Medio Ambiente

EL FANTASMA DE CHERNÓBIL



EL FANTASMA DE CHERNÓBIL - Medio Ambiente

El 26 de abril de 2019 se cumplieron 33 años de la gran catástrofe del siglo XX, la explosión en la Central Nuclear de Chernóbil, situada al norte de Ucrania y que todavía hasta nuestros días sigue conmocionando al mundo. Se considera el desastre nuclear más grande de la historia de la humanidad.

La Central Nuclear de Chernóbil era en aquel tiempo una de las centrales nucleares más grandes del mundo, fue dedicada al programa militar estratégico de la armada soviética. La explosión fue una desafortunada coincidencia de varios factores, uno de ellos es que el reactor tenía fallas en su construcción, no tenía actualizados los sistemas de seguridad, tenía un bajo nivel de automatización, pero sobre todo el personal responsable del centro de control, no habían seguido las normas de seguridad necesarias, en especial Anatoli Dyatlov, ingeniero en jefe de la Central Nuclear de Chernóbil y supervisor de la fatal prueba de seguridad al reactor, que según el informe oficial, fue uno de los principales responsables por las decisiones tomadas que condujeron al accidente, al que se le describe como un hombre desagradable y arrogante, desinformado y hasta cierto punto ignorante.

Al igual que a Dyatlov, el director de la central nuclear V.P. Bryukhanov y el ingeniero jefe N.M. Fomin fueron condenados a 10 años de prisión, sin embargo estos hechos reflejan la ineptitud de quienes debían tomar las decisiones velando por la seguridad de la población, quienes sufrieron en carne propia las verdaderas consecuencias de esta tragedia.

Hay diferentes opiniones en cuanto al número de víctimas del accidente, sin embargo, claro está  que entre las víctimas directas estaban sobre todo los empleados de la central al igual que los bomberos, que recibieron una dosis letal de radiación. En los primeros 3 días hubo 200 pacientes hospitalizados con claros síntomas de enfermedad por radiación y fueron enviados directamente al hospital n.6 en Moscú para recibir el tratamiento.

Oficialmente, el desastre de Chernóbil afectó a vidas de más de 600.000 personas Los documentos oficiales dividen a las víctimas de la radiación en varias categorías. El mayor grupo está formado por los liquidadores (200-400 000), socorristas, los soldados, bomberos y también policías. Además, había otro grupo de alrededor de 166.000 habitantes de las áreas contaminadas cerca de Chernóbil. Más tarde fueron evacuadas otras 220.000 personas de las zonas contaminadas de Bielorrusia, Ucrania y Rusia.

Después de 33 años, la zona de exclusión de Chernóbil es el sinónimo de tragedia y del accidente de energía nuclear más grande del mundo, sin embargo, se está convirtiendo en un lugar de esperanza, donde se puede ver como la madre naturaleza se enfrenta a las construcciones humanas. Es una de las razones por la que la zona de 30 kilómetros se ha convertido en una reserva natural en 2016, hay muchos animales que normalmente no se ven en Europa y que viven juntos: lobos, ciervos, jabalíes, alces, etc.

EL hombre tiene que aprender de lo sucedido, de no cometer los mismos errores del pasado, de mirar hacia el futuro con la convicción de que la ciencia debe ayudar al progreso y bienestar de la humanidad, no para destruirla, por último quisiera hacer referencia al libro “Voces de Chernóbil” de la autora Svetlana Aleksiévich, que tuve oportunidad leer y es verdaderamente fascinante y ampliamente recomendable. Hay dos narrativas que me han dado pauta a la reflexión, una por parte de la autora, por la profundidad y sentido de sus palabras, mismas que transcribo a continuación:

 

Chernóbil es un enigma que aún no hemos desentrañado. Tal vez sea una tarea para el siglo XXI.

Un reto para el futuro. ¿Qué es lo que el hombre ha conocido, qué ha adivinado, descubierto de

sí mismo? ¿En su relación con el mundo?

Este libro no trata sobre Chernóbil, sino sobre el mundo de Chernóbil.

La reconstrucción de los sentimientos y no de los hechos.

 

La otra parte de gran significado es el relato de Luidmila Ignatenko, esposa del bombero fallecido Vasili Ignatenko, quién fue de los primeros bomberos en acudir a apagar el incendio y que recibió sin saberlo altas dosis de radiación.

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Acerca del autor

Juan Carlos Chavez Diaz

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