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Día De Los Muertos: Lo Que Sucede Cuando Las Personas Fallecen

Día De Los Muertos: Lo Que Sucede Cuando Las Personas Fallecen - Salud

Muchos olvidan por qué el 1 de noviembre es feriado en Chile y la mayoría lo vincula con la fiesta de Halloween, una tradición estadounidense que con el tiempo se ha ido adaptando a aquel país. Sin embargo, este día festivo, se debe a la conmemoración del Día de Todos los Santos, una solemnidad cristiana de gran relevancia para las iglesias católicas de rito latino.

Este 1 de noviembre en Chile será feriado, un día que suele llamar a las confusiones puesto que pocas personas realmente tienen claridad sobre la razón del día festivo. Por lo general se habla de Halloween pese que la verdad está muy lejos de ahí. El origen de este feriado es el Día de Todos los Santos, que no es otra cosa que una festividad cristiana.

Ahora bien, para este día también existe una famosa celebración de origen mexicana y que se está expandiendo a otros países de la región. Ellos lo llaman el Día de los Muertos y es una tradición que se conmemora los días 1 y 2 de noviembre y que tiene un significado que se ha ido revelando poco a poco, hasta lograr fama internacional en 2017 de la mano de la película Coco.

En Chile, para este día los cementerios se repletan de personas que van a visitar a aquellos difuntos de su familia y así recordarlos en este día especial. A partir de todo esto, surge una gran pregunta: ¿Qué es lo que realmente ocurre con los muertos una vez que dejan de existir en este mundo?

Justamente, respecto a este tema habló, Valeria Mandakovic, psicóloga y creadora del Sistema de Sanación Alama. La profesional sostuvo que cuando una persona muere, lo que hace es desencarnar, dejar su cuerpo físico, deja la carne, se va con otros cuerpos y cruza a un plano distinto al mundo físico.

En ese sentido, las personas fallecidas se van a la Cuarta Dimensión, dentro de la cual hay muchos planos. El plano al que crucen dependerá del nivel evolutivo espiritual de cada ser y de los aprendizajes que tuvo esa persona durante la vida. Depende también de las emociones y pensamientos que tenía al momento de morir y del estado vibracional que tenía.

“Cuando hablamos de vibración, nos referimos al nivel de conciencia que tenía esa persona al momento de morir y en los últimos momentos de su vida. En función de eso pasa a algún plano dentro de esta cuarta dimensión y hay distintos planos que hemos identificado desde el enfoque Alama”, complementó Valeria Mandakovic.

Respecto a esto último, la especialista señaló que el primer plano es el de más baja vibración, que es cuando la persona no aprendió mucho durante la vida y, por el contrario, se conectó con muy baja vibración, con experiencias, situaciones, pensamientos, comportamientos y creencias de daño hacía sí misma y daño hacia los demás. Un ejemplo de esto podría ser un sicario, o alguien que haya provocado mucho mal en su vida.

Según la terapeuta, el siguiente plano es el llamado “de los lamentos y remordimientos”. Aquí es cuando una persona se lamenta y se siente culpable por todo lo que hizo en vida. Es tanto el dolor y remordimiento que no hay espacio para otro tipo de reflexión, por lo tanto, se queda pegada, concentrada en el lamento y remordimiento. La única forma de salir de este plano, es cuando la persona aprende a perdonarse a sí misma, aceptando y dejando ir.

Otro plano abordado por la profesional es el de limpieza y sanación energética. Respecto a esto, Mandakovic expresó: “Hay personas que, cuando fallecen, pasan directamente a este plano, porque los cuerpos que aún tiene (que no es el físico), pueden estar contaminados energéticamente y/o con algún tipo de desarmonización o desequilibrio. Éste es un plano muy parecido a una clínica a nivel etérico, dentro de la cual los desencarnados son atendidos por seres de más alta vibración, quienes hacen las limpiezas y las sanaciones energéticas”.

A su vez, existe un plano de mayor vibración después de desencarnar, que es cuando la persona reflexiona sobre todo lo que hizo y no hizo durante la vida recién transcurrida. “Puede reflexionar sobre los aprendizajes que tuvo, los que no alcanzó a hacer y las cosas que pudo haber hecho mejor”, cerró.

Luego de aquel hay un plano de evaluación grupal. Después de hacer un auto-análisis, la persona se reúne con sus guías espirituales, con los ancestros que han fallecidos y con otras almas. “Nosotros, en general, encarnamos vida tras vida en grupos de almas que se van repitiendo. Siempre es en grupo, porque necesitamos de otras personas para aprender, entonces nos ponemos de acuerdo antes de encarnar qué aprendizajes y qué experiencias y obstáculos vamos a tener para lograrlos. Estos grupos de alma pueden ser la familia, hermanos, hermanas, parejas, profesores importantes y personas significativas en la vida”.

Y QUÉ PASA CON AQUELLOS QUE “NOS PENAN”

Un tema que suele estar presente tiene relación con aquellos que se quedan en este plano físico, esos que solemos percibir cuando “nos penan” o de quienes podemos sentir su presencia. Respecto a estas cuestiones, Valeria Mandakovic manifestó: “El sentir la presencia de una persona que ha fallecido, no sólo depende de la persona que ha muerto, sino también de la sensibilidad de quienes se quedan acá. Esto ocurre porque hay personas que, cuando fallecen, no cruzan a ninguno de los planos mencionados, porque tienen algún tipo de apego en este mundo, ya sea material (bienes materiales), físico (como algún tipo de adicción) y lo más común es que el desencarnado se quede por un apego afectivo, como rabia, frustración, culpa, rencor y angustia. Cualquier tipo de afecto de baja vibración podría impedir que cruce y lo obliga a quedarse en este plano”.

Mandakovic, a su vez, se refirió a la posibilidad que tenemos de ayudar a estos a cruzar a los planos espirituales que les corresponde: “Si es una persona que ha fallecido y se queda en este plano físico, es decir, no cruzó, primero tenemos que tener la certeza de ello a través de un diagnóstico o hay que tener la sensibilidad para verlos, escucharlos y conectarse con ellos. Hay quienes hablan con estos fallecidos y entregan mensajes a sus familiares, los llamados médiums. Desde el enfoque Alama, estamos convencidos que con un buen entrenamiento todos podemos ayudar a cruzar a estas personas fallecidas al plano que les corresponde según su nivel evolutivo espiritual”.

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