de pronunciar, puedes decirme Venus… Estoy aquí para que me retrates. Ardo en deseo por verme dibujada en mi esplendor, quiero que todos vean mi belleza y sepan que nunca la podrán tener… Comienza de inmediato, mi guapo artista, no podemos perder tiempo…

Mario no podía quitar su mirada de la ardiente chica, a pesar de que todo lo que decía sonaba totalmente absurdo. Su sorpresa fue aún mayor cuando la chica se acercó un poco más, y dejó caer suavemente su vestido hasta el suelo, quedando completamente desnuda.

El hombre se exaltó de inmediato, ardía en deseo y dificultaba controlar las ganas de arrojarse sobre aquella tentadora mujer. Sin embargo, pensaba en Jessica. No quería cometer una estupidez…

-Tienes que irte, ¡llamaré a la policía! – Dijo Mario con un tono que ni para él mismo era creíble…

– Sabía que esto podía pasar, y esperaba que así fuera… Deseaba tener que usar mis atributos para convencerte… – Dijo la chica de forma tentadora, mientras acercaba su boca a la de Mario y chocaba sus pechos desnudos contra el agitado hombre…

Venus, era como si Mario hubiese escrito a una fábrica pidiendo la mujer perfecta, y ellos se la hubiesen enviado personalizada. Era la chica más increíblemente sexy que hubiese visto, y vaya que había visto a muchas. La intrépida mujer se aventuró a besarlo suavemente, derrumbando finalmente la voluntad de Mario.

El joven respondió enardecidamente, la tomó con fuerza del rostro y se besaron apasionadamente mientras ella lo arrastraba sutilmente hacia la cama. Habilidosamente desabotonaba su camisa hasta llegar a su pantalón, mientras Mario no podía parar de besarla y tocarla. Finalmente cayeron sobre la cama, Mario estaba sobre ella y comenzó a besar apasionadamente su cuerpo mientras se quitaba la camisa y el pantalón que ya la chica había aflojado. Los dos estallaban de éxtasis, mientras los suaves gemidos de Venus aceleraban cada vez más a Mario. Lentamente, Mario llegó hasta sus piernas, comenzó a besar su pierna izquierda sensualmente y con mucha calma, bajando con sutileza hasta la feminidad de Venus, volviéndola completamente loca de placer.

Hicieron el amor apasionadamente, Mario se esforzaba por utilizar todos los trucos que había aprendido durante sus aventuras para impresionar a aquella Diosa, sin embargo, ella siempre sacaba alguna técnica espectacular bajo la manga, era la amante perfecta para él. Mario podía ver como su virilidad la volvía loca de pasión, cosa que hacía mayor aun su disfrute sexual.  Venus estremeció el mundo de Mario de una manera que nunca antes había vivido, era un placer sobrenatural.

Luego de aquel acto tan placentero y gratificante para ambos, Venus estaba acostada con una pose sexy sobre la cama. Mario comenzó a retratarla de inmediato. Al terminar, se acostó junto a ella y se quedó dormido. Al despertar, la chica ya no estaba, solo había dejado su retrato.

Mario vio su teléfono celular y se dio cuenta de que habían pasado dos días. Su novia estaba por llegar, escondió rápidamente el retrato y comenzó a alistarse, aun desorientado. Jessica apareció a los pocos minutos.

Estaba feliz de verlo, saltó sobre él inmediatamente y comenzaron a besarse con pasión. Sin embargo, sus besos ya no causaban el mismo efecto luego de haber estado con Venus. Jessica estaba deseosa de estar con su novio, así que lo sedujo hasta la cama y comenzaron a besarse desmesuradamente. En ese momento, una ventana que estaba abierta se cerró con gran fuerza, como si la hubiesen arrojado.

