Literatura

Descartes y la caja de Pandora



Descartes y la caja de Pandora - Literatura

El filósofo francés abrió una caja de Pandora filosófica cuando echó a rodar una serie de problemas que todavía no han sido resueltos. Consideró que cuanto es claro y distinto para el entendimiento es claro y distinto en la realidad. Independizó la materia y trató de definirla por aquella característica que siempre va a estar presente en ella: la extensión. Por contraste, el espíritu es inextenso. Allí empezaron los problemas: Dios es inextenso e infinito a la vez, predicados que parecen contradictorios pues, ¿cómo algo sin extensión puede estar en todas partes del universo a la vez? ¿Cómo puede ser inextenso y simple si es tres personas, una de las cuales conserva su cuerpo? Allí y hay una separación del concepto cristiano de Dios.  Si todas las sustancias inmateriales tienen la misma esencia, o sea, ser inextensas, ¿cómo Dios se distingue de las otras sustancias y Él es infinito mientras que las otras son finitas? A eso agreguemos el clásico problema de que lo inextenso no puede actuar sobre lo extenso ni viceversa. Mi alma no interactúa con mi cuerpo, solo lo acompaña como dos relojes que caminan al unísono. La muerte se reduce a una separación entre acompañantes, la agonía y el miedo no tienen explicación. El reino espiritual se convirtió en algo tan difícil de explicar que parecía salir sobrando. Cosa terrible, pues es el Dios cartesiano el garante de que hay un mundo externo. Tengo la idea innata de un ser absolutamente perfecto, como por ser yo imperfecto no pude producir esa idea, debe provenir de un sujeto que, entre todas sus perfecciones, es tan bondadoso que nunca me engañaría. La explicación es tan débil que nadie la volvió a usar. Kant optó por decir, en su refutación del idealismo problemático, que la determinación de lo que soy solo es posible por contraste con lo que no soy, o sea, una realidad externa. Fichte y Hartmann siguieron ese camino.

El mundo material no quedó mejor explicado. Si la esencia de la materia es la extensión, ¿cómo se distingue del espacio vacío que también es extenso? Por eso Leibniz afirmó que la esencia de la materia es la resistencia que ofrece al movimiento y al cambio. Eso relativizó la materia. Lo que es material, resistente, real para nosotros, no ofrecería resistencia a un ser todopoderoso.

El problema fue tratar de explicar el mundo como si las cosas tuvieran una “esencia” captable por nuestra mente, que la distinguiera de las demás cosas. La materia no es algo uniforme ni tiene una esencia. Hablar de materia en general es un error en el que cayeron incluso los marxistas, al pensar que es la única realidad, regida por leyes dialécticas.

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Acerca del autor

Luis Alberto Solórzano Sojo

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