Literatura

“cuídala, Ella Es La Persona Que Mas Te Ama”

“cuídala, Ella Es La Persona Que Mas Te Ama” - Literatura

Recuerdo que cuando era un niño, en la escuela, todas las madres iban por sus pequeños, pero me avergonzaba de mi mama, porque según yo, ella no era una mama normal, ella usaba un parche en su ojo. Mis compañeros se burlaban de mí, y yo siempre decía que ella no era mi madre, que yo no lo conocía. Ella siempre me preguntaba  cómo me fue y yo nunca le contestaba. Siempre le decía que se alejara de mí. Que no me hablara cuando estaban mis amigos.

Lo cierto es que en las noches, cuando tenía miedo, no podía dormir, pero ella me decía que todo estaría bien. Me abrazaba y yo me sentía muy seguro con ella. Pero al día siguiente me alejaba de ella. No quería que nadie me viera con ella, porque me daba vergüenza que me vieran con ella. Yo decía que ella era fea  por no tener un ojo. Porque todas las mamas de mis compañeros tenían ojos lindos… pero mi mama no… y por eso no la quería aunque algunos me decían que ella era bonita y tenia bonita sonrisa.

No sé si alguna vez le dije gracias por que cuando estaba enfermo, ella faltaba al trabajo para quedarse a cuidarme. Yo no entendía bien… pero prefería mil veces quedarme con la abuela que con ella. Era un niño, así que no entendía las cosas. De hecho jamás me falto nada. Aun así no la quería. Recuerdo que yo tenía un papa, pero en aquel tiempo recuerdo que desapareció, que se fue, y yo le gritaba a mi mama que papa se fue por que ella era fea con ese parche. Que por su culpa papa se fue. Ella jamás me contesto mal. De hecho ella jamás me conto por que se fue. Yo la culpaba, y durante años le guarde rencor.

Hay algo que hice una vez, recuerdo que fue en la secundaria, fue durante la firma de calificaciones, los padres tenían que ir, pero yo no quería que ella fuera, no, porque me daba pena, no quería que supieran que esa señora era mi madre. Cuando el profesor decía los nombres de los padres y los alumnos… dijeron mi nombre y pregunto si alguno de mis padres estaba allí presente. Yo dije que no, pero entonces escuche la voz de mi madre diciendo que ella era mi madre… todos voltearon a verla, mis compañeros murmuraban, se burlaban en silencio por que ella se veía fea…sentí un sentimiento profundo… No quería que ellos supieran que ella era mi madre, no, sería la humillación del salón,  de la escuela… no… así que enfrente de todos yo dije que ella no era mi madre, que no la conocía, mi maestro me pegunto si ella era mi madre, y yo le respondí que no, que ella estaba equivocada, que yo jamás la había visto en mi vida… por un momento hubo un gran silencio. Entonces me pare y me Salí rápido del salón. Cuando termino todo… mi madre me busco pero yo no llegue a casa hasta la noche. Cuando llegue a casa ella mostro su preocupación por mí, pero yo estaba enojado.

Recuerdo lo que le dije ese día… ella me pregunto como estaba, si tenía hambre,   pero yo le respondí:

-me das vergüenza. Todos mis compañeros se burlaran de mí ahora. Dirán que mi mama es fea,  mi novia ya no me va a querer, mis amigos ya no me hablaran, y todo por tu culpa… ¡Te odio! Ojala yo jamás hubiera sido tu hijo… no  te quiero… por tu culpa… papa nos dejo… no quiero que seas mi madre, no quiero verte mas, espero crecer más para irme de la casa y no volver-

Ella no dijo nada, solo se fue a su cuarto y se encerró. Me acerque y podía escuchar su llanto. Jamás la había visto llorar. Pero yo recuerdo que esa vez no me importo mucho. Comí y me fui a dormir. Al día siguiente, cuando desperté, el desayuno estaba servido en la mesa. Pero yo seguía enojado, creo que ni le pregunte como se sentía, solo desayune y me fui.

Pasaron los años y cumplí lo que dije. Crecí y me fui de casa. Trabajaba mucho y me olvide de ella. Ni siquiera en día de madres me acordaba de mi madre. Ella llamaba por teléfono, pero yo nunca le respondía, siempre estaba ocupado con mi trabajo.

Pasaron los años y ya no recibí llamadas de ella. Pasaron los años, me case y tuve mis hijos…los quería mucho, ellos preguntaban mucho por su abuela. Querían conocerla, que querían visitarla, pero yo siempre les decía que no.

Cierta noche, soñé con ella, con mi madre.  Soñé cuando era un niño con miedo a la oscuridad, pero que ella estaba allí conmigo abrazándome. Dándome un beso en la frente, diciéndome que todo estaba bien y que no hay razón para tener miedo, que ella siempre me cuidaría. Que me cantaba esa canción que me gustaba.  Recordé que ella tenía una voz muy dulce.

Así que cuando desperté, ice el viaje a la ciudad donde vivía mi madre. Llegue a mi casa con la esperanza de encontrarla. Ya había pasado varios años así que me imagine que ella ya tendría algunas canas. Pensé mucho en ella durante el camino.