Jessica pidió a Mario que fuera a investigar, cuando Mario volvió al cuarto, Jessica tenía en la mano el hermoso retrato de Venus y en su rostro una expresión de furia incontrolable. Mario sabía que estaba en problemas…

-¿Quién es esta mujer?…

-Es solo un antiguo retrato que había pintado hace mucho tiempo… – Contestó Mario intentando esquivar la bala…

-¿Hace mucho tiempo, no? Recuerdo haber limpiado esta gaveta antes de irme. Recuerdo explícitamente que saqué todo lo que había en ella, y te puedo asegurar que este retrato no estaba allí…

Mario intentaba buscar una explicación, sin embargo era difícil. En ese momento la puerta del baño se cerró bruscamente. Ambos se alarmaron de inmediato. Mario se acercó a inspeccionar, y en ese momento, un cuadro que había pintado Mario retratando a Jessica cayó de la pared y se rompió en el piso frente a ellos. La chica saltó de inmediato sobre su novio, abrazándolo aterrorizada, y aun, con el dibujo de Venus en la mano.

La ventana de la habitación se abrió de par en par, corrió una fuerte brisa hacia adentro del cuarto. Todas las luces se apagaron, y de pronto, todo quedó en calma. Desde las sombras, apareció una silueta femenina, caminando de una forma que Mario conocía muy bien. Era Venus, solo que estaba vez no mostraba su forma ardiente y tentadora, sino su forma tenebrosa de demonio. Arrastraba una larga cola puntiaguda, sus cuernos se veían entre su cabello rojo y sus ojos ya no eran azules, sino de color rojo ardiente. Era lo único que brillaba en esa oscuridad.

Mario se puso delante de Jessica para protegerla… El espantoso demonio se dignó a hablar…

-Dile, amado mío, dile como la engañabas mientras ella estaba ausente. Cuéntale lo que hicimos en esas mismas sábanas donde te encuentras ahora protegiéndola de mí. Que falsa moral tienes querido. Dile que nadie te ha hecho el amor como yo…

-Es cierto que cometí un error, haz lo que tengas que hacer, pero házmelo a mí, no la toques a ella. No es culpable de las fallas que he cometido… – Dijo Mario, aun cubriendo a su novia del espanto…

-No tengo nada en contra de esta simple mortal, solo quiero que me devuelva mi retrato. Mi belleza es muy pura para un alma corriente como la de ella…

Luego de una carcajada, Venus se acercó rápidamente y tomó el retrato, solo que inexplicablemente, Jessica no quería soltarlo. Estaba decidida a destruir la evidencia de esa infidelidad. No deseaba que Venus se saliera con la suya, así que rompió el dibujo en frente del horrendo demonio en un acto de celos e impulsividad.

Venus se tiró sobre el papel roto a llorar. Había perdido ese retrato perfecto de su belleza. La ira se apoderó de ella.

Retrocedió unos pasos con calma, observando a los dos humanos mientras temblaban. Jessica la miraba con miedo, pero a la vez con odio. Venus comenzó a hablar…

-Por mucho menos que esto, le he quitado la vida a muchos mortales. Sin embargo, pienso que en este caso no sería lo correcto. Cuéntame algo, Jessica, ¿Lo amas? ¿Realmente amas a Mario?

– Con todo mi corazón…

-Pues entonces, si te mato, no te lastimaré a ti, sino a Mario. Él se dará golpes de pecho de por vida por tu muerte mientras tu descansas en paz. Sin embargo, si lo mato a él, que me dio un bello retrato y una noche de intenso placer, te lastimaré a ti. A quien pretendía dejar tranquila, pero tú, estúpida niña inmadura, decidiste destruir la posesión que más amaba… Esta vez, reaccionaré de forma tonta, como si fuese una simple humana y te quitaré lo que más amas…

Venus voló sobre Mario y comenzó a estrangularlo mientras le decía… “Descansa amor mío, nos veremos de nuevo en el infinito” Mientras Jessica horrorizada no paraba de gritar. Pocos instantes después, Mario estaba muerto.

-Él descansará en paz, pues nada tiene de que arrepentirse. Su único pecado fue rendirse ante mí, que soy irresistible, pero tú, tú vivirás el resto de tus días sabiendo que tu inmadurez, egoísmo y desconfianza te quitaron lo que más amabas…

 

 

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Acerca del autor

Pedro M

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