Literatura

El Amor A Los 90 Años, Lo Aprendí De Gabo

El Amor A Los 90 Años, Lo Aprendí De Gabo - Literatura

Un par de años después del deceso de Gabriel García Márquez GABO, nuestro Gabo, se mantiene todo un interés colectivo por sus obras, sus historias y su trayectoria, lo que ha generado que se empezaran a desempolvar los viejos libros; cada niño, joven, adulto, académico o no académico, retomó su interés en la lectura de sus obras y el color amarillo específicamente en mariposas y rosas se apoderaran de cada imagen que en su honor circula en toda red social posible.

Analizar el trabajo de Gabo, su escritura y particular estilo, permite identificarle y caracterizarle como ese personaje atraído por las historias, lúgubres, el amor, la descripción algunas veces tacita y otras tantas implícita, el humor negro, la ironía, la paradoja y cierta visión fatalista que bien podría ubicar la mayoría de sus obras en el género de la tragicomedia donde la característica principal es la mezcla de elementos trágicos y cómicos, atravesados por el sarcasmo y la parodia.  Su estilo netamente descriptivo, combina tiempos, recrea espacios y permite a través de claras semejanzas, generalmente con la naturaleza, comprender todo aquello que él desea transmitir, pues  logra dibujar con palabras,  todo tipo de vestimentas, lugares y épocas,  que el autor a través de sus personajes evoca con marcada nostalgia, sin embargo, los personajes en ocasiones se convierten en un misterio para el lector, ese misterio que atrapa y que se va descubriendo poco a poco hasta el final del libro, danzando en los tiempos a medida que el lector se va adentrando en cada capítulo, avanzando en el descubrimiento de los personajes en un unos y manteniéndose inerte en otros; la descripción que el autor realiza de sus personajes se enfoca específicamente en su aspecto físico, su vestimenta y su historia previa a los sucesos que presenta el libro, pero su esencia, su personalidad, sus emociones no se describen con el mismo detalle de los factores anteriores, sus emociones se presentan entre líneas, de tal manera que el lector las va descubriendo a medida que las va experimentando y a medida que va generando esa afinidad, compromiso y pertenencia hacia esos personajes que lo transportan a otros universos y que le permiten autodescubrirse en historias con las que fácilmente se puede sentir identificado.  También es característico del autor su terminología, evidencia de ese dominio literario, riqueza cultural e intelectual y por supuesto ese espíritu aventurero que le caracterizo desde su juventud y que lo llevo a descubrir diferentes maneras de percibir el mundo, ese mismo mundo que plasma en cada una de sus obras con tal claridad que el lector lo puede tomar como propio y real.

Memoria de Mis Putas Tristes, al igual de muchas de sus creaciones, se desarrolla en la región del caribe colombiano, aquella tierra que lo vio nacer y que fue su musa de inspiración, donde las altas temperaturas y la particularidad de sus personajes, desencadenan historias totalmente atrapantes, como la historia de Don Sabio, ese hombre de 90 años solitario y sediento de amor, pero amor del puro y del verdadero, valga la aclaración.  Las obras de Gabo hacen posible, lo imposible, crean universos paralelos, cambian paradigmas y permiten al lector recrear mundos imaginarios que fácilmente se podrían añorar como realidades, pues quien no quisiera llegar a los 90 años con tanta lucidez intelectual y porque no decirlo física, ya que, a Don Sabio solo le aquejaban los achaques propios de su edad, de hecho algunas situaciones presentadas en este libro podrían catalogarse como irreales y utópicas, ya que, para el lector promedio esa vida de Don Sabio podría percibirse como una total fantasía y en efecto una proyección de esos sueños ocultos de longevidad, independencia y amores furtivos, que la mayoría de nosotros guarda en su interior pero que gracias al realismo vemos imposibles e inalcanzables.

Esta obra se puede catalogar como una apología al Amor, ese amor con el que todos soñamos y que vivimos para buscarlo, ese amor que nos regala la vida o no la arrebata en un abrir y cerrar de ojos, ese amor que muchas veces nos hace soñar, sonreír e incluso cantar y bailar, pero otras muchas nos hace llorar, perder, luchar y finalmente asimilar que aquello que con tanto empeño soñamos definitivamente no se va a dar, tal como le sucedió a Don Sabio durante su último año de vida en sus encuentros clandestinos con su amada y adolescencial doncella Delgadina.  El hecho de que Don Sabio descubriera el amor verdadero de forma algo tardía a los 90 años, se explica desde sus tempranas experiencias con los amores express, donde las mujeres por diversas razones entre ellas la necesidad, terminan vendiendo su cuerpo al mejor postor, situación que logra salirse de la fantasía y logra aterrizarnos en la realidad de un país donde a pesar del paso de los años y a pesar de los cambios y avances culturales, este estilo de vida sigue haciendo parte de la realidad de un porcentaje considerable de su población, donde muchas niñas se ven en la necesidad de optar por esta profesión u oficio por llamarlo de alguna manera.

