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Dejar Ir: Pensamientos Sobre Mi Ex

Dejar Ir: Pensamientos Sobre Mi Ex - Sociedad

En una nota más vulnerable, les cuento que hace poco me acordé de mi ex. Estuve pensando mucho en él, en las memorias, lo vivido, la inocencia de la historia que vivimos y simplemente necesito escribir lo que siento. Procederé a hacerlo, dejaré que mis manos se encarguen de tipear, que fluya y salga lo que tenga que salir, sí, les compartiré algo íntimo. Bienvenidos a mi interior:

Ayer no pude dormir. Estabas metido en mi cabeza. Eran las cinco de la mañana y seguía despierta. Me dolía la cabeza. No sé por qué me acordé de ti. Han pasado cinco años, he tenido otros amores, pero me acordé de ti. Fuiste mi primer amor. Fuiste la inocencia del “siempre y para siempre”. Por algún motivo ayer estuve sensible. Ayer volví a revivir lo duro que fue superarte. Me tomó dos años soltarte, ¿es que acaso te he soltado por completo? Siento que siempre quedará algo de ti aquí conmigo. Es como si te llevara en cada vivencia. Han pasado cinco años y ayer estaba recordando quien era yo en aquella época y quien soy ahora. Wow, el tiempo pasa volando y a su vez se siente como si no lo hubiese hecho. Aún tengo tus cartas, tus peluches, tus recuerdos, guardados en una caja, en la parte superior de mi ropero. De repente, mientras escribo estas palabras y escucho el vals de amélie, me ha entrado una nostalgia. Sí, una nostalgia porque las cosas terminaron mal. Para mi, para mis expectativas, para lo que yo quería, terminó mal. Abruptamente el corte de comunicación, sé que quizá pensaste que era necesario. Pero eso fue lo que más me dolió.

Ayer no pude dormir y me pregunto si a veces tu también te acuerdas de mi. Quizá no, es decir, el año pasado me enteré que estabas por ser padre, que te habías casado, como lo había soñado años atrás, con una mujer que conociste en ese viaje a  Japón, ese viaje que decidiste tomar cuando terminamos, ese viaje que cambió tu destino. Me acuerdo de las promesas, me acuerdo de lo tan de película que fue la historia previa. ¿Te acuerdas cuando me decías que nunca ibamos a separarnos? ¿Te acuerdas cuando pensabamos que ibamos a envejecer juntos? ¿Los nombres que ibamos a ponerle a nuestros hijos? Te acuerdas de todas esas conversaciones vulnerables durante la noche, las lágrimas, la vulnerabilidad de nuestros mayores miedos? Yo me acuerdo. Yo me acuerdo de aquel viaje que hicimos, de la Navidad con tus padres, de cómo mi hermanita menor te adoraba. A veces me gustaría tomarme un café contigo, que me cuentes  qué se siente ser padre, que seamos amigos, pero sé que es solo una fantasía, nosotros no podríamos ser amigos, nuestra relación fue muy intensa, nos quicimos, no terminó por falta de amor sino por incompatibilidad de caracteres. Yo aún te amaba el día que nos despedimos, aún nos queríamos. La distancia fue complicada, tu en otro país, yo en el mío. Mis miedos, no haber terminado aún la Universidad, quizá debí dejarlo todo e irme contigo cuando me lo pediste, pero no lo hice, dude, titubié, y las cosas cambiaron. Por otro lado, sé que eramos muy jóvenes, sé que quizá casarnos como querías hubiese sido una desición apresurada. Pero sé que me quisiste, lamento haber contribuído a hacerlo todo más complicado, no sabía hacerlo mejor a mis 23 años. Disculpa por mis miedos, mis rabietas, mi ser inmaduro. Pensaba que el amor tenía que ser “probado” y te probé demasiado. El amor es simple, es tranquilo, es sencillo.

