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Día De Escuela



Día De Escuela - Literatura

Día de Escuela

Me levanto muy temprano por lo mañana tipo 05:00 am para ir a mi escuela que queda a 1 kilómetro de mi casa, yo vivo en la ciudad de Lonrot, lo que me facilita llegar a la misma a pie. Al llegar a mi querida escuela saludo a mi estricta maestra, quien en respuesta asienta con la cabeza,  ella siempre está antes del inicio de clase  en el pasillo principal de mi Centro Educativo en plan de supervisora suplente por enfermedad de la titular (gripe común)  para asegurarse que todos entren los niños entren a clases. Al entrar al salón me siento en el primer pupitre del flanco derecho del aula que da a la venta porque soy miope y a pesar que tengo lentes se me dificulta mucho ver de lejos, con el sonido de la campana comienzan las clases, la maestra Eliza apresura el paso para llegar a impartir todas las materias que tiene la malla curricular de mi institución educativa, sé que es raro pero la misma no cuenta con tantos maestros, es de locos, cada maestro inicia con primero y termina con séptimo de básica, este sistema tiene una gran ventaja, mis compañeros y yo sabemos la forma de enseñar de la maestra lo que nos ha permitido aprender todos los conocimientos impartidos por la Lcda. Eliza Cabezas Soledispa.

La maestra empieza el día con matemáticas, mi materia favorita, hoy nos va a enseñar a dividir de 2 y tres cifras, a algunos de mis amigos no les va bien con los números, ese es el caso de mi amigo Alfredo Briones, quien al oír pronunciar a la Lcda. Eliza -niños saquen su libro de matemáticas, vamos a la página 50, balbucea para que rayos necesitamos las matemáticas en nuestra vida “las odio”, lo cual es refutado por mi otro amigo Elías Campbell Ortiz, quien le dice- mira Alfredo las matemáticas te van a servir en todos los aspectos de tu vida, incluso hasta cuando debas ir a la tienda, si no sabes las operaciones básicas de matemáticas ¿ cómo sabrás si te están dando bien el vuelto al momento de realizar una compra?, Alfredo después de oír la pregunta de Elías, frunce el ceño y contesta -aunque no me guste esa materia debes tener razón, mamá va mucho de compras y siempre cuenta el dinero, ya pasado varios minutos de la charla en voz baja de mis amigos, un grito rompe el silencio ¡ Xavier Montesinos Álvarez salga a la pizarra a resolver el ejercicio que esta allí anotado!, después del susto que pase, comencé a reír por dentro, por motivo de que fruto de la avanzada edad de mi maestra esta creyó que yo era el bullicioso que molestaba su clase, sin más salí a la pizarra y con un poco de dificultad resolví la operación y me puse muy contento, la maestra enseguida reviso mi resolución, levanto la ceja derecha y dijo-vaya para ser primera vez que resuelves un ejercicio de tal nivel lo has hecho muy bien ¡ te felicito Xavier ! como siempre mi curso se molestó y se escuchó al fondo del salón una queja, no era ni nada más ni nada menos que mi amiga lola, quien manifestó- debió ponerle uno más difícil, y se preguntarán ¿ Por qué de tal queja ?, pues si amigos ella es la mejor estudiante de la escuela, a quien no se le dificulta ninguna materia, desde estudios sociales hasta ciencia naturales, todo se le da bien a Lola Verdezoto Cifuentes incluso hasta educación física, después de matemáticas continuamos con la clase de geografía, nos están enseñando las capitales del continente Americano, la maestra pregunta ¿ cuál es la capital de Surinam ? todos nos quedamos en silencio y de repente sale a relucir la inteligencia de la más tímida del aula, mi amiga Claudia López Vega, quien sin titubear responde Paramaribo, todos se sorprenden porque no la consideran tan lista lo que al parecer no es cierto. Los lectores de este relato se preguntarán ¿ Por qué no googlearon en sus Smartphone, es simple amigos, son los años ochenta una década donde aún tenías que esforzarte más para hacer cualquier tipo de investigación, las bibliotecas era punto de encuentro obligatorio para todos nosotros que anhelábamos ser Doctores, Abogados, Ingenieros cuando fuéramos mayores. La campana suena y avisa que es tiempo de salir al recreo, todos salimos de prisa a disfrutar de lo que llevamos cada uno en nuestras loncheras.

En el recreo me reúno todos los días con mis amigos: Elías, Alfredo, Lola y Claudia a charlar de todo un poco, Eliza habla de su perro, Lola presume de que su papá tiene un gran trabajo, Alfredo de temor a la maestra Eliza y Elías de que profesión quiere ser cuando sea grande y yo no sé lo que quiero aún, que esperaban soy un niño de 8 años cursando el cuarto curso de la escuela Ernesto Guevara, por eso me limito a escuchar antes que a hablar.

El sonido de la alarma interrumpe los juegos, almuerzos y charlas de los niños de mis escuela, quien presurosos se dirigen  a las aulas porque eso sí a pesar que somos niños, nuestra escuela es muy estricta y aquel que ose a llegar tarde a clases después del recreo se quedara afuera del salón siendo señalado por su respectivo maestra o maestro y obligado a ponerse a hacer labores de limpieza en los pasillos y patios de la escuela  y bueno amigos así es un día en mi amada escuela ¡.

 

 

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Maxtel

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