Política

Día de la Hispanidad



Día de la Hispanidad - Política

El Día Nacional de España -Día de la Hispanidad-, se celebra cada año el 12 de octubre, regulado por la Ley 18/1987 como Fiesta Nacional. Se conmemora el día en que Cristóbal Colón pisó América en 1492. Y el Día de la lengua española (desde 2014), establecido por la ONU para unión y consolidación del mundo hispánico.

Por eso sería importante establecer los inicios de España, que muchos sitúan en ese 1492, cuando los Reyes Católicos logran reconquistar la península. Pero, en 1492 no existía la nación española como tal, era en realidad, más bien, un conjunto de reinos que formaban lo que hoy llamamos España. Sí podemos decir sin embargo, que se estaban sentando las bases de lo que hoy es España.

Entonces, en realidad, ¿desde cuándo existe España? Es evidente que, dependiendo de las hipótesis y antecedentes en que nos fijemos, tendremos diferentes resultados. No obstante, en todos los casos descubriremos que España es uno de los países con más historia y arraigo del mundo.

Remontándonos al origen histórico, España se conforma en Asturias, cuando esta nación embrionaria y visigoda comienza a sentar sus bases. Aquella Hispania -Nombre que proviene de los romanos- fue alterada por la invasión musulmana, por lo que sólo podía ser reedificada desde una entidad cultural diferente. Esta entidad fue el catolicismo. Por eso los Reyes Católicos cuando conquistaron Granada llevaron a cabo la cristianización total de los habitantes de la península, expulsando a los musulmanes y a los judíos. La opción para quedarse era convertirse al cristianismo.

Pero el origen de España como Estado es mucho más tardío en realidad. Esta terminología se empezó a usar tras el tratado de Westfalia en 1648, estableciendo las primeras limitaciones propias del término. Es decir, un territorio delimitado, una población fija, un ejército y un cuerpo diplomático. Este tratado acababa a su vez con el antiguo orden feudal, reconociendo por primera vez la existencia de poblaciones y territorios bajo el mandato de un único Gobierno.

Pero la base definitiva sobre la que se asienta de manera innegable España como nación es el acto de Constitución fallida de 1812. Fue durante ése periodo cuando el arraigo y las raíces de los españoles se unieron en la Guerra de la Independencia. La respuesta bélica de una nación unida por sus tradiciones y su cultura, contra los opresores y expansionistas que no consiguió doblegar a los castizos españoles que sabían bien cuáles eran sus raíces y sus orígenes.

Y es precisamente en esta Constitución donde por primera vez, en su artículo primero, se recoge la definición de Nación española como “la reunión de todos los españoles de todos los hemisferios”. Este término vendrá recogido en todas las Constituciones que hemos tenido hasta nuestros días -1837, 1845, 1869, 1876, 1931, 1978-.

Así que, por esta razón, España sin Cataluña, dejaría de ser España. Porque un Estado puede contener varias nacionalidades, pero si una de ellas deja de ser parte del conjunto, la nación queda desnaturalizada, no importa si esta es la más antigua del mundo occidental.

Por eso creo que el debate a día de hoy no va de democracia, ni de legalidad. Izquierda y derecha se equivocan en esto. Hablamos de soberanía. O dicho de otro modo, del no derecho de unos a destrozar la unidad y del derecho de todos a ser parte legítima y natural de algo mayor. Dejando de lado todos ese orgullo ridículo y ese sentimiento de pertenencia.

Ser parte de una Nación es una voluntad libre y colectiva para reconocerse en unos símbolos comunes, asumir un pasado y querer formar parte de un proyecto futuro. Sin esto la Nación, como tal, estaría vacía. Y no tendría sentido. De ahí que nunca la idea independentista haya formado parte de la idiosincrasia de la izquierda nacional, y aunque en elecciones es muy socorrido acusar a Podemos de estar con el independentismo, nada más lejos de la realidad, porque lo que está en juego es el bienestar de todo el conjunto del pueblo español. Y una cosa es el diálogo y la posibilidad de modificar la Constitución para hacer de España un sitio donde todos quepan en igualdad de condiciones, y otra muy distinta la ruptura de una totalidad que no es otra cosa que nuestra identidad.

