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El español es nuestro tesoro, debemos cuidarlo un poco



El español es nuestro tesoro, debemos cuidarlo un poco - Sociedad

Una lengua es algo vivo, que busca permanecer. Para ello necesita hablantes; todos los hablantes de una lengua contribuyen a su vitalidad y su adaptación al medio, incluso los que la hablan como segundo idioma o lingua franca para entenderse con otros países. Si estudias un idioma en la escuela y lo usas aunque sea en internet, ya eres parte de la comunidad global que modela al usarla esa lengua, y hace que unas palabras se usen más y otras pasen de moda.

Por tanto si eres de Perú pero usas el inglés o el chino, tú eres parte de la comunidad que ayuda a esa lengua a evolucionar; no sólo los nativos de esos idiomas. Es una responsabilidad, ya que si hablamos con propiedad y usando mucho vocabulario, daremos lustre y resiliencia a esa lengua; la cuidaremos. Si la hablamos de forma grosera y simplona, poco a poco la vamos degradando, y cuando mucha gente la habla y escribe así la lengua se debilita y puede deshacerse, como le pasó al Latín. También se daña a una lengua cuando no llamamos a las cosas por su nombre: ya que la supervivencia de un lenguaje depende de su utilidad para nombrar y manejar la realidad.

Por todo esto es importante agradecer ser parte de una comunidad lingüística tratando de hablarla cada vez mejor. Hemos de cuidar los idiomas que manejemos, porque son parte de nuestra alma. Pero sobre todo hay que cuidar la lengua de nuestros padres y de nuestro país.

El Español fue la lingua franca, o lengua común, de los reinos cristianos de la Península Ibérica. Gracias al español castellano, que tenía la pronunciación vocálica de los vascos, los españoles pudieron entenderse mejor y conseguir reconquistar el país a los moros. Otras lenguas como el portugués arcaico o el valenciano o el mozárabe, aunque sonaban bien, no eran tan claras y prácticas.

Luego el español se usó como lingua franca para América y otros territorios como Guinea y Filipinas; esto ayudó a que muchos pueblos se entendieran aunque en casa hablaran quechua o nauátl o guaraní etc.. Todas las personas necesitan una lengua de su país o región con la que nombrar las cosas de su tierra, y al menos otra potente, que les comunique con personas de otros pueblos civilizados. El cerebro humano está preparado para hablar varias lenguas, porque los hombres prehistóricos eran nómadas. Incluso aprender una nueva ayuda a mejorar la tuya propia.

Los que hablamos el español tenemos mucha suerte, ya que el español es una lengua elegante, muy culta y literaria, y al tiempo fácil de pronunciar y muy muy rica en palabras. Se parece en esto al Latín. Esto es debido a que tiene más de cinco siglos de literatura, y a que han contribuido a ella personas muy diferentes de varios continentes. En un «top ten» de los mejores idiomas del mundo, el español sin duda estaría en el podio. El British Council del Reino Unido, ha designado al español como el idioma más importante a enseñar en las escuelas británicas, con diferencia. El español es además, uno de los idiomas importantes para los negocios y es la segunda lengua más aprendida después del inglés.

Leer un poco cada día, tratar de escribir sin faltas, o no abusar de palabras vulgares son cosas que podemos hacer para contribuir personalmente al español. Así ayudamos a que este enorme patrimonio que compartimos muchos países, perviva y sea cada vez mejor.

A este respecto, me gustaría poner una nota. En España, por imposición del feminismo totalitario, los medios abusan del femenino en palabras que no lo necesitan. Por ejemplo, en España se dice fiscal y fiscala, presidente y presidenta, y hasta portavoz y portavoza hemos tenido que escuchar. Todo esto es malo para el idioma, ya que hace más feo y menos racional su uso. Por ejemplo:

Presidente es un participio de presente: «-ente» significa «que hace tal cosa». No es masculino ni femenino, porque es forma verbal. No hace falta decir presidenta, ni presidento; ni pacienta, ni paciento. El doctor debe decir: que pase el siguiente, o que pase la siguiente; no siguienta.

Fiscal, como tenista o juez, no son tampoco masculinos ni femeninos; por eso es mejor decir el fiscal y la fiscal, o el juez y la juez, como decimos el tenista y la tenista. Igual con portavoz, que pese a ser voz palabra femenina, portavoz es un cargo y no tiene género. El o la portavoz y nunca portavoza ni portavozo.

Cuando hablamos de un rango jerárquico, no hace falta ponerlo en femenino, porque el cargo no designa a una persona, sino el nivel que esa persona detenta. En la radio cadena ser, una militar española, heroína de la guerra de Afganistán, fue entrevistada. La entrevistadora la llamó «sargenta», y ella se enfadó. Rogó a la periodista que la llamara sargento, como la llamaban sus subordinados; que era su rango del que estaba orgullosa. Tenía mucha razón, y por lo mismo es correcto decir el o la Capitán; cuando hablamos de su rango. Si es capitana de un velero o un barco pirata, entonces sí podemos usar el femenino, para subrayar un desempeño y no un escalafón militar.

 

 

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DiegoT

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