Literatura

El Autor Que Todo Amante Del Horror Debe Conocer

El Autor Que Todo Amante Del Horror Debe Conocer - Literatura

Existió un hombre legendario y mítico, cuya imaginación nos legó todo un panteón de dioses y criaturas extraordinarias, amos del cosmos en el que el ser humano es apenas una insignificante mota de polvo de existencia efímera. Cuando este hombre se embarcó en una serie de estudios sobre la ciencia astronómica y pudo de esa manera ser testigo de la inmensidad del universo en que nos hallamos inmersos, le fue inevitable detener dentro de sí al miedo más antiguo y poderoso que puede someter al ser humano; el miedo a lo desconocido. ¿Qué insólitos entes se ocultarían tras las estrellas y los millones de oscuros planetas? ¿Qué lugar ocupaba en el cosmos el ser humano, frente a tales dimensiones inconcebibles?

Antes de Howard Phillips Lovecraft la literatura de horror se desenvolvía en un contexto cristianizado, en el que a pesar de la existencia de demonios y fantasmas escalofriantes, los protagonistas seguían dentro de un universo amistoso, regido por las normas de un dios amoroso y protector. Pero este hombre lo cambió todo, ateo desde muy temprana edad, forjó a través de sus escritos un mundo inhóspito, plagado de dioses abominables y de intelectos indescifrables para el ser humano, donde la muerte no conduce hacia ninguna clase de paraíso, ni existe dios que se preocupe por el ser humano.

Lovecraft era un genio, pero no sólo del horror, sino también un erudito y ávido lector. Durante su infancia pasaba días y noches encerrado en la biblioteca de su abuelo, donde podían hallarse miles de libros de todas las ciencias, y donde se presume que HPL tuvo su primer contacto con el ocultismo, base de la ideología que impregna toda su obra. ¿Como si no es que podía escribir sobre tenebrosos cultos dedicados a la misión de despertar deidades de proporciones enormes, de la poderosa alquimia, y de textos antiguos en los que se recogían los espantosos conocimientos que eran capaces de traer demonios inefables a nuestro plano existencial?

El lugar de este autor no podía ser ocupado por nadie más que él. Su infancia fue dura, pues su padre murió cuando él apenas tenía 7 años, no sin antes pasar largo tiempo internado en hospitales psiquiátricos debido a trastornos neurológicos, esto hizo que el niño quedara a cargo de su madre, quien lo sobreprotegió de una manera que dejaría huellas en el de por vida, ya que dentro de las excentricidades de la madre estaba la de que nunca le demostraba ninguna clase de cariño o afecto físico a su hijo, y decía de este que era un genio pero que no debía salir de casa puesto que su cara era horrible, lo que causó graves problemas emocionales y de inseguridad en Howard, que más tarde se verían reflejados en lo que salía de su imaginación y se plasmaba en el papel bajo su mano.

Cuando el brillante escritor estadounidense creció, poseía una repugnancia generalizada hacia la sociedad, por lo que prefería pasar la vida encerrado en casa, leyendo y escribiendo sus macabros relatos. Es importante mencionar que este hombre era un racista y xenófobo, y que esto se podía notar en su manera de escribir fácilmente, como en el caso de la obra “La sombra sobre Innsmouth” entre otras. De niño prácticamente no tenía amigos pues su madre no le permitía que saliera a jugar con ellos, de modo que con el tiempo el mismo Lovecraft decidió no mezclarse con ellos.

Este autor estaba enamorado del siglo XVIII (casi del mismo modo que lo estaba de los dulces y los helados, lo que en ocasiones le llevó a padecer shocks de insulina), que pudo recrear en su mente a través de las lecturas que realizó remontadas a dicha época, allí fue donde encontró el “código del caballero” que regiría su comportamiento durante su estancia en la tierra, por lo que nunca buscó fama, y ni siquiera se interesó por vender y publicar sus cuentos de un modo masivo que pudiera llegar a muchas más personas de las que estos llegaron mientras él vivió, su gran creatividad fue mundialmente conocida sólo hasta años después de su muerte gracias a sus amigos y compañeros escritores que amaban sus historias, las cuales él sólo publicó en revistas de poco presupuesto dedicadas a la ciencia ficción como la  “Weird Tales” y la “Amazing Stories”.

El padre del horror cósmico, género del cual más tarde se engendrarían miles de ideas sorprendentes que siguen surgiendo incluso en el cine de la actualidad, decía con respecto de su obra:

«Todos mis relatos, por muy distintos que sean entre sí, se basan en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsadas, pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra.»

