Sociedad

El Caballero Blanco Y El Caballero Negro

El Caballero Blanco Y El Caballero Negro - Sociedad

Cada persona ha tenido que tomar alguna decisión en su vida para resolver un inconveniente o simplemente para afrontar cualquier situación que se le presente, ya sea mala o buena. Esas decisiones nos definen como persona, y de hecho, nos preceden, debido a que muchos de nuestros familiares, amigos y conocidos saben cuál será la reacción que vamos a tener ante cualquier situación… ¡o por lo menos se la esperan!

Sin embargo, aunque tengamos nuestra personalidad muy definida, siempre llega la siguiente pregunta a nuestra mente: ¿estaré actuando de forma correcta?, y sí no es “la forma correcta”, entonces ¿cuál debe ser la mejor manera de actuar para resolver el problema? Debido a esto, algunas veces, nos llenamos de dudas y pasamos noches sin dormir, ya que entramos en un proceso profundo de reflexión.

El título de este artículo, por sí solo, no nos dice mucho y quizá no encaja con lo expuesto en los párrafos anteriores, pero en realidad ese título es la respuesta a todas las noches que hemos dedicado a nuestras profundas reflexiones. Y es que, todos tenemos a un Caballero Negro y un Caballero Blanco que nos acompañan a todo lugar y que nunca se irán de nuestra vida, y esos caballeros tienen un trabajo muy puntual… dar la cara por nosotros, ósea defendernos.

Sí, así como lo lees. Esos caballeros son los que resuelven todas nuestras situaciones malas y también nos representan en las situaciones buenas. Estos caballeros son nuestra forma de actuar día a día, sin embargo, ellos tienen vida propia, ya que los mismos se alimentan, sueñan y hasta se entrenan, de hecho, tú los entrenas.

Cada vez que se nos presenta una situación en nuestra vida, nosotros podemos enviar a cualquiera de los dos caballeros a afrontar dicha situación. Por ejemplo, sí hemos tenido un mal día y lo que queremos es que todo termine sin importar nada, mandamos al Caballero Negro a resolver todo, pero sí hemos tenido un mal día y nos sentimos fuertes, confiados y con paciencia, pues enviamos al Caballero Blanco a pelear esa batalla.

Sin embargo, ten cuidado. Cada caballero tiene su manera de resolver los conflictos o de representarte ante una victoria. Pero no es difícil saber cómo actuaran ellos, ya que, aunque todos hemos formado nuestros caballeros de forma diferente, todos tienen cosas en común, las cuales son las siguientes:

Caballero Negro: Este caballero es altivo y lo invade constantemente su orgullo excesivo. Es ciego y, a decir verdad, también es un poco sordo y su léxico es poco atractivo, muchas veces es muy cortante y poco comunicativo. No se confía mucho de los demás y cree sólo una fracción de lo que le dicen. Es tosco para tratar a las personas y eso lo hace de forma inconsciente, pero a veces también lo hace de forma muy consciente. No se le dan mucho eso de los sentimientos de amor y amistad. Puede llegar a ser muy reactivo y poco inteligente, pero sí desarrolla esa inteligencia, quizá no la use con sabiduría. En situaciones de victoria y éxito, este caballero se muestra soberbio y en situaciones contrarias se puede llegar a mostrar de forma muy inmadura y agresiva para enmascarar su miedo.

Caballero Blanco: Este caballero es paciente y puede llegar a ser muy sabio aunque no necesariamente muy inteligente. Es valiente y no sólo lucha por él, sino que también le gusta pensar en los demás, aunque algunas veces se excede y se olvida de sí mismo. Valora la confianza y siempre está dispuesto a escuchar, negociar y dar otra oportunidad, sí esto fuera posible. Le gusta aprender nuevas cosas y puede manejar tranquilamente las críticas constructivas y destructivas que le hagan. Valora los nuevos y viejos amigos, pero aunque tiene muy buena visión, a veces se ciega frente a esos amigos. El Caballero Blanco muestra gran autoridad y es un gran líder, siempre busca la mejor manera de resolver los conflictos sin crear otros. En situaciones buenas y de éxito, este caballero refleja gran humildad y en situaciones de derrota, demuestra toda su intención de querer aprender de lo que salió mal.

Estos caballeros no son totalmente malos ni totalmente buenos, sólo son lo que le hemos permitido ser. Y es que, nosotros los hemos criado desde que estábamos muy pequeños y por tal motivo los hemos alimentado, les hemos permitido que sueñen y les hemos dado las herramientas que ellos ostentan y muestran.

Cuando los alimentamos, generalmente no lo hacemos de forma igualitaria, sino que, cuando estamos molestos, alimentamos al Caballero Negro con cualquier sentimiento de ira, envidia, orgullo excesivo, inmadurez, vanidad, soberbia, etc. Estos sentimientos impulsan a aquellos pensamientos que nos pasan por la mente en situaciones graves o simplemente cuando tenemos los llamados “días grises”, donde todas nuestras esperanzas se nublan y no nos valoramos.

En esas situaciones de baja autoestima hay que tener mucho cuidado, ya que hay que recordar que nuestro Caballero Negro “es ciego” y al tratar de defendernos de forma agresiva, no podrá ver que somos nosotros mismos los que nos hacemos daño y él llegará a causarnos mayor dolor, porque él cree que está peleando contra otro enemigo.

También podemos permitir que sueñe cualquiera de los dos caballeros. Y otra vez, generalmente dejamos que sueñe un caballero más que el otro. Sí dejamos que sueñe más el Caballero Blanco, nuestros sueños se convertirán en la ventana hacia el futuro, pero sí dejamos que sueñe más el Caballero Negro, sólo habrá envidia y trancas en nuestras metas.

Al entrenarlos y otorgarles herramientas a nuestros caballeros debemos permitir que el Caballero Blanco se encuentre más preparado para nuestras batallas, ya que él debe liderar a través de su sabiduría. Es por ello que debemos entregar la mejor y más fuerte armadura al caballero que sea más sereno en tiempos de batalla, debido a que él será el que nos traiga una victoria positiva.

¿Esto significa que debemos dejar morir a nuestro Caballero Negro? Pues no, él estará con nosotros para toda nuestra vida y, de hecho, él es muy útil también. El Caballero Blanco puede llegar a perderse en su paciencia, diplomacia y excesivo otorgamiento de confianza, lo cual le llevará muchas veces a no divisar quien es su verdadero enemigo. Es allí donde entra nuestro gran Caballero Negro, porque él, al ser más desconfiado, no permitirá que las acciones del otro caballero se vean nubladas.

Es así como llegamos al punto de que ambos caballeros hacen un gran equipo y no deben separarse, pero el “Caballero Blanco” debe liderar siempre. Alimentar, dejar soñar y entrenar a este caballero lo hará más fuerte para nuestras batallas, asegurándonos que “nuestro carácter” se irá volcando más al lado positivo y de la luz, sin dejar que la inocencia de nuestra alma nos haga bajar la guardia.

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Acerca del autor

Rider Rebolledo (Pensador)

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