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El Carnaval de Bielsa

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El Carnaval de Bielsa - Sociedad

En apenas quince días, España, se encontrará inmersa en la celebración de una de las fiestas más antiguas que se conocen, a su vez, que la única festividad pagana que se desarrolla en la Península Ibérica: El Carnaval. Las demás, ya se ha encargado la Iglesia Católica, a lo largo de la historia, de adueñarse de ellas, aunque esto daría para un amplio trabajo de investigación que no viene al caso en estos momentos.

Así pues, en España son archiconocidos los carnavales de Cadiz, Tenerife o Gran Canaria. Sin embargo, existe un pequeño pueblo del septentrión peninsular. Un municipio de apenas 500 habitantes, ubicado en la Provincia de Huesca y rodeado por los siempre imponentes Pirineos, Bielsa. Pues bien, en dicha localidad se celebra desde hace siglos, ininterrumpidamente, un carnaval de los más curiosos que puedes visitar. Los habitantes de la zona han sabido guardar su Carnaval tal como se celebraba en sus orígenes. Además, ni las guerras, dictaduras o cambios políticos convulsos que ha vivido España, a lo largo de su historia, han podido acabar con esta ancestral tradición, llena de personajes curiosos, únicos e irrepetibles.

De este modo, unos días antes de la celebración de esta fiesta, comienzan a aparecer por el pueblo los llamados “Goluchos”, jóvenes disfrazados con ropas viejas (harapos) que van por las calles del pueblo anunciando la llegada del Carnaval. Una vez llegamos al Carnaval, el jueves de esa semana se lleva a cabo la realización de un muñeco, denominado Cornelio Zorrilla. Esta creación hecha a base de harapos y relleno de paja es enganchado a una de las ventanas del Ayuntamiento, donde estará hasta el Domingo por la noche, momento en el que es juzgado por sus actos y condenado a muerte. Tras recibir una brutal paliza con palos, es quemado en la hoguera, dando con ello, fin al Carnaval. Además, durante todo el fin de semana nos encontraremos por el pueblo numerosos personajes, con una función muy determinada para cada uno de ello. Así, tenemos al Onso y el Domador. El Onso se corresponde con una bestia salvaje que va utilizando su fuerza allí por donde va. El domador es la única persona que puede calmarlo a base de pegarle y darle tragos de vino. Las Trangas, son los jóvenes solteros del pueblo y van por el pueblo disfrazados con pieles de cabrito y persiguiendo a mujeres y niño. Las Madamas, se corresponden con las mujeres solteras del municipio, en sus disfraces predomina el blanco, un color que indica pureza. A su vez, también nos encontraremos con otros personajes como el Amontato, el Caballet o la Garreta.

En definitiva, un espectáculo digno de visitar, observar y disfrutar. Una fiesta única en el planeta, que algunos, tenemos la suerte de tenerla relativamente cerca. Por ello, yo os ánimo a viajar, durante ese fin de semana, a ese pequeño-gran pueblo de los pirineos aragoneses.


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