Cuando llegue a la casa toque la puerta. Pasaron unos segundos y abrieron la puerta. Era un desconocido. Me sorprendí demasiado, así que pregunte por ella, pero el solo me dijo que antigua dueña se había ido, que no sabía más.

Por un momento me quede pensando, recordé que no muy lejos de allí vivía una ti mía. Así que fui con ella para saber algo sobre mi madre. Llegue a casa de mi tía. Ella me reconoció y me paso adentro. Hablamos por un rato, ella estaba feliz de verme. Pero entonces  le pregunte por mi madre, pero ella guardo silencio.  Pasaron unos segundos y le volví a preguntar y ella hizo una cara triste y me miro, respiro hondo y me dijo:

-Lo ciento pero…Tu mama falleció hace poco.  Ella enfermo, y estuvo varios días en cama. Su salud no mejoro. Antes de entrar al tratamiento  ella vendió la casa. Estuvo luchando contra su enfermedad por varios meses.  La mañana antes de morir me dio una carta y un sobre con el dinero de la venta de la casa. Me pidió que te los diera. Ella siempre te quiso hasta en el último momento. Le dije que si podía ir a buscarte pero ella dijo que no. En verdad lo lamento-

Ella me entrego la carta y el sobre. Nos despedimos y me fui. Me subí a mi coche y me quede allí pensando. No entendía bien lo que pasaba. Abrí la carta y leí lo que decía… una parte decía esto:

“mi pequeño, hijo, extraño tanto verte, extraño tanto abrazarte, extraño tanto hablar contigo. Hace mucho que no te veo.  Sé que estabas muy ocupado, que ya tienes familia. Que tienes dos pequeños, me hubiera gustado tanto verlos. Ultimadamente no me he sentido muy bien. Creo que no voy mejorar. Saber que no estaré para cuando regreses… me entristece mucho.   Pero antes que me vaya, quiero decírtela verdad… me pena que sepas esto, de hecho me da pena que leas esta carta, pero creo que ahora es el momento. No quiero que te sientas mal, pues fue mi decisión, el amor de una madre por su hijo es muy grande. Y la verdad es que yo te quiero mucho. Tú eras el centro de mi vida. Cuando aun eras un pequeño sufriste un accidente. Tu padre y yo nos sentimos destrozados. Te queríamos mucho. Cuando estabas poco a poco despertando, el médico nos dijo que uno de tus ojitos estaba seriamente dañado. Que te lo tenían que quitar. Esa noche me la pase llorando. Pero tome  la decisión de que tú deberías ser un niño feliz, perfecto, que seguirías disfrutando de tu vida. Le comente mi deseo al doctor y el aprobó hacer un trasplante. Tenías unos ojos parecidos a los míos. Quería que vieras lo hermoso que es la vida, que pudieras verme bien. Que tuvieras una vida feliz. Como un niño normal. Cuando despertaste del coma, olvidaste la memoria,  olvidaste lo que paso. Pero yo daba gracias a Dios porque estabas bien. Verte con tus dos ojos me hizo recuperar la esperanza. Pero a tu padre, no le gusto la idea, no me quería ver,  me dejo de querer. Con el tiempo nos abandono, pero yo jamás te lo conté. No quería que te  sintieras culpable. Pero trabaje duro para salir adelante, para que nunca te faltara nada.  Jamás estuve cansada para cuidarte, para decirte cuanto te quiero. Te quise demasiado como para contarte la verdad. Yo se que te ice pasar por malos momentos, que te avergonzabas de mi apariencia. Y la verdad es que siempre me dolían tus palabras, pero siempre me alegraba cuando tú te reías. Verte feliz me hacia feliz a mi también. Mi pequeño, te quiero mucho. De seguro ahora eres todo un hombre. Cuídate mucho. Ahora que tienes hijos de seguro entenderás el amor que sentía por ti. Te quiero mi pequeño. Pórtate bien, te extrañare… con amor… mama”.

Apenas leía la carta… sentí un pesar… un dolor profundo. Sentí que el alma se me partía en pedazos. No pude evitar llorar. Como puede haber sido un estúpido, como no valore a mi madre, como no me di cuenta que ella era muy hermosa. A mi mente vienen todos esos recuerdos hermosos que pase con ella. Recuerdo las cosas hermosas que hizo por mí. Me sentí el hombre más estúpido del mundo. Ahora como le diré perdón, gracias, te quiero…si ya no está. No puedo creer que esto esté pasando. No la valore. Como quisiera que ella estuviera aquí.

 

 

Valora a tu madre, valora lo que hace, no ignores sus correcciones, porque aun por todo ella te quiere. Dile que la quieres, y siempre valórala. Ella se desvela por ti. Jamás la desprecies. No cometas el mismo error que yo. Hazlo ahora que está contigo. Mañana es otro día, y no sabes lo que puede pasar mañana. Cuídala.

 

REFLEXIÓN DE EL GUARDIÁN.

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