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Educación especial en la escuela pública

Educación especial en la escuela pública - Sociedad

No he tenido mucho tiempo y no he escrito todo lo que tenía pensado escribir cuando decidí abrir una cuenta aquí. Voy a empezar haciendo una reflexión tras finalizar el año académico.

Tengo tres hijos, uno de 9 años, uno de 6 y la pequeña de 8 meses, soy mamá de familia numerosa y emprendedora, algo complicado pero no imposible aunque la mayoría de las veces es muy cansado. Casualmente, mi hijo mayor está diagnosticado como disléxico y mi hijo mediano  es un niño de altas capacidades, por lo que el agotamiento se dobla al esforzarme por entender el sistema educativo público.

Con mi hijo mayor tengo que trabajar diariamente 3 horas para repasar y hacerle entender lo que ha hecho en clase, ya que el profesor aunque muy motivado y muy consciente de las necesidades de mi hijo, tiene 29 niños y no puede parar para explicar a mi hijo lo que no entiende. Por otro lado,  tenemos una pedagoga de la comunidad de Madrid que asegura que mi hijo aunque sufre dislexia no puede acogerse al apoyo del logopeda porque hay casos peores y que en casa no reciben la ayuda que recibe mi hijo. Es decir, mi hijo no recibe ninguna ayuda y tengo que pagar un logopeda que me da instrucciones para que el centro se acuerde de vez en cuando de las necesidades especiales de mi hijo, es decir, me paso en el colegio la mitad del tiempo escolar, además de ocuparme personalmente de repasar diariamente con él.

Hablemos ahora de mi hijo mediano, un niño diagnosticado este año como alumno con “altas capacidades” con un C.I. de 147 en la escala Wechsler y 170 en la Cattel. Tener un niño de altas capacidades también necesita una educación especial y asegurar, por parte del centro una adaptación del programa educativo, pero me he dado cuenta que al final va a ser igual que en el caso anterior, soledad absoluta. Tener capacidades especiales al final sea por lo que se considera por debajo de la línea o por encima, es ser distinto, es salirse de lo considerado normal, aún seguimos con eres tonto o eres listo y la escuela insiste en que todos los niños entren en un cajón sin enriquecer y valorar las capacidades individuales.

Lamentablemente con la burocracia hemos topado y por mucho que protesto siempre me encuentro que nadie puede hacer nada, estoy muy orgullosa de mi niño con dislexia por su esfuerzo y tesón, por conseguir cada día entrar en el cajón pero resistirse a ser como los demás y estoy muy orgullosa de mi peque con altas capacidades por no querer entrar en el cajón y resistirse a lo marcado, que con 6 años se planteé el funcionamiento poco lógico del mundo.

Soy madre de tres criaturas y lucharé por una educación individualizada y centrada en las múltiples posibilidades que tiene cada alumno, en orientar a cada niño y niña hacia aquello que se les da mejor y les dejen conseguir sus sueños, tiene que acabar las notas y los cajones en los que deben entrar todos.

 

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ainhoaha

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