Literatura

El asesinato de Clara, aquella abadesa de Tilisarao. Capítulo 3



El asesinato de Clara, aquella abadesa de Tilisarao. Capítulo 3 - Literatura

No culpes a una virgen.

Capítulo 3

Santina cocinaba una y otra vez para todas en el convento, era la encargada de mantener la huerta de las doce hermanas, fue llamada por Rafael, rememoremos que en el cuadro horroroso del homicidio, el objeto contundente que se usó para darle fin a la existencia de Clara, fue un hacha, herramienta utilizada por Santina para cortar leña, ya que todas sus comidas las preparaba al calor de las brasas.

El detective hirió a la hermana diciendo, «explíqueme porqué no doy por cerrado el caso», usted pudo tomar ese hacha por arma y ajusticiar a Clara, además sus huellas digitales deben estar desparramadas por todo el mango. Sabe de plantas y de significados amorosos. Le pregunto Santina, ¿ tuvo algún amorío con la abadesa acaso?

La cocinera, profundamente cogió aire y respondió; soy virgen, jamás he sentido el calor de ningún cuerpo, ni masculino, ni femenino, sólo he sentido la presencia del señor en mis plegarias, usted además de ser un ignorante floral, es un cínico, un ser espiritualmente comido por relacionarse con escorias sociales, entre usted y un asesino no hay fronteras, ya está muy podrido por dentro.

Le recuerdo Santina que no estoy acá para recibir clases de moral, hay una mujer con la cabeza destrozada, el hacha que usted usa diariamente se encuentra clavada hasta el paladar de Clara, no me hable de buenas costumbres que nadie orina agua bendita, por ahora va a permanecer detenida, es la principal sospechosa, además no encuentro razones que demuestren su inocencia.

La noche se volvió infinita, espesa, Rafael tenía fuertes indicios para mantener arrestada a Santina por largo tiempo, ninguna podía ofrecerle una coartada, las hermanas dormían en cuartos de a dos, salvo la cocinera, quien se levantaba muy temprano para echar mano a la huerta, calentar el horno a leña y organizar las comidas del día.

Con una orden de allanamiento en mano, Rafael hizo despertar a todas las hermanitas para proceder a la revisión de los cuartos. Al enterarse las monjas semejante suceso, los llantos desgarradores se multiplicaron, lamentos de desconsuelo e incertidumbre se escuchaban en el convento como peleas de gatos.

Sin embargo hubo un hecho que desató sospechas, Rufo era el compañero de Rafael, un aprendiz de detective como se autodenominaba, quien quería seguir los pasos de su jefe, este halló un frasco de tintura negra, en la habitación de Camila, la hermana encargada de la limpieza de la abadía, una morena con nervios a flor de piel, jamás pudo leer un santo libro de corrido, su hiperactividad le impedía quedarse quieta por mucho tiempo, parece que Santina no es tan culpable después de todo.

Continuará…

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

4.50 - 6 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

Messiánico

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información