Literatura

El Ángel Suicida

El Ángel Suicida - Literatura

I

Entre los últimos envíos del Frente de Afirmación Hispanista A.C., que tan generosamente  nos hace su director Fredo Áreas de la Canal, ese incansable promotor de la poesía hispana hemos recibido Antología de la Poesía Oral Traumática, Cósmica y Tanática  de Medardo Ángel Silva Rodas.

Motivados por la excelencia de este puñado de versos,  desconocedores de los datos biográficos del insigne poeta ecuatoriano, consultamos la Enciclopedia Encarta 2000 que dice lo siguiente:

Silva, Medardo Ángel (1898 -1919) poeta ecuatoriano, en su breve existencia tuvo tiempo de constituirse en el más destacado exponente del modernismo en su país.

Nacido en Guayaquil, formó parte de la llamada generación decapitada debido a que sus principales miembros murieron jóvenes.

Silva, en la más genuina tradición del romanticismo, se suicidó. Junto a él figuran, en la citada tendencia (Ernesto Noboa, Arturo Barja, Humberto Fierro) Algunos de sus poemas han sido llevados a la música en forma de canciones. La temática de Silva es la habitual del decadentismo: el hastío de la existencia, el pesimismo histórico y moral, el sinsentido de la existencia que busca en el arte un consuelo inalcanzable, el ideal de un lenguaje armonioso y musical. Su breve obra comprende el poemario El árbol del bien y el mal (1918) y la novela por entrega María Jesús (1919)

Consultado el libro de Enrique Anderson Imbert. Historia de la Literatura Hispanoamericana, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1976 pudimos comprobar que no fue incluido entre los representantes del modernismo en el Ecuador. Sitial que el joven poeta a nuestro juicio merece justificadamente.

Por otra parte Rodrigo Pesantez en el prólogo a la Antología de la poesía cósmica del Ecuador señala con acierto:

Es indudable que la calidad estética y estilística resplandecen también en la selección: Tamariz Crespo, Medardo Ángel Silva, Hugo Mayo, Carrera Andrade son figuras que con arquetipos o sin ellos tienen que figurar en cualquier tratado antológico de la poesía Hispanoamericana. (Antología de la poesía cósmica del Ecuador, Frente de Afirmación Hispanista, A.C. México, 1996)

Cuando nos adentramos en la poesía de Medardo Ángel, de inmediato constatamos su temperamento romántico, que tiene sus raíces en la más genuina tradición universal. Leyendo su poema Canción de tedio, quizás el emblema representativo de su arte, apreciamos sus puntos de contacto con la obra de Lord Bayron, especialmente su poema A Inés, cuando dice:

 

Que otros apuren ávidos la copa del deleite

copa que yo desecho hastiado de gozar.

Que sueñen en su dicha pero que no despierten

que en mí lo más terrible es siempre el despertar.

 

El bardo ecuatoriano escribe:

 

Nuestro mal no tiene remedio

y por siempre hemos de sufrir

la cruel mordedura del tedio

y la ignominia de vivir. (68)

 

Como dijera Rubén Darío: quién que es, no es romántico, el poeta  que nos ocupa, dominado por un pesimismo enfermizo también tiene puntos de contacto con los versos del nicaragüense, cuando en su poema Lo fatal escribe:

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura, porque esa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,

ni mayor pesadumbre que la vida conciente. (Literatura

Universal 3, Pueblo y Educación, La Habana, 1979, p 36)

 

La angustia existencial, como hilo conductor a través del tiempo, enlaza a los hombres de diferentes generaciones. Aquel jovencito guayaquileño que leyera con fruición Las cuitas del joven Werter, sintió una poderosa empatía con el protagonista de la famosa novela, que sin dudas alimenta su vocación suicida:

 

Señor, cual Goethe, no te pido

la luz celeste con que asombras.

Dame la noche del olvido:

yo quiero sombras, sombras, sombras… (69)

 

Como vemos el poeta parte del romanticismo; pero su refinado lenguaje y sus hallazgos poéticos le garantizan un sitio perdurable entre los modernistas.

 

II

El espíritu romántico de Medardo Ángel Silva lo convierte en un eterno inconforme. Conocedor de la literatura de su tiempo, se proyecta como un paladín de la novedad en el concierto de las letras del continente Americano.

Si nos detenemos en su poesía Anunciación podremos apreciar los elementos caracterizadores del modernismo: Cuando anuncien los cisnes la gloria de la raza, / y, agitando sus tirsos, el viejo Pan retorne, / como un monarca antiguo que se viene a la casa. (25)

Otro ejemplo significativo:

Es tuyo el melodioso imperio de la aurora:

el grupo de los cisnes que el estanque decora

canta el advenimiento de tu azul primavera. (29)

 

El refinamiento del lenguaje, las alusiones mitológicas y el uso del símbolo representado por el cisne.

Tal y como le sucediera al cubano Julián del Casal, manifiesta su gusto por la cultura oriental especialmente la japonesa.

 

Tu boca purpúreo lirio

flor de sueño y de delirio,

es una planta de Oriente

en cuyo bermejo seno,

junto a la miel, el paciente

liba también el veneno… (8 y 9)

 

La evasión de la realidad, el carácter elitista y la amargura existencial acentúan los rasgos modernistas:

 

Desde mi torre de marfil

miro la vida que discurre

mi alma romántica y sutil

suspira, sonríe y se aburre.

 

III

La muerte es la columna vertebral de la obra poética de este joven artista. El dolor de existir es una constante, que aflora en cada texto, de ahí su desapego por las cosas terrenales. Se siente muerto en vida.

-¡Oh, juventud de misterio!

¡Mi juventud es un lloro

y mi amor sendero de oro

que conduce al cementerio!… (66)

 

Quizás la mayor perfección alcanzada en un texto asignado por la muerte esté en el soneto La extraña visita:

 

Por la noche la muerte las alcobas visita,

donde dormimos nuestros apetitos bestiales,

y, buen vendimiador, los frutos escogita

de sus vendimias eternales.

 

Una vez a mi lado llegó calladamente

y, cual si fuera un mimbro próximo de familia,

me acarició las manos y me besó la frente;

y yo comprendí todo… Y, desde esa vigilia,

ella marcha conmigo y se acuesta en mi lecho,

y su mirar oscuro toda mi vida abarca…

 

¿No ves, por mi actitud, que estoy como acecho

del rumor con que boga su misteriosa barca?… (57)

 

Por tanto, estamos en presencia de un creador autentico que a pesar de la brevedad del tiempo que vivió, hizo aportes significativos a las letras de Hispanoamérica. Como la famosa poetisa norteamericana Silvia Platt –también  suicida –  supo que La muerte es un arte como otro cualquiera.

Adalberto Hechavarría Alonso

Leonardo Almaguer Hechavarría

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