Literatura

El esquema de mi vida



El esquema de mi vida - Literatura

Un plan. “Haz un plan, porque no puedes andar sin rumbo”, esta y otras frases semejantes se han hecho consecutivas últimamente. Un plan de vida. Como planificas algo que no sabes como va a terminar. Nos someten al idealismo infundado de la necesidad de un plan para vivir. Y, si no tengo un plan. Si no quiero un plan. Dejarse llevar es una de las cosas más hermosas a las que me he sometido.

Es cierto, he fallado. Tengo 31 y no tengo un auto, una casa, un trabajo respetable, no tengo hijos ni me he casado. Sin embargo, miro atrás y siento que he mantenido un principio: vivir sin arrepentimientos. En mi adolescencia, dudaba constantemente de mis actos, apegándome por miedo a las normas de papá y siguiendo por celos la sombra de mi hermana mayor. Luego, fue creciendo y analizando, preguntándome que tanto quería ser como ellos. Tiene un carácter firme, un liderazgo innato y una forma de ver la vida aparentemente perfecta. Sin embargo, no quise. Se ven tan enfrascados en alcanzar cosas que no parecen satisfacerlos. Entonces, decidí hacer mis normas y mis sombras.

Conocí personas, abrí mi mente a nuevas ideas, hice estupideces a consciencia, pase vergüenzas en inconsciencia. En todo caso, cada vivencia fue maravillosa. Tuve parejas de meses, semanas o días. No les fue infiel. No me fui infiel. No me até a nada por capricho social, ni violé mis principios por rebeldía. Tome decisiones de cuanto dejarme influenciar por los demás (fue lo más difícil) y asumí responsablemente mi amor por ellos. Amé ser amada, complacer por autocomplacencia. Me extralimité con algunas personas, me perdí en ciertas relaciones (familiares más que nada) pero retomé mi rumbo.

Temí amar. Llegue a amar mi vida con tanta fuerza que no quería cambios externos. Amé mi ser y como asumía la vida. Me perdí en el narcisismo un par de años.

Pasan muchas cosas; cambió algo, me sentí perdida. Luego de conocer muchas vidas, me sentí insegura. Adiós adulación propia, adiós seguridad. Entonces, anduve divagando en crecer estar en lo correcto y no, en vivir con mis normas o las de papá. Y aquí voy, conseguí a alguien para amar, y no tenemos planes, pensamos que queremos y vamos poco a poco, pero aún dudo de todo aunque creo en mí. Creo mucho en mí. Por eso voy dando pasos temblorosos, pero arraigados; que sea lo que sea, porque no tengo esquema de vida, sólo tengo una vida.

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AilimeC

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