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El Esclavo Libre

El Esclavo Libre - Literatura

El esclavo libre

 

En la antigüedad, los esclavos solo disponían de un único día libre al año. Así lo habían dispuesto sus amos. Verdaderamente, su existencia estaba llena de tribulaciones, siempre atados a la servidumbre y al sacrificio.

¿Quién no ha sentido los rigores de una esclavitud de cualquier tipo, sea ésta de cualquier naturaleza?

Los ejemplos pudieran ser infinitos. Desde un aconjogamiento por cualquier preocupación económica, de salud, por una situación de indefensión…

Sin embargo, podemos tener, al menos, un día libre; o tal vez, todos los días de nuestra vida pueden ser libres.

Al llegar el día libre del esclavo, el amo, seguramente poseído por malévolos espíritus, le preguntó: ¿estarás contento, verdad, hoy que tienes tu día libre?

El esclavo le respondió: Sí, por supuesto, estoy muy contento de que tengo un día libre, y pienso disfrutarlo. Pero, dime, ¿qué hay de ti? ¿Cuántos días libres tienes? Si te paras a considerarlo, te darás cuenta de que no tienes ningún día libre en todo el año. Porque a ti nadie te libera de tu ambición, ese afán desmedido por las riquezas, de ese mal hábito de querer gobernarlo todo, de ese desprecio por tus semejantes. Tampoco puedes escapar a tu soberbia, ni a tu ira.

… Yo, en mi día libre, aprovecharé para descansar, para meditar sobre el trabajo que he realizado durante este tiempo; podré hacer ejercicio, podré descansar, abrazar a mi esposa, leer un libro, pasear con mis amigos, hablar con quien quiera, comer aquello que más me guste. Podré navegar en una barca, escuchar las melodías de los pájaros, contemplar las bellezas de la naturaleza. Haré uso de mi día libre a mi entero albedrío.

…Sin embargo, tú no podrás nunca hacer nada de esto ni ninguna otra cosa, porque tú ni siquiera tienes un solo día libre. Yo tengo un día libre, pero tú no tienes ninguno.

Al igual que el esclavo, podemos tener no solo un día libre, sino todos los días del año, si nos liberamos, en la medida de nuestras fuerzas, de nuestras preocupaciones y nuestros deseos, sin alejarnos de nuestra noble ambición.

El esclavo reflexiona. El amo, no.

Una vida sin esclavitud es una vida que merece ser vivida. Cuando hoy se ha enaltecido a la palabra “libertad”, nos hemos olvidado de que quizás nunca antes haya habido tantos esclavos.

La reflexión filosófica es mucho más amplia. Cada persona tendrá su propia visión y su manera de entender.

Por mi parte, me adhiero a la del esclavo.

 

 

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ArturoJuan

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