Literatura

El Aullido Del Perro



El Aullido Del Perro - Literatura

Las 12:15 pm marca mi reloj, es hora de ver misterios sin resolver, aunque no sea de mi época es una gran serie sin duda alguna, es la mezcla de novela policíaca, drama, misterio, terror, etc., hoy van a dar el capítulo sobre la misteriosa muerte del líder de la banda Nirvana, Kurt Cobain, la narración de actor de doblaje que daba la voz en español a Robert Stack es impresionante.

Estaba recostado en el sofá cuando de repente un ruido se introduce por la rendija de la puerta, al parecer se trata de una gata alunada que llama cualquier gato que este cerca para calmar su necesidad reproductiva, me levanté del sofá en dirección a la cocina, abrí la llave, llene un vaso con agua, enseguida fui a la ventana contigua a mi pequeña sala y proseguí a mojar a aquella gata que estaba en el tejado del vecino, la cual no paraba de interrumpirme mientras veía mi programa con su maullidos, al lanzarle el agua, inmediatamente la gata se encrespó, me miró fijamente y se fue corriendo, aquella situación me tranquilizo bastante al saber que ya podría seguir con mis actividades, regrese a la sala y me percaté que ya se había terminado misterios sin resolver, me encogí de hombros, suspire y -me dije bueno ya mañana será, agarre el control de la televisión y aplaste el botón de apagado, estaba indeciso sobre que hacer, soy noctámbulo desde hace años, a pesar que mi jornada laboral como profesor de inglés comienza muy temprano, exactamente a la 07:00 am, enseguida me vino un poco de nostalgia no sé de que, entonces encendí mi equipo de sonido y le conecte la memoria usb en donde se encuentra mis más de 300 canciones, a las cuales llamo “mi colección”, con el control remoto marque el número 85,  mi canción preferida everybody wants to rule the world de la banda británica Tears for Fears, la hermosa melodía en español significa todos quieren dominar el mundo.

 

Al escuchar tal obra maestra de la música estaba totalmente relajado y para hacer el momento aún más especial abrí la novela que estaba leyendo desde hace dos días, de nombre una soledad demasiado ruidosa del escritor checo Bohumil Hrabal, la cual trata de la evocación de una soledad existencial totalmente asumida y la complacida exploración del universo literario. El sueño se estaba apoderando de mí, cerré el libro, miré el reloj y vi que faltaban 15 minutos para las 02:00 am, ya muy adentrado en la intención de dormir, decidí quedarme en el sofá de mi sala.

Las horas pasaron deprisa, la luz enceguecedora del sol me golpeó en el rostro, rápidamente me levanté asustado de que se me haya hecho tarde para ir a trabajar, justo el día miércoles 28 de marzo del 2007 me tocaba tomarles una prueba a mi alumnos de segundo de preparatoria, disparé mi mirada al viejo reloj que se encuentra suspendido de un pequeño clavo de la vetusta pared del departamento que alquilo y para mi sorpresa eran las 06: 15 a. m. debía apurarme, me preparé un café bien cargado con una tostada acompañada de queso después me fui a bañar, me vestí y ya daban las 06:45 en el reloj, salí deprisa de mi departamento, a dos manzanas del lugar donde vivo alcance a divisar un taxi muy viejo de los famosos Volkswagen Escarabajo, rápidamente le hice seña con la mano y le di la dirección a lugar de donde me dirigía: calle Antonio José de Sucre y Avenida Quinta, el punto que mencione se encuentra exactamente a 15 minutos del lugar de mi salida, era tanto mis nervios por llegar tarde que no cruce una palabra con el taxista, al llegar al High School Academy, miré la hora en mi celular e increíblemente eran las 06:28 a.m. lo que me emocionó tanto que corrí por los pasillos del colegio hasta llegar al biométrico a marcar justo a las 07:00 a.m., tomé un respiro antes de ir al salón a tomar la prueba, al entrar al salón los alumnos me saludaron poniéndose de pie al mismo tiempo y yo en respuesta dije good morning class, por consiguiente tome la prueba sin problema alguno y conforme pasó las hora que di de tiempo para que rindieran dicha evaluación, pude revisar algunas pruebas y para mí sorpresa habían respondido correctamente casi todas las preguntas, lo que quería decir que si estudiaron el fin de semana. Ya pasada mi jornada de labores que va desde las 07: a.m. a 12:45 p.m., decidí ir a comer a un pequeño restaurante que queda a 4 manzanas del colegio en el cual soy maestro, me fui caminado y llegué en 10 minutos, pedí el menú, lo revise con calma, y me propuse probar algo diferente, pedí una sopa de lenteja, de segundo un seco de pollo y un vaso de jugo de naranja, la mesera tomó la orden con una sonrisa, pasó 5 minutos y me trajo mi orden, deguste mi almuerzo con calma, masticaba lo más lento posible, siguiendo las recomendaciones de los médicos, quienes decían que se debe masticar muchas veces la comida para tener un buena digestión, una vez habiendo terminado de almorzar agradecí la atención y fui a dar un paseo por la zona y terminé sentándome en la banca de un parque cercano al restaurante en donde me encontraba, cuando ya me disponía a levantarme del asiento del parque para ir a mi casa siento que alguien toca mi hombro derecho por lo cual miro rápidamente y quedé asombrado, se trataba de mi abuelita materna con la cual viví en mi niñez varios años en su casa de campo ubicada a 5 km. de mi ciudad de residencia, la salude con un gran abrazo y le pregunté ¿ Qué hacía por el lugar?- me contestó que estaba realizando una compra de balanceado para sus gallinas, ya después de haberle preguntado ¿ Cómo estaba mi abuelo? , ¿ Qué tal estaba todo por su zona?, mi abuela se puso seria y me comenzó a contar que una amiga muy cercana a ella había fallecido 4 días atrás provocando una gran tristeza en ella, en mi abuelo y en todos los que habitaban cerca de allí, se trataba de la señora Grecia, una afable dama de trato amable con todos, enseguida vino a mi mente todas la veces que la bonachona señora me había regalado naranjas de su finca y todos los consejos que hasta hoy me acompañan, después de salir de mi ensimismamiento momentáneo, le repliqué a mi abuela-¿ Por qué no me llamaste sobre lo sucedido?, pude haber asistido a su velorio y entierro, ella me contestó- que todo fue muy extraño, que nadie se lo esperaba, por lo cual había olvidado avisarme, después de oír eso pedí perdón a mi abuelita, seguimos con la charla durante horas y en medio de la conversación mi abuela Isabel me contó que días antes del fallecimiento de la señora Grecia, el perro de la misma comenzó a comportarse de una manera extraña, hacía hoyos en el jardín y el comportamiento más extraño de todos fue que aulló durante 7 noches seguidas antes de la partida de este mundo cruel de doña Grecia, los vecinos afirmaban que perro Azabache de la Sra. Grecia probablemente estaba alunado, pero mi abuela no creía aquello, ya que a ella cuando era pequeña sus abuelos maternos le habían contado la historia de que los perros podían ver cuando la muerte se acercaba tanto a sus dueños como a las personas que vivan cerca. Ante tal afirmación de los vecinos de que Azabache sólo quería aparearse, mi abuela prefirió no decir nada de aquella tenebrosa historia.

