Medio Ambiente

El Arca De Los Dioses Del Cielo

El Arca De Los Dioses Del Cielo - Medio Ambiente

 

Crónicas tibetanas… 

“En tiempos antidiluvianos, 

no había Luna en el cielo”.

El Apollo 11 piso la Luna el 20 de julio de 1969 al sur del Mar de la Tranquilidad, horas más tarde el comandante Neil Armstrong, fue el primer hombre que puso su pie en nuestro satélite natural, marcando con esté hecho a toda una generación y por ende al resto de la historia de nuestro joven planeta.

Mucho es lo que se hablado, mucho es lo que se ha opinado y mucho es lo que se ha especulado sobre este acontecimiento, hay muchas personas que sostienen que el viaje del Apollo nunca existió, pertenece al mundo de la ciencia ficción, que las imágenes que todos hemos podido contemplar han sido filmadas y trucadas en un estudio cinematográfico.

Yo no quiero entrar en este modesto y simple articulo, sobre esta discusión, tan solo quiero pensar, quiero dirigidme a otro aspecto de la cuestión, no menos interesante e intrigante.

Cierto es, que hay imágenes, archivos, filmaciones… como mínimo incomodas para el programa espacial estadounidense, y porque no también para el resto del mundo. Hay una realidad que los gobiernos, las potencias, han querido ocultar a la opinión pública… ¿Porque?… Tal vez, porque quieren encubrir algunos errores, o quizás porque su contenido revelan una realidad realmente aterradora. 

Pienso que es una buena pregunta, y que para responderla quizás lo oportuno sería retroceder a otra época, a unos tiempos donde no hubiera sido imaginable una salida al espacio, ni unos vuelos, ni tampoco unos paseos lunares.

Desde el siglo XVIII la comunidad astronómica comenzó a sentirse interesada por unas extrañas luces que podían ser vistas en las noches claras y despejadas en cráteres y valles lunares. Estos asombrosos eventos luminiscentes son conocidos como el nombre de Fenómenos Lunares Transitorios (Transient Lunar Phenomena), acuñado por el astrónomo británico Patrick Moore y los cuales el astrónomo germano William Herschel, durante un eclipse lunar en 1783 dio cuenta de ello por primera vez. 

Estos fenómenos parecían empeñados en dejarse ver por cada vez más numero de científicos y apasionados de la Luna. En la actualidad este fenómeno se le atribuye a la actividad volcánica, que aunque es poca, no debe descartarse, también se le atribuye a los lunamotos o movimientos y perturbaciones terrenales del planeta. Lo curioso de este fenómeno es que no se conoce nada acerca de el, los científicos e investigadores parecieran siempre dar la misma repuesta como si de ocultar algo se tratara.

En los principios del programa espacial, el Apollo 8, segundo vuelo tripulado, cuya tripulación se hallaba formada por los veteranos Frank Borman, James Lovell y Williams A. Anders, observa una extraña fuente lumínica situada entre los cráteres Messier y el pequeño Pickering. 

El Apollo 10, compuesta por Thomas Stafford, John Young y Eugene Cernan, es la última preparatoria para la culminación del principal objetivo del proyecto, observa un pequeño objeto en el momento en el que se está realizando el ensamblaje lunar. 

El Apollo 16, integrada por J. Young, T. Mattingly y Charles Duke y cuyo destino era la región de Descartes, nos presenta una imágenes ha algo parecido a un Objeto Volador No Identificado. 

Sin duda alguna, en la Luna estaba y está ocurriendo algo extraordinario, tal vez por fenómenos naturales desconocidos, o tal vez ocasionado por la acción de otros seres venidos de los confines de la galaxia.

Ya en los albores de la frenética carrera espacial, los soviéticos habían tomado la delantera con los programas Spunnik, Zond y Moon, dos de estás ultimas Moon 17 y Moon 21, llevaban consigo dos pequeñas misiones robots conocidas como “Lunokohd”, diseñadas por Aleksandr Kemurdzhián, dotados de 8 ruedas de 51 centímetros de diámetro, movidas por motores eléctricos independientes, laboratorios dotados con todo tipo de artilugios destinados al análisis, clasificación y exploración de zonas que comprendían el cráter Monnier y las Montañas Taurus.

Sus fotografías al igual que las de las misiones Apollo, mostraban una Luna totalmente árida y carente de vida. Pero durante los años que duraron estas misiones, hubo un ir y venir de datos, como si se tratara de una novela de espías.

