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Días de lluvia



Días de lluvia - Viajes y ocio

Muchos nos sentimos molestos cuando al despertar vemos que nuestro día de fútbol, pádel, playa, turismo o lo que más nos guste hacer se tiene que cancelar por la caída de unas diminutas gotas de agua que podrían haberse esperado unos días en dejarse ver, pero que no lo hicieron.

 

En Madrid es un indicador de «Pause», de que la ciudad se detendrá para los habitantes, los turistas buscarán, bastante velozmente, un lugar donde sentarse y ver pasar el día, que de golpe se ve modificado en su plenitud. Una copita de vino, unas tapas, una manta y una pareja que va a dejar hueco en su sofá al terminar la jornada y que posiblemente de un meneo a ese «amigo» que nunca nos falla, ese al que llamamos «NETFLIX». Pero no todo el mundo decide  que la lluvia es una pausa en su presente, obviamente hay muchos lugares que deben convivir con la lluvia gran parte del año y por lo tanto sus gentes imponen su día a esta, incluso en algunos casos consiguen ignorarla. Aunque para mí, lo que me parece impresionante, no es sobreponerse a un poco de agua caída del cielo, sino adaptarse y completarse con esta. Se que suena raro a priori pero en mi mente, cuando oigo la idea de aliarse con la lluvia solo puedo pensar en un lugar en el que estuve hace muy poco; Santiago de Compostela. La ciudad gallega es un claro ejemplo de vida, naturaleza, alegría, muchísima simpatía en sus gentes y un gran orgullo de su flora local, la cual no sería nada sin los miles y miles de litros que puede llegar a presenciar la pequeña ciudad a lo largo de un año. Para mí fue una gozada nada más llegar verme rodeado de montes verdes y al respirar ese frío aire, que me enrojeció la nariz antes de que pudiera llegar a pestañear ,sentí la humedad, la unión de una tierra con sus habitantes, una arquitectura que complementa y es complementada por cada gota que ve caer, una comida adornada con una banda sonora propia del mismísimo Chopin y sobre todo lo más admirable fue la felicidad y amabilidad de su gente en lo que consideraríamos un día gris, un día para detener nuestras vidas. Tras observarlos durante días, tras vivir Santiago de Compostela guiado por sus habitantes entendí que lo más hermoso es su consciencia de la belleza y la riqueza de su tierra, la cual no sería lo mismo sin la lluvia.

Puedes intentar sobreponerte a esos días en que el paso de un coche puede suponer volver a ducharte una y otra vez, también puedes intentar ignorar a lluvia  simplemente evítala resguardandote en tu hogar, pero hay una gran belleza en no tratar a la lluvia como un enemigo sino como un aliado. Me puse la chaqueta recorrí la meta de miles de peregrinos  y ese paisaje no era el mismo que podría ver visitándola en verano y eso lo viví en Santiago, en Barcelona en Menorca y en todo el mundo.

Supongo que no soy un pionero al decir estas palabras ya que hay una frase que simplifica todo este escrito: Si la vida te da limones haz limonada.

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Acerca del autor

Josep Ulises Marcos Vidal

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