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De quitar banderas a la guerrilla a los libros de superación



De quitar banderas a la guerrilla a los libros de superación - Política

Han sido muy comentadas las declaraciones de una ministra, en las que afirma que el desempleo se debe, en gran parte, al hecho de que en la década de los 80, por la crisis económica, muchas personas abandonaron sus estudios. En realidad, creo que el golpe para Costa Rica y quizá para toda Latinoamérica, se dio en los 90, con la caída de la URSS y el inicio de la globalización. Antes de eso, Estados Unidos daba donaciones a los países latinoamericanos con el fin de “quitar banderas a la guerrilla”. Unido a eso, ponían en marcha planes que favorecían la anticoncepción y el aborto, puesto que, como dijo Eduardo Galeano “era preferible y más barato matar a un guerrillero en el útero que en la selva”. Recuerdo que en los 90 trabajé como editor y corrector para una editorial que recibía donaciones de entidades privadas que promovían “la defensa de la democracia”. En esa época, universidades privadas y otros entes también recibían ayudas norteamericanas a cambio de esparcir ideas democráticas, editar libros de autores liberales, etc. Igualmente, los gobiernos percibían préstamos blandos o donaciones con el fin de poner en marcha programas sociales para que la guerrilla no encontrara un caldo de cultivo para sus propósitos de tomar el poder. No olvidemos que Centroamérica había estado llena de movimientos guerrilleros en los 70 y 80.
Con la caída de la Unión Soviética y el triunfo de Violeta Barrios de Chamorro en Nicaragua, todo cambió para los empleados de la editorial. Las fundaciones norteamericanas se negaron a dar más ayuda, aduciendo que la iban a dirigir a Europa del Este para reforzar las nacientes democracias.
Si quieren prosperidad, comercien. Fue la nueva táctica norteamericana. Exigieron privatización de empresas estatales, apertura de mercados, movilidad laboral de empleados públicos, etc. Nos llenamos de empresas extranjeras que atropellaron las garantías sociales del país. La última vez que recibí pagos por horas extras fue en el 2002. A partir de ahí, las firmas usaban la “flexibilidad laboral”: no le pago extras, pero usted tiene permiso para trabajar en otros lugares si le hace falta. Eso me dio tiempo para trabajar como profesor de filosofía en la UCR y en una universidad privada. Me vi obligado a tener tres trabajos para mantener a mi familia, sin ningún lujo. Cuando era niño, ningún padre de familia conocido debía trabajar tanto. Dos y tres trabajos para una persona hacen que aumente el desempleo, pues se quita espacio a otros trabajadores. Hoy conozco a un caballero que es carnicero en el día y de noche, taxista. Cientos se emplean en Uber y otras aplicaciones. La demanda laboral tan enorme favorece que los sueldos sean bajos y que la persona deba emplearse en varias cosas, con lo que quita espacio a otros.
Echar la culpa del desempleo a nuestra baja preparación es un absurdo. Recuerdo que cuando trabajé en una revista de negocios, uno de los supuestos mesías que iba a poner una empresa extranjera en el país afirmó que el nivel de inglés del tico no era bueno, pero que si mejoraba y se hacía muy común, o sea, si todos supiéramos un buen inglés, habría tanta oferta que los salarios bajarían y eso haría muy felices a los empresarios extranjeros.
Walter Montenegro escribió hace mucho Introducción a las doctrinas político económicas. En la obra dice que Marx vivió un capitalismo distinto al actual (1970) que era reformado por el temor al avance de doctrinas socialistas. Hoy el capitalismo, sin rival alguno, volvió a lo que Marx había visto: un sistema incapaz de generar empleo suficiente porque, debido a su dinámica, pretende producir mucho invirtiendo poco, ojalá con el mínimo de empleados posible. Un sistema que se favorece con el desempleo, porque si hay bastantes personas en busca de trabajo puede sustituir fácilmente a sus empleados por otros más baratos.
Para colmo, hoy se culpa al trabajador por no estar bien preparado para las oportunidades laborales. Si todos estuviéramos bien preparados, de todos modos habría desempleo porque no hay suficientes empresas que absorban esa oferta. Abundan los libros de superación personal: el universo entero se confabula para que obtengas lo que deseas, el secreto es desear el éxito, etc. Esos libros son promocionados y vendidos por millones a pesar de su baja calidad literaria. En el fondo, se quiere que el trabajador piense que la culpa de su falta de éxito es de él y no de un sistema que emplea al menor número de personas posible y, al mismo tiempo, se opone a que el Estado dé trabajos pues eso implicaría más impuestos.
Lo escrito no significa que esté en contra de la iniciativa individual en los negocios. Parece que la carencia de esa iniciativa afectó profundamente a la URSS. Lo que sé es que el capitalismo fue más humano cuando tuvo como freno el peligro de otro sistema económico. Cualquier cosa que carezca de frenos y contrapesos, se desboca.

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Acerca del autor

Luis Alberto Solórzano Sojo

1 comentario

  • Yo creo que el capitalismo y el comunismo, lejos de contrapesarse, se refuerzan mutuamente. El capitalismo crea los medios materiales para que la población crezca sin control, al no faltar comida, casas o dinero. Las nuevas masas -y ya somos 7800 millones, sobre todo en África, donde lejos de aminorarse el crecimiento se desboca cada año más, merced a su boom económico y la posibilidad de emigrar en masa- generan al «Hombre Masa» que preconizó Ortega y Gasset.
    Además, la creatividad tecnológica del capitalismo, que termina siendo copiada por el comunismo, genera una revolución permanente acelerada que destruye los sistemas vitales de las sociedades y del propio planeta. Esto también ayuda mucho al comunismo.
    Y el comunismo y fascismo en el mundo, sirve a su vez para que la gente vote neoliberal para evitar que su país se vuelva Venezuela o China.
    El capitalismo y el comunismo se ayudan mutuamente, en un bucle de retroalimentación positiva exponencial. Más capitalismo es más comunismo, y viceversa. No es contrapeso uno de otro como usted cree, examine bien la cuestión y verá que es así en muchos aspectos.

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