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Cultura Paracas Cavernas – un pedacito de historia



Cultura Paracas Cavernas – un pedacito de historia - Viajes y ocio

Setecientos años antes de la era cristiana, comienza de la mano de la población de Tajahuana, a orillas del río Ica, lo que hoy conocemos como la etapa Paracas Cavernas. ¿De dónde surge este nombre tan peculiar? Resulta ser que esta civilización tenía como costumbre enterrar a sus muertos en posición fetal, lo cual se comprobó al desenterrar los fardos funerarios en las faldas del cerro Colorado. Fue entonces que surgió el nombre de Paraca Cavernas.

Del mismo modo en el que vivían, basándose en la cultura de comunidad, enterraban a sus muertos. Lo que se halló al excavar fueron tumbas comunitarias, pero lo curioso es que no resulta posible afirmar que las personas allí enterradas pertenezcan a una misma familia. La forma de las tumbas es la de una copa invertida, ya que la parte más ancha y espaciosa se encuentra en la base de la fosa, la cual contaba con seis metros de diámetro.

Debido a las características del clima de la zona, los cadáveres fueron momificados para así preservar su forma. Otro dato que llamó mucho la atención fue el haber hallado ciertas deformaciones y trepanaciones en los cráneos de los cuerpos. Lo que hasta ahora se supone es que estas responden a costumbres religiosas de la civilización.

Esta cultura ha logrado sorprender a los investigadores modernos con sus cerámicas, sus tejidos, sus prácticas sobre los cráneos y hasta con sus cirujanos. Exploremos para ver de qué se trata todo esto:

Cerámicas: a través de las curvilíneas formas de las figuras de cerámica de Paracas Caverna, no solo nos deleitamos la vista y el tacto, sino que también aprendemos acerca de las divinidades y de las creencias de la población de Tajahuana. Al observar la persistencia con la que se reitera la figura del jaguar y de la serpiente en la ornamentación a la que tanta dedicación le brindaban, nos queda claro que estos animales representaban algo más que meros representantes de la fauna que los acompañaba en su paso por la Tierra. La resina vegetal era utilizada para pigmentar con colores vivaces a estos animales que formaban parte de las divinidades que adoraban en sus cultos. Un dato peculiar de las vasijas halladas es que cuentan con doble pico y que usan por primera vez el asa puente, la cual marcó un precedente para la Cultura Nazca y para otras que le siguieron a esta civilización. Por lo tanto, sus inventos terminaron por convertirse en una valiosa enseñanza para sus sucesores.

Tejidos: la Cultura Paracas nos heredó mantos de características muy peculiares. Además de plasmar en sus fibras la mencionada figura del jaguar, son de una resistencia muy particular, ya que la técnica empleada es la de doble tela. Con esto lograban aportarle rigidez y durabilidad a las piezas. La serpiente también hace gala de presencia en los tejidos. En esta modalidad de arte, sus creadores optaron por camuflarla en el entramado de cabellos de los seres con forma de seres humanos que dibujaron en estos mantos.

Arte en los cráneos: los amantes de la obsidiana, ese vidrio volcánico color azabache, saben que no es necesario ir a la gélida Islandia o a la exótica Turquía a buscar esa piedra ornamental que realce su belleza, sino que la puede encontrar aquí en Perú. Eso mismo es lo que descubrió la civilización de Tajahuana, quien utilizó la roca volcánica para perforar los cráneos de sus habitantes. Utilizamos el término “habitantes” y no “muertos” porque se llevó a cabo un hallazgo que pondría a prueba la capacidad de sorpresa de los investigadores: algunos cráneos que habían sido objeto de esta práctica denominada trepanación, presentaban regeneración de tejidos, lo que quiere decir que habían logrado sobrevivir a la intervención. Esto también deja en evidencia la habilidad del equipo de cirujanos pertenecientes a la Cultura Paracas Cavernas. Otro artilugio que utilizaban los hombres de esta cultura para modificar el cráneo, consistía en colocar finas tablillas en la parte posterior de la cabeza y en el frente. Acto seguido, ataban las que estaban detrás con las que estaban delante y ejercían una fuerte presión para que la forma de la cabeza se fuera alargando con el paso de los años. El cometido de esta práctica, tan usual para los hombres de Paracas pero tan extraña para otras culturas, era el de lograr diferenciarse de otros pueblos de la región.

Cirujanos: a través del hallazgo de instrumentos y materiales, tales como bisturís (de obsidiana), vendas, hilos, algodón, agujas, paños y tumis (una clase de cuchillo), se constató que los cirujanos de Paracas realizaban operaciones de cráneo de cierta complejidad, muy especialmente si nos situamos en su época, el 700 a. C. Al tratarse, como muchos otros de ese tiempo, de pueblos combativos, las heridas en sus batallas necesitaban ser sanadas, por lo que sus cirujanos lograron desarrollar las técnicas necesarias para devolver a sus combatientes al campo de batalla.

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Acerca del autor

Lorena Tercon Arbiza

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