Literatura

De Vuelta A Casa.

De Vuelta A Casa. - Literatura

Eran las tres y veinte minutos de la tarde de un día cualquiera en una ciudad cualquiera de las Islas Británicas, cuando de pronto, el cielo comenzó a ennegrecerse y a teñirse de extrañas luces que asomaban de forma amenazante entre las oscuras y mullidas nubes. Toda la gente de la ciudad que en ese momento había podido observar con asombro el cambio repentino en el color del cielo y la aparición de esas extrañas luces, no podía acabar de creer lo que ahora estaban viendo con sus propios ojos. Algunos se dejaron llevar por el pánico y empezaron a correr y a gritar en busca de la ayuda de las autoridades, otros, simplemente miraban petrificados como una gigantesca nave de extraño fuselaje metálico, y repleta de luces blancas, salía de la protección de las negras nubes y se mantenía suspendida en el aire a unos pocos cientos de metros del suelo.

Policía, autoridades gubernamentales, el ejército, servicios médicos, expertos científicos, ufólogos reconocidos y cientos de miles de curiosos observaban inquietos lo que parecía un contacto alienígena en toda regla, y la pregunta que todos se hacían allí, era si sus intenciones serían hostiles o pacíficas.

De repente, una luz empezó a parpadear en uno de los costados de la nave, y en pocos segundos, una especie de vehículo del tamaño de un helicóptero, pero sin ningún tipo de hélice, salió por una trampilla que se había abierto. Se escucharon unas palabras en un perfecto inglés, pidiendo permiso para aterrizar y poder hablar con la máxima autoridad de la zona. Una vez superado el shock por el increíble acento británico de los visitantes, el general Holmes, al mando de la operación “contacto alienígena”, dispuso a sus soldados que habilitaran un lugar para el aterrizaje, y tras varios minutos de espera, la nave toco suelo.

Un gran cordón de seguridad cubría toda la zona para evitar cualquier incidente, y a pesar del posible peligro, ninguno de los ciudadanos quería perderse nada de lo que estaba a punto de ocurrir.

Una vez tocado suelo la nave, el general, y otras autoridades de la región que habían llegado a tiempo al lugar, así como algunos expertos y los siempre vigilantes cuerpos especiales del ejército, se acercaron cuidadosamente al vehículo espacial. ¿Qué clase de seres saldrían del vehículo, y como es que sabían hablar tan bien su propio idioma? ¿Acaso lo habrían estudiado antes de exponerse a la humanidad?

Las puertas se abrieron y dos seres de extrañas vestiduras aparecieron delante de todos los presentes. El silencio se apodero del lugar por unos segundos al ver que los dos visitantes se quitaban las máscaras y mostraban sus rostros a todos los allí congregados. Tan solo se rompió cuando uno de ellos exclamó con lágrimas en los ojos.

¡Por fin en casa! – y los dos visitantes no pudieron evitar abrazarse y llorar como lo hace un niño cuando tras una larga ausencia se reencuentra con su querida madre.

– ¡Identifíquense! – Fue lo único que pudo decir el general Holmes a los visitantes.

Su increíble parecido con los seres humanos los había dejado a todos sin capacidad de reacción. Después, mientras los dos visitantes secaban sus lágrimas, pudo apreciar que uno de ellos era una mujer de unos treinta años, de piel morena, y aunque pudiera resultarle increíble, con una pequeña bandera francesa cosida en una de sus mangas. El otro, un hombre de similar edad que la de la mujer, de ojos claros y pelo cobrizo portaba la bandera del Reino Unido en sus ropajes, cerca del pecho.

-Mi nombre es Edward Sinclair, y ella es Marta Pompidou– dijo el hombre acercándose al general Holmes.- Somos habitantes de la Tierra, pero venimos de un tiempo muy lejano para todos vosotros. Somos los últimos supervivientes del gran cataclismo que sacudió el planeta en el año 2847.

Edward le tendió la mano al general y este se la estrechó. Después, el repentino visitante procedente del mismo planeta, pero de un tiempo futuro, continuó hablando.

-En nuestra nave nodriza está toda la información que pudimos recuperar de la Tierra antes de que se convirtiera en un lugar inhabitable para la humanidad. En ella, cuatrocientos camaradas de diversas partes del mundo, junto a nosotros dos, hemos viajado a través del tiempo y el espació hasta encontrar de nuevo nuestra querida Tierra. Yo nací en Inglaterra, aunque jamás pude imaginarla verla en un tiempo tan pasado. Según nuestro medidor espacio tiempo estamos la dimensión Q, en el año 2018; ¿Es correcto?

El año es correcto, aunque lo de la dimensión me temo que no puedo asegurarlo; quizá, todavía no tengamos constancia en nuestro tiempo- contestó el general. – Bien, marchemos a un lugar más privado para continuar con la conversación. Por lo que veo, tenéis muchas cosas que contarnos, y nosotros que escuchar.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.00 - 11 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

miquelangelo

3 comentarios

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información