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El dilema de un estudiante de Ciencias en Venezuela: ¿Me voy o me quedo?

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El dilema de un estudiante de Ciencias en Venezuela: ¿Me voy o me quedo? - Sociedad

Mandela dijo una vez: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

 

Desde hace días he querido escribir sobre una situación que se ha vuelto casi inalcanzable en Venezuela: la educación, pero específicamente la enseñanza y desarrollo de la ciencia y tecnología. Para aquellos que no lo saben, yo soy una estudiante de Ciencias Química en la Universidad de Carabobo, cursando ya los últimos semestres de mi carrera. El área que me apasiona de mi profesión es la investigación, siendo mi lugar favorito para llevarla a cabo, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.

 

Como no es un secreto para nadie, sabemos que Venezuela transita por la mayor crisis económica, política y social de su historia, por lo que era inevitable que la ciencia  no se viese afectada. Pero claro que era predecible, porque a los gobiernos como el Chavista-Madurista, no les conviene gente pensante. Ya lo decía el escritor italiano Ignazio Silone, “una dictadura es un régimen en el que la gente recita en lugar de pensar”.

 

Voy a fragmentar este artículo en dos partes, porque deseo que ustedes, lectores, conozcan la vivencia de dos estudiantes (uno de ciencia y otro de ingeniería), sobre su día a día en la Venezuela del hoy, la que se marchita lentamente, la que se queda sin sus hijos y es prostituida por el gobierno de Maduro. Los dejo con las palabras Miguel y Junior.

 

Mi nombre es Miguel Alejandro Díaz. Me formé como químico en la Universidad de Carabobo. Me dedico a estudios de postgrado en el área de química computacional, en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), esto, hasta caer abatido por la situación-país.  En general, mi interés en la química surgió por la curiosidad de saber sobre algo que me interesaba cada vez más. Cuando vi clases de química en bachillerato, era lo único que de verdad quería aprender: la química general, y un poco más allá, la física y la matemática que debía dominar para entenderla. En el IVIC el estudiante se interna; el ambiente permite aislarte y solamente concentrarte en lo que te gusta si de verdad estás dispuesto a ello. En general, aunque suene paradójico, es una rutina sin reglas: No hay horarios, tú mismo puedes ir a venir cuando quieras (a menos que debas asistir a clases por tus cursos de post-grado)… Te levantas a la hora que quieres, y vas todo el día al laboratorio. Es tu problema cómo administres el tiempo, ya que estás aquí porque quieres estudiar, investigar, no porque es obligatorio. Puedes estar tranquilamente hasta horas de la madrugada porque tienes trabajo que quieres culminar o adelantar al máximo y nadie te va a amonestar si estás trabajando. En la Venezuela del presente, la ciencia y la tecnología están estancadas. La inversión de capital es necesaria. Por lo menos el IVIC, catalogado como el centro de investigación más importante del país, no cuenta con el financiamiento necesario para llevar a cabo investigaciones y pagarle a quienes se formaron para llevarlas a cabo, debido al colapso económico provocado por la gestión gubernamental. Por dar un ejemplo, he leído que en el extranjero los estudiantes de post-grado a dedicación exclusiva ganan alrededor de 1.300 $, mientras aquí solo ganamos 1,5. El futuro lo veo sombrío; creo que se dejará que las instituciones de esta índole mueran solas, los profesionales se irán a otros países, cambiarán de oficio o morirán por hambre o enfermedad. Solo quedará una selva en la que la única preocupación será sobrevivir al costo que sea y esperar que el cielo (gobierno) proporcione las cosas; la estrategia típica de la izquierda radical para perpetuar las oligarquías. Por lo tanto, la ciencia y la tecnología no tendrán rol alguno; eso es para sociedades que quieran avanzar, no estar estancadas en la supervivencia.

Mi nombre es Junior Garcés, soy estudiante de ingeniería mecánica en la universidad Simón Bolívar (USB). Decidí estudiar ingeniería mecánica porque desde temprana edad tenía curiosidad sobre cómo eran construidos y cómo funcionaban los objetos a mí alrededor. A medida que iba creciendo fui madurando y mis intereses fueron cambiando hacia el área automotriz y aeronáutica por lo cual decidí estudiar en la USB, una institución donde nos incentivan a ser los mejores en todos los aspectos posibles. Después de 4 años en la universidad no solo tengo que pensar en las clases y el régimen de permanencia, también se encuentran nuevos “obstáculos” tanto en la universidad como fuera de ella. La inseguridad, la crisis económica y el deterioro en el servicio de comedor en la universidad son los nuevos tópicos que se integraron en los últimos años. Mis padres son los que me ayudan económicamente y por lo tanto cada cosa que compran para mis estudios las pongo como un tesoro porque sé que mañana costarán mucho más. La inseguridad es algo que escapa de mis manos pero trato de cuidarme lo más posible. A pesar de todo esto siento que estas circunstancias me harán madurar para ser alguien útil a mi país. Al observar todo lo que está pasando en el mundo con respecto a la ciencia y la tecnología siento que como especie estamos en una etapa muy alta, porque hemos podido conseguir respuesta a la mayoría de los fenómenos que nos rodean y con estos conocimientos poder desarrollar técnicas capaces de mejorar nuestro entorno. Siento que la ciencia seguirá avanzando pero tendrá ciertos obstáculos, mientras que el desarrollo de nuevas tecnologías será la noticia más común en revistas, programas y redes sociales.

 

         El panorama es sombrío, la deserción es cada vez mayor y estudiar es cada vez más difícil. No sé si hablo por todos los estudiantes que hacemos ciencia y tecnología, pero cada día con cada mala noticia es como morir en vida. Y los que amamos hacer ciencia, los que llevamos esa pasión por las venas, nos vemos cayendo en un abismo.  ¿Quién puede entender hoy lo que significa no cursar un laboratorio por falta de reactivos, o una materia por falta de profesor, o no llegar a la universidad porque no tienes dinero en efectivo, o no estar al día en términos de tecnología?

 

La pregunta que nos hacemos todos es ¿nos vamos o nos quedamos?

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Acerca del autor

Fabiana Salazar

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