Sociedad

El Error como Camino Natural.



El Error como Camino Natural. - Sociedad

Antes de comenzar, quisiera hacer un par de comentarios iniciales. Primero, contarles que actualmente soy solamente un estudiante de una carrera de consultoría psicológica, Counseling, y algún día espero tener el honor de capacitarme y especializarme en el paradigma transpersonal. Sería un sueño hecho realidad si tuviese la fortuna de que la licenciada Virginia Gawel fuese mi docente. Siquiera llegar a conocerla algún día sería para mí todo un honor. Jamás negaría a nadie dichos sueños personales que tengo, pero ciertamente aún distan de volverse realidades.

Dicho lo anterior, en segundo lugar, deseo aclarar:
No percibo ni persigo ningún tipo de beneficio por recomendar el material gratuito generado por Virginia Gawel ni al paradigma transpersonal. Mi única motivación para hacerlo es la profunda satisfacción personal de compartir con todos ustedes aquello que considero de esencial valor.

Como tercer y último comentario, quisiera compartir una reflexión que elaboré a partir de una experiencia de ayer. Cabe mencionar que aquí me referiré al Error como un fallo a la hora de accionar siguiendo una serie de pasos considerados como útiles o necesarios. No me estoy refiriendo a actos que representen una falta de ética, como lo sería lastimar a alguien más, ser deshonesto y demás. Me parece una distinción importante de hacer para poder expresarme lo más claramente posible.

Al publicar mi entrada anterior cometí un error. A lo mejor sea borrada dentro de poco y, con suerte, me esté permitido volver a publicarla corrigiéndolo. Sinceramente, ese es el caso que espero que se dé. Mi primer impulso al notar que algo estaba mal fue buscar, por todo lugar que se me ocurriese, una opción de borrado o eliminado del artículo. No fue hasta después que corroboré que tampoco hay posibilidad de editar lo que se publica una vez se lo ha subido.

Aplicar el método de la tabla rasa me pareció la mejor forma de resolverlo, por suerte me di cuenta que era precisamente esa mi intención. Quería encontrar una solución, así que me expresé por varios medios para ver si había algo que podría hacer. Mi mente estaba centrada en “resolver las cosas”. Admito que, en el proceso de aclarar mi intención central, también me juzgué y critiqué a mí mismo de sobradas maneras. Pero gracias a haberme auto-observado con cuidado, pude ceder en mi impulso de autocriticarme y comencé a serenarme gentilmente.

Con el correr de las horas la tensión ante “el problema” fue bajando hasta que se apoderó de mí la curiosidad. Por lo general hubiese sido la ansiedad, pero en esta ocasión nació en mí la intriga de simplemente ver cómo se desarrollaban los eventos. En parte, también fue una curiosidad un poco ansiosa, ya que imaginé por un segundo que si tuviera un botón que dijese “Foward” cual videocasetera, lo presionaría. Con tal de saber qué ocurriría después, lo hubiese hecho casi sin pensarlo.

Lo que me maravilla de la experiencia es que quería mirar hacia adelante, con una ansiedad que se redujo a un mero “sólo queda esperar”. Las últimas palabras sonaron en mi cabeza con calma y fue cuando noté el verdadero cambio que ocurrió en mí. ¿Por qué no estaba deseando que existiese un botón de “Rewind” para volver el tiempo atrás? ¿No hubiese preferido cambiar el pasado? ¿No era eso lo que quería al “borrar el artículo para resolver el problema”?

Desearía que no se malinterprete mi idea. NO es que “me da igual” haber faltado a las normas de la plataforma. Si hay alguna disculpa que me gustaría formular sería dirigida para la comunidad en su totalidad. Principalmente porque he faltado a las reglas que todos acatamos en nuestra actividad de escribir juntos y llenar éste espacio virtual con lo que fluye en nosotros. Cualquier medida tomada por la administración la consideraré comprensible y aceptable, sin necesidad de explicación alguna.

Personalmente, me gustaría que el artículo fuese eliminado para respetar la igualdad entre todos los autores. Sinceramente, no me siento del todo digno de escribir acerca de psicología transpersonal, porque para mí es un tema verdaderamente importante. Si lo hago es por la pequeña posibilidad que existe de hacerle llegar la visión que transmite el paradigma a alguien que lo esté necesitando. Para mí, encontrarlo fue algo que había deseado hace tanto que no recuerdo desde cuándo exactamente. Es por ello que, si se me permitiese, me gustaría volver a publicar el artículo de forma tal que siga todas las normas y condiciones de la plataforma. Podría no hacer más que explicar cómo encontrar el material y dejar que cada uno vea si puede y quiere acceder a él sin el facilismo del “copiar y pegar” que permiten los enlaces.