Ese hacer el amor sin amor, estilo de vida adaptado por Don Sabio, durante gran parte de su vida, lo llevo a experimentar diferentes aventuras, algunas de cuerpo y algunas de alma, donde lo realmente curioso es que no logró salir de ninguna de ellas impune, pues cada una representó una entrega y un recuerdo, siendo el solo recuerdo en sí mismo en ocasiones una carga difícil de llevar.  Tanta aventura sembró en Don Sabio y posiblemente en las personas que adopten su estilo de vida la idea flexible de una juventud eterna, donde nunca se es demasiado tarde para experimentar una aventura más y donde el compromiso en consecuencia se aleja cada vez más. A medida que avanza la historia en el libro, Don Sabio, por ser sabio, empieza a dejar poco a poco elementos que dan luz de un estilo de vida donde la experiencia del amor disminuye el miedo a envejecer y donde la edad se vive no como aquello que se tiene sino como aquello que se siente, lo que lleva a concluir fácilmente que en temas de amor, nunca es demasiado tarde y la edad deja de ser un impedimento para convertirse en una motivación de aprovechar al máximo cada momento que la vida nos regala junto al ser amado, donde se puede lograr mucho en poco tiempo, pues se termina actuando de acuerdo a los mandatos del corazón y no de la mente, ya que, el corazón no distingue diferencias, tiempos ni espacios, el corazón solo siente de forma un tanto irracional; al escribir estas líneas se empieza a perder esa diferenciación entre lo planteado en el libro y la realidad que vivimos, en asuntos del amor los autores, terminan atribuyendo a sus personajes esas experiencias y sueños bloqueados por la necesidad de adaptación a una sociedad que intenta indicarnos como vivir el amor, misión cuasi imposible pues el amor termina siendo un fantasma que no te avisa cuando llega y mucho menos cuando se va, generando en ambos casos emociones tan similares que difícilmente se logra identificar cuál de sus dos estados es el peor.

A Don Sabio, descubrir el amor, aunque hubiese sido a los 90 años le devolvió la vida, lo ayudo a descubrirse a sí mismo y a hacer consciencia de sus años pero a vivir intensamente a pesar de ellos.  Escritor y periodista por experiencia, Don Sabio escribía en su nota dominical sobre aspectos varios y en algunas ocasiones vanos, caracterizados por la carencia de emocionalidad; gracias a la presencia del amor sus notas empezaron a cambiar para tornarse más afectivas, románticas y soñadoras, por medio de las cuales intentaba comunicarse con esa amada anónima, con la única intención de que ella al leerlas lo viera y se viera a sí misma y es que el amor en realidad nos cambia la vida, ya sea por su ausencia o su presencia y el autor así lo plantea al describir la historia de Don Sabio, argumentando que los amores tanto los felices como los contrariados se constituyen como esa fuerza invencible que ha impulsado el mundo, a lo que en lo personal le agregaría: el mundo real e imaginario, ya que, la experiencia de amor de Don Sabio puede llegar a ser la experiencia de amor de muchos lectores en diversos lugares del mundo.

Las historias de vida que Gabo nos plantea en esta obra y en muchas más, le generan al lector empatía y adherencia por su cercana relación con la realidad y las emociones vitales, por su cotidianidad y su frescura, al igual que la particularidad de sus personajes, aquellos que terminan conquistando al lector, llevándolo a experimentar y sentir, lo que tan descriptivamente se plantea en cada palabra y en cada párrafo, de ese arte maravilloso que es la escritura, ese medio para liberarnos de tanta palabra y tanta emoción que repito, terminamos reprimiendo por la necesidad de adaptación social.  Ojala esta fiebre desatada de Gabo a nivel mundial, logre trascender y todo individuo se preocupe cada vez más por enriquecer su intelecto por medio de la lectura y la escritura, otorgando vida a esos personajes y lugares imaginarios que renacen cada vez que alguien los identifica y reconoce en la lectura y como es esperarse al final de cada obra nos dejan una gran enseñanza de vida y la experiencia de mundos paralelos donde nada tiene límites y donde la creatividad, la imaginación y las diversas maneras de ver el mundo fluyen de forma natural sin ninguna restricción.  Recordemos entonces a Gabo y descubramos en nuestro interior ese escritor que de alguna u otra manera todos llevamos dentro, descubramos el arte y vivamos la literatura.

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Acerca del autor

Laura Marcela Serrano Mora

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