Sociedad

El acoso sexual a mujeres del transporte colectivo en El Salvador. Realidad, falsedad o hipocresía.

El acoso sexual a mujeres del transporte colectivo en El Salvador. Realidad, falsedad o hipocresía. - Sociedad

Se me  ha  dicho, hasta la  saciedad, que las  mujeres son «víctimas» de acoso  sexual  en el transporte  colectivo de mi  país, El Salvador; principalmente, cuando  las  unidades  van atestadas de  pasajeros durante las  horas  pico. ¿Será  cierto  qué es  acoso o hay una  buena  cantidad de mujeres, de todas  las  edades  que  lo  disfrutan?. Tengo  un amigo, de  aproximadamente 50 años, quien  toda  su  vida  ha  utilizado  el  transporte  público para  desplazarse  a  su  trabajo  todos  los  días, él se  autodenomina  como un auténtico » topador de mujeres» y le pregunté  que  si, a  su  juicio, ellas  son  acosadas  de manera  sexual  por  los  hombres; considerando que  acosar es  cuando  a  la  mujer  no  le  gusta o le  resulta  incómoda esta  actitud  de  parte  de  los  hombres y hasta son  capaces de  denunciarlos  ante  las  autoridades  correspondientes, a lo  que  él  respondió: «sí, hay  un  buen  número, de ellas, que  tiene  dignidad y  todavía  se  hace  respetar  de  los  hombres, pero  hay  una  cantidad, mucho  mayor,  que  entran  al  juego  del  varón e  incluso  lo  disfrutan y  se  excitan cuando él  es  guapo  o  atractivo». Ante  esta  afirmación,  no  me  quedó  más  que  decirle  que  era  un  degenerado  y  enfermo  mental, a lo  que él responde: » si  no  me  crees,  entonces te  reto  a  que  nos  subamos,  durante  una  semana,  en  la  ruta  que  tomo  diariamente, para  que  «lo  compruebes por  tus  propios  ojos». Como  me  encontraba de vacaciones y no  tenía nada  que  hacer, le  acepté  el reto y, un día muy  temprano como  a las 6 AM, me  voy  con él a  esperar  un bus, de número de ruta 44, en su  respectiva  parada, y  tomar  el  que  iba más repleto  de  pasajeras,  quienes  son  las  que  más  los llenan. Yo me ubiqué como otro pasajero más ,a la  par  de  él, supuestamente, como  un  completo desconocido  y  en  papel  de  observador  de  una  película triple XXX,  como  lo  que  mi  amigo  me  dijo  que disfrutaría. A medida  que  el  bus  se  iba  llenando, él  aprovechó para  ponerse  a  la  par  del hombro  de  una  jovencita, muy  preciosa , delgada y  que  usaba  un  escote  bien  provocativo, mostrando  sus  dos  enormes  atributos. Ella  no pasaba  de  los  20  años. Ya  en ese  momento, antes de ponerse a la par de la  chica, mi  amigo, llevaba  su  pene  bien  erecto  y  se  le  notaba  un  enorme  bulto  en  el pans  de ejercicio  que  llevaba  puesto. Al iniciar  la  marcha  el bus, él se  topaba  continuamente, al  hombro  de  ella,a lo  que la niña cerraba  sus  ojos  como  haciéndose la  dormida y  por  momentos sacaba  su celular  y  se  ponía a  mandar  mensajes. El  viaje  duró, aproximadamente, 25 minutos y, la fémina, en  ningún momento, mostró  enojo, nerviosismo o se  apartó en  absoluto, si no, más  bien, se miraba  muy  relajada. Es imposible  que  no  haya  advertido  el  miembro  erecto de  mi  amigo  que le topaba a razón de 20  veces  por  minuto. Al bajarnos, me  dice: » ¿te  das  cuenta?, y  eso  me  pasa en  el 95% de los  casos , la  reacción  es la  misma por parte  de ellas, se  hacen  las  desentendidas  como  que  un  fantasma  las  topa  o  las  toca, no  hay  quejas  o  malas  miradas  de ellas. Sin  embargo, amigo, el 5% sí  me  han  dicho hasta  de  lo  que  me  voy  a  morir  y,  algunas, me  han  querido  pegar, es decir,  no  son  todas  las  que se  dejan  tocar sexualmente, pero son muy pocas las que  se dan a respetar». Entonces le  dije:»te reto  a  que  aumentemos  el  universo  de  nuestra  investigación y probemos  con más». «Dicho y hecho», probamos, al  día  siguiente, en  otra  ruta de número 42,  con  un tiempo  de  recorrido  similar,  entre 20 y  30  minutos. El microbús iba repleto casi  sólo de  mujeres  que  se  dirigían a  su  trabajo bien  arregladas y  perfumadas. Mi  amigo,  esta  vez , se  ubica  atrás de  una  mujer con  un trasero  enorme  y  parado,  usando  una  falda  muy  corta. Ella  lo  ve  de  reojo , al  momento de  ponerse tras de ella , y  con  su  miembro, de  nuevo, muy  erecto. A medida  que  el  micro  aceleraba, él la  rozaba  con  su  pene y  la  empujaba  suavemente; siendo  un espectáculo, para mí, increíble porque,  al  igual  que  la  primera  vez, la señorita, señora o lo  que  fuera, sólo mostraba  indiferencia, desconocimiento, a pesar,  que  era  obvio,  que él le  iba «restregando» su miembro viril de manera  fuerte  y  continua. Toda  la semana  fue  lo  mismo, él les  ponía  su  pene  a  diferentes  mujeres  y  en distintas poses y siempre  yo  tenía la pregunta: ¿por qué si  se  dice  que  esto  es  acoso, ellas no denuncian a  mi  amigo, buscan  un  policía y lo  procesan como  acosador?. Talvez  en  algunos  casos, la  mujer  que  es  «manoseada» en  el transporte  público ,denuncia  esta  situación, pero los casos  que  observé con  mi  amigo eran todo lo  contrario. El último día de nuestro  experimento, pude comprobar  que  sí, hay muchos  mujeres, al menos en mi país, a las  que  les  gusta  esta  conducta denigrante hacia  ellas. Ese último día, mi  amigo se ubica a la par del hombro de una chica que  iba  platicando con otra, las dos estaban sentadas juntas, él comienza con  su  ritual de  topar continuamente su pene y a la  vista de  todo  tipo  de  espectadores, entre  hombres  y  mujeres. Cuando  ellas advierten que él llevaba la  verga bien parada y se la iba topando, las dos estallaron  en carcajadas, mirándose entre  ellas y por momentos miraban a mi  amigo. ¿ Es ésto acoso  sexual  o como se le  puede llamar?. A mí me pareció  que lo  estaban gozando. Con lo  que he contado, no  quiero decir que todas  las  mujeres  caen  en  el  juego  del supuesto acoso, pues hay  un  buen  número  que  no  lo  permiten. Ahora bien, en España, Chile o Estados  Unidos, ésto, jamás se permitiría, yo  expongo lo  que  observo  en  mi  país.

