Literatura

El dios material de los estoicos



El dios material de los estoicos - Literatura
A veces es bueno releer obras que leímos hace muchos años, cuando éramos estudiantes. En aquella época captamos unos detalles que nos sirvieron para obtener el conocimiento necesario para aprobar cursos y obtener títulos. En cambio, pasamos por alto hechos interesantes que hoy nos conviene tomar en cuenta. Me refiero a la Historia de la Filosofía de Frederick Copleston, una de las mejores que se ha escrito. El autor, a pesar de ver el mundo con las anteojeras de un jesuita, no deja de ser un erudito de primera línea y darnos exposiciones brillantes y bastante objetivas de los filósofos de todas las épocas.
Repaso el dios material de los estoicos: si nosotros, que somos parte del mundo, tenemos conciencia, el todo también la tiene. La naturaleza, cuyo elemento primordial es el fuego, posee una conciencia o razón: Dios, a la vez, el cuerpo de Dios está constituido por los elementos del mundo. El estoico Cleantes escribió un himno a Zeus, uno de cuyos fragmentos dice:
… tu invencible mano, cual reverberante ministro, blande la ardiente tea,la espada de dos filos cuyo inmortal poder
vibra recorriendo todo cuanto la Naturaleza da a luz; vehículo del Verbo universal, que todo lo invade y que refulge en las celestes luminarias
El Verbo universal es Dios, un antecedente del Verbo cristiano. Los romanos estaban preparados para recibir el prólogo del Evangelio de San Juan. Este dios material recibió críticas severas de los escépticos. Por ejemplo, ese Dios no puede ser finito ni infinito. Si fuera lo segundo, ocuparía todo el espacio, sería inmóvil y sin vida. Si fuera finito, sería menos que el todo, lo que lo hace imperfecto. Copleston aduce que este argumento es bueno contra un Dios material, pero no contra un espíritu infinito. Estoy seguro de que ni este filósofo ni ningún otro podría describir a un espíritu infinito, una especie de subjetividad sin materia externa que esté en todas partes a la vez. Para los escépticos, si Dios es cuerpo, no solo siente, sino que corruptible y puede ser destruido como cualquier cuerpo.
En cuanto al mal, los estoicos usaron la idea tantas veces retomada de la necesidad de la existencia de contrarios. Sin tristeza no tendríamos conciencia de la alegría, sin muerte no apreciaríamos la vida, sin enfermedad no amaríamos la salud, etc. O sea, del mal surge el bien y el sufrimiento conduce al conocimiento de la verdad. El argumento nunca me ha convencido. Es válido en un panteísmo como el estoico, el de Spinoza o el de Hegel, en que el mal es parte del proceso en que la divinidad se va realizando a sí misma. Pero no para un Dios trascendente y creador. Significaría que ese ser amaría la alegría y es sabio porque ha sufrido, pero el sufrimiento es imposible si creemos que es un espíritu perfecto e infinito.
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Acerca del autor

Luis Alberto Solórzano Sojo

1 comentario

  • En mi casa tengo una bola de queso de cabra infinita. No sé si es redonda o cilíndrica, porque es infinita; pero le voy quitando cuñas y haciendo bocadillos. ¿Podría ser esta bola de queso Dios? De momento sé que es material, y muy buena para comulgar con pan de pueblo.

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