Al parecer las misiones soviéticas Lunokohd habrían encontrado algo inusual, algo fuera de toda lógica, algo que superaría a la mejor narración de ciencia ficción. Por imposible que parezca de lo que nos hablarían estos datos filtrados, estás informaciones clasificadas, sería ni más ni menos que de restos, que se podían definir como no naturales… manufacturados.

Libre son los escépticos de tachar de falsas todas las informaciones y datos, porque las autoridades soviéticas con un hermetismo agresivo nunca han permitido estudiar todas estás informaciones, pero diferente es la cosa en EEUU, donde cualquier objeto, cualquier observación, es susceptible de venta.

Este es el caso de las misiones de ocultación Apollo 18, Apollo 19 y sobre todo la misión Apollo 20.

La historia oficial dice que la última vez que el hombre fue a la Luna fue en diciembre de 1972, cuando los astronautas del Apollo 17 Eugene Cernan y Harrison Schmitt obtuvieron un récord de tres días en la superficie lunar, está sería la sexta y última misión en suelo lunar.

Pero originalmente se planearon más misiones de Apollo; los Apollo 18, 19 y 20, que ya se habían comenzado a construir, o estaban en las ultimas etapas de planificación, se cancelarían en 1972, en una combinación por una parte de la disminución del interés publico y por otra parte, los recortes presupuestarios del senador Bill Proxmire, que hicieron que el programa lunar de la NASA no tuviera el éxito deseado.

Por su parte el programa soviético dejo de funcionar tan solo siete meses después que el americano. Un “Lunokohd 2” que había hecho unas aportaciones interesantes, y que estando situado ha tan solo a 117 millas de los restos del modulo lunar del Apollo 17 abandonaron todo interés.

Sin duda, un caldo de cultivo adecuado para diversas teorías y especulaciones sobre operaciones extrañas, una de esas teorías nos hablaría de que quizás la misión Apollo hubiera sido una cortina de humo, para ocultar unas bases lunares cuyo fin sería la investigación y análisis de restos extraterrestres sobre nuestro satélite.

A todas esas informaciones ocultadas a la opinión publica, reunidas en un archivo, se le codificaría como “Orange Mission”.

Las fotografías de la superficie lunar tomadas por el Apollo 15 en 1971 parecen mostrar algunas anomalías extrañas en la región de Delporte-Izsak en la región sur del lado oscuro de la Luna. Un objeto inusual, en forma de cigarro, situado en el borde de un cráter se pueden ver claramente en varias de las fotografías de la NASA, que circulan por Internet, así como en la propia pagina web de la agencia espacial, quedado registrada como AS15-P-9630, del año 1971.

En 2007, una figura misteriosa llevó a la web, y en concreto a Youtube, evidencias sobre lo que se había encontrado en el vecino más cercano a la Tierra. Un usuario de nombre “retiredafb” publicó una serie de videos que nos daba a conocer una misión secreta, en la que participaba conjuntamente astronautas estadounidenses y soviéticos, en agosto de 1976.

Retiredafb se identificó como William Rutledge, un astronauta de la NASA ahora anciano y retirado, en Ruanda, que participó en la misión secreta del Apollo 20, lanzado desde la base de la Fuerza Aérea en Vanderberg, California, junto a los astronautas Leona Marietta Snyder y Alexei Leonov,.

Según Rutledge, las misiones Apollo 18 y Apollo 19 se caracterizaron por la recopilación de datos para lo que fue la gran misión. La primera sirvió de exploración aérea. Y la segunda, aunque sufrió problemas técnicos, de telemetría, e incluso hubo hasta un incendio, con lo que se saldó en fracaso, aunque no del todo, dado que recopilo valiosa información sobre la siguiente e importante misión.

Esa misión, la del Apollo 20, tenía que explorar la región polar de la Luna, en su lado oscuro, para investigar todas las imágenes obtenidas anteriormente y en especial las que mostraban lo que parecía una vasta ciudad antigua y una nave extraordinariamente grande que se estrelló. 

La nave espacial que se muestra en el material de archivo de Rutledge es muy similar al objeto, tanto en tamaño como en forma, pero con muchos más detalles de la superficie. Los videos del supuesto sobrevuelo del artefacto Apollo 20 muestran que tiene una textura similar a la de una piedra, pero está recubierto por tallas y diseños intrincados que no podrían ser naturales.

Si el metraje es un engaño, sin duda los creadores han evitado la tentación obvia de hacer que su nave espacial tenga un aspecto metálico y futurista, optando por un curioso diseño megálítico repleto de una elaborada decoración, que le dan una gran verosimilitud.