Para concluir, ¿será cierto que a todas las  mujeres no  les  gusta  ser tocadas de esta  forma  en  el  transporte  público o,muchas de ellas,  lo disfrutan  también y  es  simple  hipocresía?. A mi  juicio y por lo  que  pude  comprobar, sí, efectivamente, un  buen  número  de  ellas lo  disfrutan y  caen  en  este  juego erótico y  abusivo, siendo  muy  pocas las  que  le  ponen  alto  a  estos tipos  que se  complacen sexualmente  al realizar estos  actos «inmorales». Me  gustaría  escuchar  opiniones pero  de  manera  respetuosa, recuerden.

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sergitus

1 comentario

  • Hola, muy interesante el artículo. Bueno, es un tema complejo, pero la verdad muy distorsionado. En gran parte de los países donde el feminismo se ha instaurado con firmeza se puede ver como cualquier actitud sexual del hombre hacia la mujer es casi un delito. El problema es que se obliga a obviar muchos de los instintos sexuales normales, puesto que sin importar cuantos Instagram, políticas y satélites en orbita tengamos, seguimos siendo animales. A las mujeres les gusta ser deseadas y disputadas por otros hombres, y eso no tiene por que ser denigrante, es más, es natural. Lo mismo pasa con los hombres, que naturalmente tenemos el instinto de cortejar y celar a una hembra en cuestión. Claro, hay casos extremos de muertes y tal, pero pensando con datos reales uno se da cuenta que eso es la minoría. Creo yo que el gran problema de la disputa del feminismo actual con la realidad de cada mujer y hombre de forma individual es meter a todos en el mismo saco. Tal como cristianos e islámicos, las feministas no pueden pretender que todas las mujeres vayan a seguir sus ideales al pié de la letra, puesto que estos no aplican a todas las personas.

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