Historia

El Caso Del Envenenamiento Con Aceite De Colza, O Como Engañar A Todo Un País.

El Caso Del Envenenamiento Con Aceite De Colza, O Como Engañar A Todo Un País. - Historia

En mayo de 1981 apareció una enfermedad nueva, que en un primer momento se denominó “neumonía atípica” y posteriormente se llamaría “síndrome tóxico“. Esta nueva enfermedad causaría más de 1000 muertes, además de dejar otros varios miles de afectados. De la aparición de esta enfermedad se culpó a la comercialización de un aceite adulterado, pero desde el primer momento aparecieron dudas sobre el origen y desarrollo de la enfermedad.

COSAS QUE NO CONCUERDAN.

Un primer aspecto que permite dudar sobre la veracidad de la versión oficial es la distribución del aceite. El mismo aceite de colza supuestamente adulterado había sido comercializado en varias regiones de España donde no hubo ningún caso, como es el caso de Cataluña. Además se da la circunstancia que entre vecinos de un mismo bloque que habían comprado el mismo aceite, había familias en las que algún miembro de la misma había resultado afectado mientras que otras familias no habían tenido ningún enfermo. La misma discriminación se llega a producir entre los miembros de una misma familia. Además, desde las instituciones se insiste desde un primer momento en culpar al aceite y descartar otras opciones de investigación.

VARIOS MÉDICOS DESMIENTEN LA VERSIÓN OFICIAL.

No son pocos los médicos que en aquellos meses llegaron a la conclusión de que la versión oficial no estaba en lo cierto, que el aceite no podía haber sido el origen de la epidemia. Entre ellos podemos nombrar a los doctores María Jesús Clavera, Javier Ruiz o el doctor Sánchez Monge. Este último, médico militar, llegó a curar algunos enfermos. Incluso escribió un artículo en la revista “Tribuna Médica” sobre el tema, artículo que evidentemente no surgió el efecto que buscaba.

Pero el caso más sangrante fue el del Doctor Antonio Muro, director del Hospital del Rey (actual Carlos III) de Madrid. Tras haber atendido numerosos casos del síndrome tóxico, e incluso realizar varias autopsias a algunos fallecidos, llegó a la conclusión de que la epidemia no se debía a un contagio por vía respiratoria, sino por la ingesta de alimentos. Realizando un trabajo en solitario, y siguiendo la distribución geográfica de la epidemia, el doctor Muro dio con el origen exacto de la epidemia: una partida de tomates envenenados procedente de la cooperativa Agrupamar, de la provincia de Almería. El “premio” que recibió el doctor Antonio Muro fue la destitución fulminante de su puesto de director. Por supuesto la línea de investigación que comenzó el doctor Muro fue deshechada.

ESTADOS UNIDOS Y LA OTAN.

En enero de 1981, en la base norteamericana de Torrejón de Ardoz, se produjeron varios casos de soldados, norteamericanos y españoles, que fueron hospitalizados con los mismos síntomas que los del síndrome tóxico, que se manifestarían meses después. Todo apunta a que en la base de Torrejón había armas químicas y biológicas prohibidas desde 1972 y que se produjo un desafortunado accidente que provocaría los envenenamientos. En aquel momento se estaba negociando la entrada de España en la OTAN, entrada que Estados Unidos llevaba buscando desde hacía muchos años. El incidente podía poner en peligro el ingreso de España en la organización. Por tanto se hacía necesaria la aparición de “algo” que pudiera tapar el incidente de Torrejón y no hiciera peligrar la ampliación de la OTAN con la entrada de España. Para ello se envenenaron unos tomates en Almería con un compuesto organofosforado denominado Nemacur 10, suministrado por la multinacional Bayer.

El ingreso de España en la OTAN, la razón de Estado, la posibilidad de que unos tomates envenenados hubieran perjudicado la imagen de la agricultura española (en aquella época España también buscaba la entrada en la entonces Comunidad Económica Europea), intereses demasiado poderosos para que se pudiera permitir una verdadera investigación independiente que hubiera destapado el fraude y hubiera impartido justicia. Parece ser que la vida de personas inocentes, y en este caso casi todas de origen humilde, no valían lo suficiente como para que se pudieran empañar los intereses citados.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

5.00 - 1 voto
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

eremita

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría compartir tus inquietudes y ganar seguidores por todo el mundo?

¿Eres una persona inquieta y quieres descubrir a más gente como tú? 

Únete a NoCreasNada.

Además, te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información