Medio Ambiente

Ecofeminismos latinoamericanos (III): Miradas críticas del territorio

Ecofeminismos latinoamericanos (III): Miradas críticas del territorio - Medio Ambiente

En esta tercera entrega nos dirigimos a Quito, Ecuador, para traer a ustedes la experiencia del Colectivo “Miradas críticas del territorio desde el feminismo” (vamos a abreviarlo como MCTDF). Conformado en 2012, sus integrantes provienen de diferentes latitudes: México, España, Brasil, Uruguay y, por supuesto, Ecuador. Ubicadas desde una perspectiva latinoamericana y caribeña sobre el feminismo, sus contribuciones teórico-metodológicas apuntan a vincular la temática de los cuerpos diversos con los territorios. Nuevamente, y como vimos en la primera entrega, el concepto de cuerpo-territorio es central, bien sea que se aborden en conjunto (como también lo hace Con-spirando desde la teología ecofeminista) o por separado (como el caso de La Lechuza Buza, que se enfoca en la toma de conciencia sobre el propio cuerpo).

 

El colectivo MCTDF, a diferencia de las otras dos entregas anteriores, tiene un marcado perfil académico (que no le quita su labor militante/activista), lo que permite una definición conceptual que ayuda a colocar en contexto la noción de cuerpo-territorio. En sus palabras:

 
“Reconocemos el cuerpo como nuestro primer territorio y al territorio lo reconocemos en nuestros cuerpos: cuando se violentan los lugares donde habitamos se afectan nuestros cuerpos, cuando se afectan nuestros cuerpos se violentan los lugares donde habitamos”.
 

La circularidad entre ambos términos es evidente. De allí que la experiencia sensible (los sentidos) y la memoria (la historia) sean fundamentales para entender la tristeza por la explotación (minera, petrolera, etc.), la angustia por la contaminación (del agua, los suelos, el aire), o la alegría por la construcción de otros mundos pese a la violencia circulante (psicológica, física, sexual, etc.).

 

Como comentábamos al inicio, su labor a nivel teórico-metodológico es loable. Reconociendo el carácter colectivo del proceso de generación de conocimientos, quienes integran el colectivo nos recuerdan que

 
“El feminismo nace de diálogos entre nosotras para poder entender por qué vivimos múltiples opresiones sólo por el hecho de ser mujeres…Hemos creado juntas mecanismos de autodefensa, nos hemos planteado otras maneras de relacionarnos y hemos construido procesos de formación y acción para mejorar nuestras vidas”.
 

Dentro de esos procesos de formación y acción, en la trayectoria del colectivo destacan la herramienta del mapeo de los conflictos territoriales a través de la representación en el propio cuerpo, a través de la subjetividad corpórea. Igualmente, el círculo de lectura realizado en torno al texto Caliban y la Bruja (¡¡recomendado y de fácil descarga por internet!!) de la feminista italiana Silvia Federicci. También su labor comunicacional y de divulgación con la iniciativa Radio Teatro. Aunado a todo ello, no podemos dejar de resaltar la propuesta del teatro sensorial, cuyos objetivos son:

 

  • Trabajar la memoria del cuerpo
  • Vincular las emociones con los territorios
  • Explorar las dimensiones sensitivas del cuerpo-territorio
  • Politizar las emociones
  • Reflexionar en torno a la toma de conciencia que permite lo sensible
  • Resaltar la relevancia de los sentidos frente a la razón (no para invalidarse entre sí, sino para comprender que la razón, por sí sola, no es suficiente)
  • Identificar como cuerpos y territorios se habitan y recrean mutuamente

 

Por último, dentro de sus labores recientes, destaca, por un lado, la publicación del libro La vida en el centro y el crudo bajo tierra, donde se aborda la problemática ecuatoriana sobre el parque nacional Yasuní; y, por otro, la participación en el grupo de trabajo “cuerpos, territorios y feminismos” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) para el período 2016-2019.

 

Faltando siete entregas más para culminar este proyecto, conviene recordar nuevamente que los perfiles de los diferentes grupos reseñados (y los que faltan por ser presentados) son muy diferentes entre sí, aunque hay similitudes (como, por ejemplo, sus preocupaciones por procesos de formación y acción, así como el pensar colectivamente, más allá de las distintas tendencias y posiciones asumidas). Esto lo traemos a colación porque hay muchos malentendidos en torno al feminismo, muchas veces por su incomprensión (por parte de algunos grupos que se definen a sí mismos como ‘feministas’) o por el desconocimiento que tenemos como sociedad de su historia y contribuciones.

 

Feminismo para principiantes de Nuria Varela es una buena invitación para romper muchos de los prejuicios que, como dirían algunas feministas, son consecuencia de las reacciones (unas más violentas que otras) del patriarcado frente a este movimiento de movimientos.

 

Hasta una próxima entrega.

 

Lea también:

 

Ecofeminismos latinoamericanos (II): La Lechuza Buza

 

Ecofeminismos latinoamericanos (I): Con-spirando

 

Feminismo: ¿igualdad o equidad?

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Ma-jokaraisa

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