El ruido de un mensaje en mi celular interrumpió la conversación con mi abuela, era mi novia que me llamaba para acordar vernos en media hora en un café cercano a lugar donde yo me encontraba, ella había salido de vacaciones de su trabajo, enseguida le conté lo que decía el mensaje a mi abuela, quien me abrazo, me dio un abrazo y un beso en la mejilla, me dijo-Steven te me cuidas, dile a tu novia que le mando saludos.

Llegue a la cafetería en el tiempo acordado y mi novia no estaba, a los 30 minutos de espera, mi celular suena y era Karla  mi novia, me llamaba para disculparse que no iba a poder ir, se había olvidado que tenía que lavar la ropa sucia y arreglar su departamento que lo tenía hecho un desastre, parecía que había pasado un huracán por allí. Para no dar el tiempo por perdido en la cafetería, pedí un café y una dona, mientras le daba un sorbo al café no dejaba de pensar en la muerte de la señora Grecia, en el relato de mi abuela,  de tanto pensar no me di cuenta que ya llevaba hora y media en Café and Cook, en mi reloj marcaba las 18:30 p. m., opté por irme caminado a casa, en el trayecto traté de no pensar en el deceso de doña Grecia, ni en la historia del aullido de Azabache.

Llegando a mi departamento me topé con mi vecina en el pasillo del segundo piso del edificio donde vivo, la salude y seguí subiendo las escaleras hasta llegar al cuarto piso, departamento 42, encendí la radio para olvidar un poco la tristeza del fallecimiento de la Sra. Grecia, pero la radio no me colaboró, la estación que sintonice estaba pasando Alone Again de Gilbert O’ Sullivan, una canción sumamente triste, de tanto pensar y pensar, me quede dormido, de pronto me despierto en el sofá producto de las ganas de orinar, miro el reloj de la pared y veo que son las 12:45 p. m., sin duda dormí por horas no pudiendo recordar haber tenido alguna pesadilla sobre la muerte de la Sra. Grecia pronosticada aparentemente por su perro Azabache.

Después de haberme levantado de mi sofá me dirigí de inmediato a la cocina, abrí la refrigeradora, tomé una cerveza cristal para relajarme, me la bebí rápido y camine de vuelta al sofá, cuando estaba resuelto a dormir de nuevo, se escuchó de cerca el aullido de un perro cada vez haciéndose más fuerte, otra vez me levante de mi sofá, fui hacia la ventana, me asomé y vi a una señora de avanzada edad con un perro de raza pastor alemán, seguí viéndolos para salir de dudas, era aquel perro que aullaba fuertemente, al momento de que estaba decidido a preguntarle la razón del aullido de dicho perro, la anciana se me adelantó y me dijo-mi perro Aldo está así desde que mi esposo cayó enfermo, mientras acariciaba la cabeza de Aldo replicó-seguramente ellos ven cosas que los humanos no podemos ver, al oír tal hipótesis de la señora, primero la saludé, ella hizo lo mismo, y le contesté-debe ser cierto, también lo creo, la señora me miró de nuevo y me dijo-bueno señor que tenga buenas noches, yo contesté-igualmente Sra.,  la cual se fue a pasos lentos propio de su edad con Aldo quien caminaba al mismo ritmo que ella. Aquel pastor alemán no paraba de aullar mientras se iba desapareciendo junto a su dueña en la bruma de la noche, cada aullido me ponía la piel de gallina, definitivamente el miedo no me dejó dormir, me preparé un café y me puse a escuchar baladas del recuerdo.

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Maxtel

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