Literatura

El Erotismo En Idolatría, De Ramón López Velarde

El Erotismo En Idolatría, De Ramón López Velarde - Literatura

Suele enmarcarse a Ramón López Velarde como uno de los últimos poetas mexicanos adscritos al modernismo, quizá el último más grande perteneciente a dicha corriente. El poeta de Jerez –como era conocido entre sus coetáneos- marcó a la poesía mexicana y latinoamericana de un modo tan fuerte como lo harían Díaz Mirón y González Martínez en su tiempo.

Josefa de los Ríos, mejor conocida como Fuensanta, sería la musa y la inspiración para buena parte de su obra lírica, entre ellos, Idolatría, donde el erotismo se interrelaciona con otras expresiones poéticas y rige el centro temático del poema.  Féliz J. Ríos define al erotismo como: <<la expresión metaforizada de una sexualidad primigenia que no es más que un fenómeno natural, que se caracteriza por ser un proceso instintivo>>[1]. Por lo tanto, encontramos en el erotismo a una sexualidad meramente instintiva transfigurada por el lenguaje gracias a la metáfora. El erotismo es una invención humana, donde el emisor toma lo bestial del sexo y lo transforma en una expresión poética, que no debe confundirse con un discurso sexualmente explícito, es decir, pornográfico, ya que los mecanismos de creación que caracterizan al discurso erótico tienen que ser en principio más elaborados y menos superfluos. Es decir, lo erótico es lo sutil, lo que está escondido.

Idolatría es un poema perteneciente al libro Zozobra publicado a finales de 1919, en el cual López Velarde habla sobre la musa en un juego intrínsecamente erótico, hablando de manos viriles que inevitablemente gesticulan cuando se topan con el recuerdo del seno o la cadera femeninos.

A través de símiles, el poeta de Jerez describe las sensaciones que remiten a las inefables pulsaciones eróticas que se producen en el cuerpo en contacto con el otro, pasando desde un estado de pura contemplación hasta uno de inevitable derroche de tacto. López Velarde invita a idolatrar todas las sensaciones que tengan cabida en el juego erótico, desde una ironía sobre la cura de los pesares a través de la mujer: <<Idolatremos todo padecer / gozando en la mirífica mujer>> ; hasta idolatrar <<los bustos eróticos y místicos / y los netos perfiles cabalísticos>>.

Una posible representación erótica más, es la que está ligada a la hiperestesia del poeta, al comparar elementos de la naturaleza con cuestiones tales como la música: <<Idolatría / de la bizarra y música cintura / guirnalda que en abril se transfigura, / que sirve de medida / a los más filarmónicos afanes, / y que asedian los raucos gavilanes / de nuestra juventud embravecida>>.

Una cuestión importante a tomar en cuenta, recae en la ausencia de la mirada como el contacto primero y más importante para el poeta respecto a la mujer a la que se idolatra, puesto que pone en mayor importancia al tacto, seguido del oído. Al momento de construir el discurso erótico, el contacto físico es lo más importante para el poeta.

[1] RÍOS, J. Félix, La expresión erótica en la literatura hispánica, Universidad de La Laguna, Anuario de Estudios Filológicos, ISSN 0210-8187. Vol. XXXII, p. 193.

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Diego LaFlor

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