El choque emocional de los astronautas ante las evidencias encontradas tuvo que ser brutal, por muy preparados que estuvieran para tal evento. Se encontraron dos viejas naves, ademas muy cerca de una de ellas, una ciudad abandonada, grandes edificios y muchos restos de chatarra. 

Una de las naves, de forma tubular, era inmensa de unos cuatro kilómetros de largo y cuatrocientos metros de ancho, y la otra, era pequeña y de forma triangular. Tras superar el shock obtuvieron permisos de la Agencia para entrar en las naves, encontrándose muchos restos y objetos, así como cuerpos sin vida de seres pequeños dentro de unos tubos transparentes.

En un momento dado, en la tubular, se encontraron dos humanoides, es decir dos cuerpos parecidos al humano, uno de los cuales parecía sin vida, el otro una mujer que se supone habría sido piloto de la nave, aunque inerte, en estado de hibernación, ni muerta ni viva. 

Uno de los astronautas la bautizo a la humanoide con el nombre de “Monalisa”, era una entidad biológica extraterrestre conocida militarmente como Arita, de unos 165 centímetros de altura, rasgos orientales y conectada a una serie de finos tubos, que se distribuían por toda su cara. Las manos eran especiales tenían seis dedos, así como con órganos sexuales y mamas.

Y según nos cuenta Rutledge, fue traída a la Tierra, junto con la cabeza del macho de parecidas características, pero que a diferencia de su compañera tenía el cuerpo destrozado por la descomposición.

Nuestra querida Luna se nos antoja extraña, más que desconocida, casi ajena… ciudades de cristal, restos extraterrestres, encuentros OVNI, rocas de hasta10.000 millones de años, fechas imposibles que superarían incluso las edades de nuestro sistema solar, una masa imposible sin la existencia de una estructura interna que la consolidara y la preservara de los terribles impactos de meteoros.

Una composición química rica en elementos volátiles… gran cantidad de oxido férreo, y elementos siderófilos, es decir con relativamente débil afinidad por oxígeno y azufre…demasiado extraños, demasiado distintos de la Tierra.

La posición exacta para equilibrar y defender a nuestro planeta, la posición y el tamaño exacto para cubrir perfectamente el Sol durante los eclipses, una Luna con dos caras muy distintas, como si una de ellas, el lado oculto de la misma, hubiera servido de escudo en un largo viaje.

Ahora bien, y si la Luna no hubiera estado siempre ahí, y si nuestro joven planeta hubiera conocido un tiempo primigenio más convulso e inestable en donde sus cielos nocturnos quedaran libres del majestuoso satélite.

Con todos estos datos e informaciones obtenidas, no les falto tiempo a dos científicos rusos Mijail Vasin y Alexander Sherbakov, de la Academia Soviética de las Ciencias, para reunir todas las teorías y formular una nueva que daría fin y compendio a todas ellas.

Según esta teoría, efectivamente la Luna tendría un origen distante y habría sido colocada deliberadamente en la órbita de la Tierra, por seres con la tecnología suficiente como para convertir una roca inerte en una verdadera nave espacial.

Esta arca de Noe intergaláctica probablemente transportaría los últimos resquicios de una civilización moribunda que al toparse con un planeta convulso, pero adecuado para la vida, intercedería deliberadamente en su evolución.

Pero… ¿quienes podían ser esos seres? y sobre todo de ser cierta está teoría… ¿dónde están?… Los científicos rusos apuntan la posibilidad que esos seres, procedentes de un rincón remoto de la galaxia, capaces de viajar durante décadas en la nave Luna, con capacidad de intervenir y modificar las condiciones de un planeta, capaces de determinar la evolución de las especies, esos seres, apuntan los científicos, seríamos… Nosotros.

Una realidad y unas cuestiones demasiado extrañas, toda una civilización protegida por unos padres o dioses, y por otra parte una conspiración de silencio e ignorancia auspiciada por unos Gobiernos maliciosos y finalmente una Luna capaz de actuar como una guardería para un futuro salto al espacio.

Muchas preguntas y muchas incógnitas emanan de toda esta historia, como es posible que las civilizaciones antiguas no hayan dejado ningún dato, no aporten ninguna información sobre todo ello, como es posible que no hayan quedado restos materiales de ninguna clase de aquella tecnología. 

Aristoteles “Constitución de Tagues”, 

dice… 

“Que los bárbaros de Arcadia 

tenían derecho a la Tierra 

por estar habitándola antes 

que la Luna apareciera en los cielos”.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 115 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Corso

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información