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Aicrag

10 comentarios

  • Un análisis bastante riguroso. Otros, en cambio, remontan el orígen de España antes de 1640, que es cuando se separó Portugal definitivamente. Cuando esta gente añade que es la nación más antigua de Europa… ¿están reivindicando invadir Portugal?

    • Efectivamente, materia_oscura, a la muerte del rey don Sebastián en la Batalla de Alcazarquivir (1578)  y dado que la sucesión en la persona del cardenal Enrique I de Portugal fue muy efímera (murió en 1580), Felipe II reclamó sus derechos al trono portugués y envió un ejército, proclamándose en las Cortes de Tomar de 1581. Esto duró 60 años, esto hizo que el sentimiento de autonomía fuera creciendo hasta que en 1640 tuvo lugar una revuelta, en la que un grupo de conspiradores de la nobleza aclamó al Duque de Braganza como Rey de Portugal, con el título de Juan IV. La restauración portuguesa se debió en gran medida a la sublevación de Cataluña, los mejores soldados castellanos estaban allí. Evidentemente, también influyeron los esfuerzos diplomáticos de Inglaterra, Francia, Holanda y Roma que buscaban limitar el poder del Imperio español.
      Felipe II reinó sobre Castilla, Aragón, Navarra, Portugal, Países Bajos, Sicilia, Nápoles, Cerdeña y Milán, Mozambique, Orán, Túnez, islas Filipinas y algunas zonas de la India, virreinatos de Nueva España, Perú y Brasil; es decir, toda la América conocida hasta entonces. Pero España como tal no podemos considerarla.
      Gracias por tu comentario.

      • «También influyeron los esfuerzos diplomáticos de Inglaterra, Francia, Holanda y Roma que buscaban limitar el poder del Imperio español». Esa fue la clave. Los mapas se modifican según estos criterios aunque luego los pequeños países se quieran atribuir el mérito ellos.

  • Hola Aircrag, espero estés bien al otro lado del continente. Me gustaría hacer una crítica constructiva, como latinoamericano, producto de ese ¨ENCONTRONAZO¨ entre dos culturas completamente diferentes. Quiero comentar, no con el ánimo de ofenderte o entrar en polémica con mis hermanos españoles. Considero que te has quedado corto, al no mencionar el papel que tuvo América en la grandeza de España. Recuerda, que tus antepasados, al conquistar y colonizar nuestras tierras, se fueron enriqueciendo a una velocidad sorprendente; bueno, me refiero a la Corona y a los conquistadores en general. No fue una tarea fácil conquistar estos pueblos precolombinos, a pesar de que los ibéricos ya habían entrado, completamente, a la Edad del Hierro, mientras que nuestros aborígenes aún estaban en la Edad de Piedra. Hay que darle un papel más protágonico a los pueblos amerindios de América en el desarrollo de la grandeza del Imperio Español, y de eso, no he leído nada en tu artículo. Los españoles extrajeron la riqueza de estas tierras a través de la destrucción y conquista de grandes civilizaciones y luego , los vencidos, serían utilizados en trabajos forzados para extraer recursos agrícolas y metales para logran la grandeza de dicho Imperio Español. A todas luces, si España no se convirtió en una potencia desarrollada, como Inglaterra y Alemania, fue por el despilfarro de toda esta riqueza acumulada, en pagar deudas, lujos, acreedores y financiar guerras con otras potencias. España hubiera utilizado la riqueza de América para convertirse en un poderío del primer mundo y rivalizar, en la actualidad, incluso, con Los Estados Unidos.

    • Es cierto que no he hablado de las masacres o violaciones de los derechos de las tribus indígenas. Mi objetivo en este artículo era otro. Por eso paso casi de puntillas por el descubrimiento de América en sí mismo. Mi intención era hacer un breve análisis sobre el nacimiento de España como nación.
      No obstante, como es un período de nuestra historia que tiende a mitificarse, dejando de lado, como bien dices, esos pasajes más oscuros de La Conquista de América, quizás requiera una próxima revisión crítica por mi parte, donde hable de las numerosas crónicas de Indias que existen para describir con más precisión y veracidad las batallas sangrientas que héroes como Hernán Cortés llevaron a cabo.
      Gracias por tu aporte, amigo, un saludo.

