Literatura

El arte de decir: Las voces de Santiago



El arte de decir: Las voces de Santiago - Literatura

Capital Federal, Buenos Aires, Argentina 20 de octubre 2017

La morgue judicial de la calle Junin y Av Córdoba estalla de velas y de gritos. El cuerpo de Santiago Maldonado yace luego de su aparición sin vida. 

Para ese entonces alquilabamos, junto con Maria Sol, un departamento en la avenida Córdoba entre Junin y Ayacucho, en el barrio de Balvanera. Por las ventanas del pequeño patio entraban las voces de la multitud reclamando justicia. Esa tarde no hubo música ni televisor ni guitarreada, solamente las voces que trepaban por los balcones y se escabullian por doquier: eran las voces de Santiago, fueron los gritos que nunca escuchamos, las palabras que el muchacho nunca pudo pregonar. Asi fue durante todo el dia y la noche hasta la madrugada.

Por la tarde decidimos acercarnos y arrimar la vista al santuario improvisado. Había algo necesariamente vivo en cada imagen del artesano. Había en su rostro un ávido despertar de la memoria. Nos agarramos fuerte de la mano y continuamos el día.

Las voces de Santiago despertaron para no volver a callarse, asi como las voces del padre Mujica, de Kosteki, Ferreira, Jose Luis. Las voces de los muertos cantan al unísono y se encuentran todos en el mismo lugar: La memoria.

Su voz renació desde el fondo del río y see hizo grito popular en la garganta de un pueblo que aprende a base de genocidio. Y no es casual que desde el fondo del río lleguen las plegarias, sabiendo que el río es el lugar predilecto para los presos políticos del terrorismo de estado.

Ellos, los genocidas, creen así ahogar las palabras para siempre, sin saber siquiera que aqui, en latinoamerica, los muertos aprenden a hablar para contarnos sus secretos. 

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