El universo de HPL está plagado de seres con cientos de tentáculos viscosos, alas membranosas, que despiden olores indescriptiblemente repugnantes e insoportables, gigantes de mentalidades incomprensibles para nosotros, y quien llega de algún modo a tener contacto con estos seres se arriesga a una alta probabilidad de morir de una manera más aterradora que la peor que nuestra imaginación pueda concebir. La búsqueda de conocimiento por parte de sus protagonistas lleva a estos a destinos terribles que acaban en locura o muerte.

Al leer a este autor te das cuenta de que hay cosas que es mejor ignorar y, tal y como algunos de sus personajes han expresado, la ciencia, cuando llegue a ciertos descubrimientos que enlacen todo lo anteriormente encontrado, podría hacerle un daño atroz a la humanidad cuando nos ponga cara a cara con el lugar endeble que desempeñamos en el vasto cosmos.

Pero sería un error pensar que esos monstruos inmortales viven tan sólo en la lejanía y que podemos estar en paz en la tierra, puesto que hay objetos que los pueden convocar hasta nuestros propios hogares como lo es el trapezoedro resplandeciente:

“Un artefacto de origen alienígena e impensable antigüedad y poder, se trata de una caja ovoidal de metal amarillento con extraños relieves que representan criaturas monstruosas. En su interior se halla un cristal negro-rojizo de unos diez centímetros de longitud, tallado con ángulos y formas caprichosas (probablemente no euclidianas), sostenido en el centro de la caja por unos soportes de oro.

Está vinculado con el que Acecha en la Oscuridad, un avatar del dios Nyarlathotep, y se trata de una especie de ventana espaciotemporal, que permite contemplar otros mundos y comprender secretos increíbles, pero a cambio exige monstruosos sacrificios”.

También en las profundidades inexploradas de nuestros océanos, bajo ciudades más antiguas que la humanidad y construidas por viejas razas extraterrestres, habitan seres de la talla de Cthulhu, a quien se le describe de la siguiente manera:

“Una enorme criatura comparable a una montaña desplazándose, con cabeza de pulpo o calamar, y abotargado cuerpo de dragón, con sus respectivas alas rudimentarias. Tiene la capacidad de alterar su forma, aunque siempre es básicamente la misma. Su cuerpo escamoso está compuesto por una sustancia distinta a las que se encuentran en nuestro planeta, una especie de masa gelatinosa que lo hace prácticamente indestructible. De todos modos, incluso si su cuerpo físico es destruido por completo (cosa muy improbable), su naturaleza extraterrenal lo haría volver a formarse en horas”.

Y sí habláramos de la Antártida, ese continente de hielo, en el que el ser humano se vería a sí mismo como en otro planeta si se atreviera a viajar por entre esos caminos por los que ninguna persona ha pisado jamás, allí, en épocas demasiado remotas, vivieron monstruos que construyeron ciudades en las que se reflejan grabados espantosos que los representan, lugares desconocidos en los que se practicaba magia negra alienígena y que nadie que aprecie su cordura debería visitar.

Lovecraft adoraba la literatura de Lord Dunsany, y del maestro del horror Edgar Allan Poe. Ellos fueron su inspiración en cientos de ocasiones, pero él, a finales de su carrera, intentó crear su propio estilo, separándose de las similitudes que tenía su prosa con la de estos otros dos, de la cual, por cierto, podemos decir que tiene un estilo barroco, llena de adjetivos (razón por la cual los que no gustan de él le critican), y que suele usar de manera repetitiva ciertas palabras distintivas de él, como es el caso de “gibosa”.

Hay mucho más que decir acerca de este autor, pero algo de lo más importante es que no puede haber una persona amante del horror que se permita no conocerlo, su influencia, que no apareció mientras él vivía, ahora está en todas partes, desde libros de Stephen King, pasando por el cine de Hollywood como en el caso de la película de “Alien: El octavo pasajero”, y todos los libros que otros autores ayudaron a crear para contribuir a los mitos de Cthulhu, hasta incluso la aparición de sus monstruosas invenciones en programas de televisión como South Park y el nombre de uno de sus relatos usado para nombrar a una canción de la banda de Thrash Metal; Metallica. Si te gusta el Horror, sencillamente no puedes dejar pasar a Lovecraft.

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Acerca del autor

Erick Twonshend

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