Dejando de lado los hechos puntuales y las distintas posibilidades que podrían o no desarrollarse, quisiera concluir con lo verdaderamente relevante de ésta entrada. No he utilizado imágenes ni negritas porque quiero mantener el tono de seriedad de la ocasión. Todo lo que describí al comienzo tuvo una razón de ser. Quería exponer el paradigma desde el que nos paramos culturalmente en nuestra actualidad y una posibilidad alternativa que, a lo mejor, facilite nuestra evolución.

El concebir todo como un “acierto” o un “error”, no es más que una extensión de nuestro extremo “Resultadismo”. A cada paso que damos, las expectativas de lo que conseguiremos o perderemos en caso de hacer o dejar de hacer tal o cual cosa Nos Carcomen. Perdemos toda posibilidad de respirar tranquilos y nos volvemos meramente resultadistas. Es por eso que quise redactar lo que me ha sucedido y publicarlo. Considero que aquí hay una gran oportunidad para nuestro aprendizaje como especie, pero sobre todo, para mi proceso de aprendizaje como ser humano.

Confío en que podemos vivir la vida centrándonos en los maravillosos Procesos que atraviesan a la misma. Podemos conectar con la naturaleza procesual de la vida, que no es otra más que la naturaleza íntima tanto de nosotros mismos como la del propio universo en su totalidad. Podemos fluir en armonía con el placer que representa el “conseguir algo”, así mismo con el dolor que representa “perder algo”; sin necesidad alguna de obsesionarnos ni sufrir por ello. Podemos limitar el concepto de “resultados” únicamente al devenir que se genera en consecuencia de cada evento que vivimos, de cada decisión que tomamos. Podemos eliminar la palabra “error” de nuestros lenguajes y reemplazarla por la palabra Experiencia. Creo fervientemente que, así, lograremos estar más abiertos a la vida y a vivirla plenamente a cada momento, simplemente fluyendo, experimentando y esperando para ver qué deviene de ello.

“Confío en la Evolución Humana y deseo todo aquello que sea necesario para la misma, esperando así mismo ser un agente activo en su proceso tanto como esté dentro de mis posibilidades. Es por ello que espero que estas palabras sean útiles para el desarrollo de quien se tome el tiempo de leerlas”.
Exequiel I. Galeano.

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Acerca del autor

Exequiel Ivan Galeano

3 comentarios

  • La verdad es que tenemos miedo a equivocarnos, por eso nos cuesta tanto fluir con la vida y nuestra propia naturaleza. La sociedad condena las equivocaciones, los errores por mínimos que sean, y aunque quisiéramos decir que si, que somos valientes y no nos interesa lo que piensen los demás, esos pensamientos van a influenciar en tu vida directa o indirectamente. Y no hablo simplemente de que la vecina hable mal de mi, no. Hablo de algo más profundo. Por algo vivimos en “sociedad”. Creo que ese miedo a equivocarnos tiene que ver con esos parámetros que esa misma sociedad nos exige.

    • ¡Comparto plenamente lo que propones!
      Me alegra saber que hay alguien en sintoniza con el mensaje que intenté plasmar. Lo cierto es que no podemos ser valientes todo el tiempo, pero cierto es también que es únicamente del miedo que puede surgir la verdadera valentía. Cualquiera puede hacer todo lo que se proponga tranquilamente. Es a aquello que tememos que necesitamos enfrentar con valentía, respeto y gentileza para con nosotros mismos, animándonos a darnos la oportunidad de probar sin saber cuáles serán los resultados que nacerán de nuestras acciones.
      En un punto podría verse como una Apuesta que uno hace frente a la vida. Y pensándolo así, hay muchas personas que se vuelven, literalmente, adictas a apostar por la descarga de adrenalina que les genera el riesgo. Por lo general repudiamos o vemos mal a ese tipo de impulsos. Pero… ¿Y si aprendiésemos a canalizar ese tipo de impulsos y los viésemos como la oportunidad de agarrarle gusto a enfrentar nuestro temores más profundos, siempre y cuando mantengamos un sano marco de prudencia (no es por por proponer nada verdaderamente peligroso o perjudicial)?

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