  • Gran artículo, que ha manifestado una idea que siempre he repetido con este párrafo:
    «Ser parte de una Nación es una voluntad libre y colectiva para reconocerse en unos símbolos comunes, asumir un pasado y querer formar parte de un proyecto futuro. Sin esto la Nación, como tal, estaría vacía»

    Y que me hace pensar que España es Yugoslavia, y tarde o temprano correrá su suerte. Por el único motivo de que no se respeta a sí misma, ni a su naturaleza, ni su propia composición.
    Y creo que eso, históricamente, no se ha resuelto, y en las colonias lejanas y difíciles de mantener, se ha manifestado claramente dejando de ser España. Pero el deterioro de país no ha terminado porque nunca ha superado la idea imperialista de ser país por la fuerza, por la imposición, quieras o no.
    Por eso, tarde o temprano, este conglomerado de culturas y naciones con historias paralelas, terminará partiéndose. Y el culpable no será una de las partes, sino todas ellas.
    España es un país sin cohesión, por esto mismo.

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    • Así es, España se enfrenta a una seria amenaza y a desafíos internos, como los problemas de cohesión territorial. Pero no hay una estrategia capaz de afrontar este reto, y da igual el signo político del gobierno de turno, ni PP ni PSOE entienden que la respuesta a los desafíos a la legalidad y al interés general de España requieren una respuesta urgente y eficaz que garanticen los derechos y las libertades de todos los ciudadanos. Y esto sólo se consigue desde el diálogo y la responsabilidad.
      Gracias por su comentario, aporta coherencia y sensatez.

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  • España es un proceso histórico que se ha tenido que «reinventar» varias veces. En apariencia, poco queda de la hispan fenicia y de los reinos ricos en metales preciosos, que hicieron a los griegos poner la Península Ibérica, especialmente en su región más occidental, como decorado de sus leyendas y mitos. Un autor mejicano ha argumentado muy bien, a través de comparar las descripciones del paraíso egipcio «en el extremo occidental, más allá de las columnas de Shu, en la tierra rica de humedales» en el LIbro de los Muertos, que los egipcios creían que, si lograban pasar el juicio de Osiris y el resto del videojuego post-mortem, irían al sur de España a pasar la vida ultraterrena.
    Sin embargo, pese a los cambios civilizatorios, hay algo tan profundo, geográfico, en la conformación de la idiosincracia de los países que hace que el pasado más remoto siga siendo presente. Por ejemplo, esa fascinación por los toros que hay en Andalucía. O como vemos en Méjico, el culto a la Muerte, supuestamente cancelado tras la Conquista; y que está resurgiendo por desgracia incluso en su forma extrema de los sacrificios humanos. O los chinos, que no son comunistas, ni capitalistas; sino chinos. Un chino de un restaurán me dijo una vez que después de muerto, esperaba ir al otro mundo donde seguiría trabajando, pero en otra cosa.

    No me gusta la palabra nación, porque sugiere una organización social genética: familia, clan, tribu, nación. Esto ya no existe en España, salvo entre los gitanos, desde la época romana. España es parte de Europa y de la Tierra. No es sólo que España no pueda entenderse sin Cataluña o sin los marinos y conquistadores vascos; es que España no se puede entender aislada de Europa y del Mundo.
    Por ejemplo, yo soy murciano; y forma parte de ser murciano, el ser español y europeo; renunciar yo a ser español o europeo no me haría más murciano, sino menos, porque ya no se entendería el valor de nuestra universidad, que como otras españolas, es anterior a ninguna británica. Ni el pasado cartaginés, con Anibal; ni el propio nombre de Murcia, que remite a una advocación de Venus; la Venus Murcia o Venus del Mirto, que tenía su templo en Roma. Si hablara y escribiera con el acento de mi región, como propone Podemos Andalucía, tendría que renunciar a mi parte castellana, y a mi parte anglosajona y europea ya que hablo inglés y me comunico en ese idioma con personas. Un murciano moderno que renunciara a todo eso no se sentiría más murciano, todo lo contrario; y me sorprende que los andaluces o los catalanes den por bueno limitar sus identidades o idioma como si eso los hiciera más auténticamente andaluces o catalanes. La identidad no se construye cercenando, sino integrando.

    La identidad de los pueblos urbanitas, o civilizados es diversa; quiero esto decir que es una parte funcional de estructuras más grandes, que a su vez construyen lo local, como en un fractal.

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