Política

Efecto Trump (Ii)

Efecto Trump (Ii) - Política

A dos años de la llegada al puesto político más importante del mundo, Donald Trump ha generado amplios rechazos y adhesiones a lo largo y ancho del planeta, gracias a su política de conservadora, y un discurso  de confrontación propio del populismo.

Desde su que comenzó su campaña su consigna más importante fue “make America great again”,  lo cual traducido al español significa “hacer a los EEUU grande de nuevo”. Esta frase sintetiza una orientación propia del nacionalismo chauvinista, en la que solo importa solo su país pero, paradójicamente, dentro de un mundo globalizado donde la interdependencia entre países es cada vez mayor. Es por esto que esta orientación, y sus políticas desarrolladas bajo esta perspectiva comienzan a tener aun más repercusiones en todo el mundo.

Efecto Trump (I)

Energía en la era Trump

Una de los principales ejes de su política, que impacta tanto dentro y fuera de los EEUU, es su política energética. Defensor a ultranza de los combustibles fósiles por encima de las fuentes de energía renovables, Trump ha contado con la suerte de llegar a la presidencia y disfrutar de la revolución tecnológica que implica la producción de petróleo y gas por medio de la famosa técnica del fracking hidráulico. Gracias a esta tecnología, estimulada y desarrollada gracias los altos precios del petróleo de los a últimos 10 años, los EEUU pasaron de producir 6 millones de barriles  de  diarios de petróleo a 10 millones de barriles diarios en menos de una década. Dándole un impulso enorme a la industria petrolera local, y que en conjunto con los estímulos a la industria norteamericana del carbón han revitalizado el sector de los combustibles fósiles internamente. Por otro lado, y en línea con esta postura, Trump ha renegado del calentamiento global lo que lo llevó a clausurar la Oficina de Protección Ambiental de su país, retirarse de Acuerdo Climático de París y dejar de financiar los programas sobre el Calentamiento Global de las Naciones Unidas.

Petróleo de Lutitas

Gracias al boom del shale oil Trump puede hablar de soberanía energética al disminuir sus importaciones del Medio Oriente, actuando  con una mayor agresividad hacia los países petroleros que considera hostiles. El mejor ejemplo de esto es la restauración de las sanciones a las exportaciones petroleras de Irán que habían sido eliminadas parcialmente durante la gestión Obama. Ha tratado, esta vez sin mucho éxito, de impartir órdenes a Arabia Saudita para que aumente su producción de petróleo y así bajar el precio del barril de crudo.

En síntesis, en la casa blanca tenemos a un presidente enemigo del ambiente, al rechazar los investigaciones de científicos que demuestran los estragos que viene sufriendo el medio ambiente por múltiples razones, entre ellas, la dependencia del mundo moderno en de los combustibles fósiles, pero que disfruta de una era de resurgimiento en su país del sector gasífero y petrolero, lo que le da fuerzas para imponer sus política energética que combina el nacionalismo con la defensa a ultranza de estas fuentes de energía.

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Acerca del autor

Luis Alberto Lozada

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