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El Chelsea, la Juventus y la disparidad de criterio



El Chelsea, la Juventus y la disparidad de criterio - Deporte

Hace aproximadamente un mes que ha acabó la temporada 2018/2019. Ha habido anuncios oficiales, compras, ventas, retiradas y presentaciones. Algunas de mayor tronío y otras con menos reverberación. Unas celebradas por los aficionados y otras criticadas. Al fin y al cabo, de esto trata el fútbol. Cada uno da su opinión y todas, según quien lo mire, son más o menos veraces.

Curioso resulta que, dos equipos como la Juventus de Turín y el Chelsea se hayan desprendido de sus entrenadores. Massimiliano Allegri ha dejado la entidad bianconera y hay bastantes dudas sobre si se hará cargo de algún banquillo la próxima temporada. El entrenador de Livorno, desde su llegada a Vinovo, ciudad deportiva de la Vecchia Signora, ha mostrado una hegemonía incontestable en el panorama nacional haciéndose con todos los títulos de liga que ha tenido a su alcance (cinco ediciones consecutivas) y ganando cuatro ediciones de la Coppa Italia. Únicamente esta temporada, cayendo en cuartos de final frente a la Atalanta Bérgamo, ha sido incapaz de hacer el doblete en el país transalpino.

En la UEFA Champions League su itinerario también es difícilmente discutible. Hasta esta última temporada, dos finales (perdidas) frente a Barcelona y Real Madrid en 2015 y 2017 respectivamente y dos eliminaciones a falta de pocos segundos. El penalti de Cristiano Ronaldo en la vuelta de cuartos de final en 2018 con aquella tremenda remontada en el Santiago Bernabéu tras el 0-3 en el Juventus Stadium y los octavos de final en 2016 cuando un tanto de Thomas Muller en el último segundo en el Allianz Arena forzó la prórroga de la que resultaría ganador el Bayern Munchen por un 4-2 final. Sólo esta campaña ha sido reprochable la eliminación de la Juventus en la Liga de Campeones cayendo por un global de 2-3 en cuartos de final frente al Ájax de Ámsterdam.

Al final, tras varias reuniones, el equipo directivo conformado por Andrea Agnelli, Pavel Nedved y Fabio Paratici junto a Allegri decidieron separar, incomprensiblemente, sus caminos.

El relevo ha resultado ser Maurizio Sarri. Tras un sólo año en Londres, el entrenador napolitano recala en Turín. Fue técnico e ídolo del Nápoles. Incluso tras su marcha, se veían pancartas en San Paolo en su favor. Ahora, es un desterrado que cambió el sur por el norte con una escala en Inglaterra.

El fútbol que quiere proponer Sarri es especial. Y no ha tenido tiempo de asentarse en Cobham ni en el fútbol inglés. Los proyectos necesitan tiempo y confianza (miren sino al Tottenham Hotspur y al Liverpool, finalistas de la última Copa de Europa). Los choques y la pasión del fútbol inglés no han sabido reconocer un técnico que en su primera temporada en el extranjero ganó la Europa League, se metió en puestos de Liga de Campeones (ante la feroz competencia de Manchester United y Arsenal) y perdió la final de la Copa de la Liga frente al Manchester City en la tanda de penaltis.

Ahora llega Frank Lampard a Stamford Bridge desde el Derby County. Entrando en la hipótesis de que la leyenda Blue repitiera los resultados de Sarri en su primera campaña como entrenador al máximo nivel, ¿se consideraría también insuficiente por la entidad o por los aficionados del sur de Londres? Probablemente la respuesta sea no.

El fútbol de hoy en día ha entrado en el frenetismo, la impaciencia y la inconformidad social. Se ha perdido perspectiva y en demasiadas ocasiones y en demasiados escenarios los objetivos y las metas son surrealistas. La Juventus y el Chelsea, dos triunfadores de la última campaña, son solo dos ejemplos más.

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Juan Yague

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