Sé que tienes un buen corazón, recuerdo la generosidad de tu ser, amaba sentirme protegida por ti. Amaba como me cuidabas, pero yo estaba en pañales, nisiquiera trabajaba, no sabía valerme por mi misma. Te juro que estarías orgulloso de mi si vieras todo lo que he avanzado. Ahora me cuido más, empecé a trabajar el año en que terminamos, también acabé mis estudios universitarios, ya me licencié, volví a viajar un par de veces más después de haber terminado. Estarías orgulloso de mi, nos iríamos a correr juntos, te haría unos desayunos nutritivos. Tendríamos esa mascota que siempre quisimos. Dormiríamos abrazados, mirándonos a los ojos con ternura, como solíamos. Sabes, extraño el nivel de intimidad que sentí contigo. Tenía fe en el mundo. Hoy en día, parece ser más dificil encontrar a alguien decente, ahora todo el mundo anda en cosas casuales, quiero mantenerme positiva, sé que hay chicos buenos, pero no todos cierran las puertas al pasado como tu, tu eres un ejemplo. Espero que seas feliz con ella, espero que sea una buena mujer. Espero que seas feliz porque te lo mereces. No te puedo desear nada malo, tengo amor y gratitud hacia ti. Estoy segura que no tienes ni idea de que estoy escribiendo esto sobre ti, lo más probable es que estés durmiendo. Tampoco planeaba escribir sobre ti, esto me ha cogido por sorpresa, completamente. Supongo que aún había que soltar y dejar ir un poco más. Espero que esta sea la vez definitiva. Ya no quiero arrastrar arrepentimientos ni melancolías al 2019, creo que ya me toca ser feliz. Yo también quiero encontrar a alguien, también quiero empezar mi propia familia, pero mi camino se tornó algo diferente al tuyo desde que decidimos ir por caminos distintos. Yo te quiero agradecer por todo lo que aprendí a tu lado, me queda mucho perdón a mi misma por los errores, por los desaciertos, pero también me queda la certeza de que lo intenté, quise que funcionemos y al final no se pudo. Sé que cada amor es único, que cada historia una sola, yo solo espero algún día encontrar a alguien y entender por qué tu y yo no terminamos juntos, quiero entender que tu felicidad está al lado de tu mujer y que la mía, la mía está pronto a llegar, digo, mi felicidad de pareja, porque mi felicidad individual ya va conmigo, aquí, con cada día y experiencia.

Y así, tengo que dejar ir, te tengo que soltar de mi ser mi dulce delfín, te quiero mucho, por más ridículo que parezca, porque me diste las lecciones más grandes que mi corazón necesitaba, no fue fácil soltarte aquella vez, verte por última vez, no saber nada de ti, sí, a veces me da curiosidad saber como luces ahora que tienes 30 porque nos conocimos cuando tenías 24 y yo 23. Realmente me gustaría tomar ese café contigo, pero eso tendrá que quedar en mi lista de deseos no cumplidos. Mi mamá a veces te recuerda, creo que quería ser abuela. Gracias por todo, en serio. No tengo idea por qué si este año estaba sufriendo por otro chico, me acordé ahora de ti, supongo que en retrospectiva me cansé los amoríos erráticos y no correspondidos, me acordé del más correspondido que jamás tuve: tu. Y cómo te deje ir. Aunque una relación es de dos, sé que ambos tuvimos parte en esto, sé que todo pasa por algo también, entonces no caeré en creer que pude cambiar las cosas, nunca tuve el control de nada y todo tiene que fluir, naturalmente. Dulce delfín, siendo la 1:16am, segura de que estás durmiendo, te quiero mandar luz y amor hasta allá, ese estado americano en el que vives debido a tu servicio naval. Que tu familia sea bendecida, te estaré eternamente agradecida por los hermosos recuerdos, detalles y todo lo que vivimos juntos. Sé que algún día, un amor aún más grande tocará mi puerta y no tendré que comparar, porque cada amor es único y todo tendrá sentido cuando la vida me revele el por qué de las cosas. Sin más, culminaré esta carta anónima, o lo que sea que esto sea, simplemente diciendo gracias, así nunca me leas.

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