Literatura

El Arte De Decir: Hormiguitas

El Arte De Decir: Hormiguitas - Literatura

– ¡¡Papa las hormiguitas!! –

Gritó Camilo desde el patiecito de la casa.

– Otra vez las hormigas – Pensé para adentro.

Ya hacia un tiempo un batallón de hormigas negras me habían invadido las plantas que están en el patio arrasando con cuanto verde se le ponga delante. Agarré la escoba para espantar las hormigas y cuando llegué el Chino estaba parado con cara de dolor:

– ¿Y las hormigas? – Pregunté.

– Acá, en la pierna – Respondió el niño.

Revise su piernita y lo mire a mi hijo con cara de confusión:

– ¿Me estás bromeando hijo? –

– ¡No! Tengo hormiguitas en la pierna! –

Entonces recordé: Camilo tenia unos tres años y lloraba por una razón que no podía explicar:

– ¡Me duele papá! – Decía el pequeño acongojado.

– ¿Donde te duele? –

– En la pierna –

Tarde un tiempo hasta descubrir lo que le sucedía. Mi hijo lloraba de dolor y yo desesperado buscando la razón hasta que me di cuenta: al Chino se le entumesia la pierna y en el momento que esta se aliviaba el sentía ese malestar entre el cosquilleo y el dolor.

– Se te adormecio la pierna Chinito –

– ¿Que es eso? –

– Cuando estas mucho tiempo en una posición incómodo la sangre se hace más despacito y parece que la pierna se te duerme, se llama parestesia –

– Ah ¡Pero no me gusta eso! Me duele –

– Si mijo. Eso que sentis son hormiguitas – Expliqué.

– ¿Hormiguitas? –

– Si, hormiguitas. Caminan para que la sangre vuelva a andar –

Desde ese momento Camilo me avisa que tiene hormiguitas y yo le hago un masajito para que se le pase la cosquillas.

Al recordar la secuencia deje la escoba y le di una mano:

– ¡Sacame las hormiguitas pa! – Suplico.

– Bueno, tranquilo –

-Hormiguitas de mierda – Insultó mientras le masajeaba.

– ¡Camilo la boca! Te están ayudando las hormiguitas – Regañe.

– Pero me tienen harto. El otro día me dio las hormiguitas en la escuela y le tuve que decir a la maestra que me las saque. Benjamin se burló de mi –

– Ese chico es un cipayo –

– ¿Cipayo? –

– Un incompetente –

– ¿Incompeque?

– Un estúpido, hijo –

– Ah, si ya se. Si vos me dejaras decírselo –

– ¡De ninguna manera! Que no se te ocurra Camilo –

– Bueno, ya se. Mira ( Señalando ) Una hormiga ¿Se me habrá escapado de la pierna? –

– Carajo, voy por la escoba –

Vuelvo escoba en mano para espantar la plaga cuando Camilo aconseja:

– Papá ¿Y si le tiramos veneno ? Así se mueren y no vuelven –

– Buena idea hijo, aunque es un poco nazi y no me gusta eso –

– ¿Un poco que? –

– Nazi –

– ¿De que se trata? –

– No importa, otro día te explico. Además ¿Quien te va a curar cuando se te duerma la pierna? –

– Es verdad ¿Miramos las chicas superpoderosas cuando termines de barrer las hormigas? –

– Dale hijo, yo soy Bellota –

– ¡¡Y yo Mojo Jojo!! –

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Gaspar

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