Medio Ambiente

El Futuro Del Mundo Está En Nuestras Manos

El Futuro Del Mundo Está En Nuestras Manos - Medio Ambiente

El futuro de la humanidad se puede “predecir” mediante la estadística gracias a los datos que tenemos en la actualidad, por lo tanto, nuestro futuro depende de lo que hagamos ahora. La demografía del planeta y la economía global aumentan cada vez más, y con esto el consumo de energía y de recursos naturales. El problema está en que la riqueza no está repartida equitativamente para todo el mundo, y no todo el mundo consume la misma energía ni tiene el mismo crecimiento demográfico, por lo tanto, las responsabilidades no serán las mismas para todos.

Mientras unos países ahora son poderosos y ricos, otros tienen que lavar la ropa a mano, calentando agua en el fuego o yendo al río más cercano (que a veces puede estar a kilómetros de distancia). Todas las sociedades derivan de la revolución industrial. El crecimiento tiene un peligro que es agotar los recursos necesarios disponibles. A final de este siglo, la población rondará entre 10.000 millones de habitantes, y este crecimiento va acompañado de la pobreza y la pobreza contribuye a presionar el medio ambiente porque esas personas preocupadas por su supervivencia, van a utilizar cualquier recurso que esté disponible sin pensar en las consecuencias biológicas a largo plazo. Por lo tanto, depende de nosotros conservar la vida del futuro en el presente.

Si observamos el pasado desde el presente podemos llegar a una conclusión triste e irónica: a medida que la humanidad ha alcanzado el mayor potencial tecnológico ha conseguido poner en peligro el medio ambiente y a todas las especies vivas, incluida la humana. Debido a esa persecución por la abundancia material, la humanidad está adquiriendo un déficit ambiental, es decir, que la humanidad está llegando a una situación en que su relación con el medio ambiente, aunque está haciendo beneficios a corto plazo, está causando estragos a largo plazo.

La buena vida sería un factor de riesgo más con respecto al déficit medio ambiental. Tanto el desarrollo material y económico son los principios sobre los que se asientan las sociedades más desarrolladas, y para conseguir éstos se apoyan en la ciencia. Las personas tienen una visión optimista del mundo creyendo que vivirán mejor con la tecnología productiva, e insisten que deben seguir por el mismo camino. Como no se pueden inventar soluciones para el problema, es obvio que será necesario modificar el modo de pensar del mundo. A mediados de 1972 se unió el club de Roma y preparó un estudio sobre los límites del crecimiento, que decía que la humanidad debe llevar a cabo políticas de control de crecimiento de la población, debe recortar la producción y por tanto disminuir el uso de recursos con el fin de evitar el colapso medioambiental. La conclusión de este estudio es muy seria y nos está diciendo que las pautas debidas actuales no son sostenibles durante un siglo más, con lo cual, la humanidad se enfrenta a una decisión crucial: o cambia de forma radical su modo de vida o serán los desastres del futuro los que nos obligarán a hacerlo.

La situación del medio ambiente depende de nuestra actitud hacia el mundo natural, los valores guían las acciones de los humanos y de los valores dependerá la actitud hacia el medio ambiente. Los humanos creen que la naturaleza es un conjunto de recursos para cubrir sus necesidades materiales, por eso hay que imponer nuestros deseos por encima del planeta. Estas sociedades se han convertido o han mostrado una cultura consumista y materialista, los habitantes han valorado las cosas como fuente principal de realización personal, felicidad y comodidad.

La sociología del conflicto (viene del marxismo) destaca dos factores importantes que afectan a los problemas medioambientales: el poder y la desigualdad. Estos problemas son evitables pero se convierten en poco menos que inevitables porque son el resultado de una categoría social dominante, las élites, porque consideran que estos grupos poderosos son los causantes de agravar los problemas ambientales con el fin de conseguir su propio interés.

El capitalismo en sí mismo supone un problema para el medio ambiente porque aquella lógica del crecimiento consiste en un continuo crecimiento económico con el fin de obtener mayores beneficios económicos, lo que es beneficiosos para los capitalistas no tiene que ser beneficioso para los demás, y como se utilizan muchos recursos naturales no es beneficioso para el medio ambiente.

La desigualdad señala a este respecto que una pequeña parte de la población mundial consume la mayor parte de la energía que se produce, las sociedades más desarrolladas utilizan la mayor parte de recursos del planeta, y al usar los productos producen la mayor parte de la contaminación. Es difícil que los países más pobres alcancen los niveles de vida de los más ricos, pero según el paradigma del conflicto sería mejor una distribución más equitativa de los productos por justicia social y por el medio ambiente.

La economía sostenible es un intento de conseguir que las empresas en vez de contaminar el medio ambiente lo descontaminen. Gandhi decía que las sociedades deben proveer lo suficiente para cubrir las necesidades de las personas pero no para satisfacer su codicia. Desde esta perspectiva sociológica supone que la Tierra podrá mantener a las generaciones futuras sólo cuando la humanidad frene el consumo rápido y frecuente de recursos finitos (petróleo, bosques, agua) y sólo se conseguirá cuando se deje de contaminar el agua, aire y el subsuelo al ritmo que se hace en la actualidad. Por lo tanto, los anteriores problemas se podrían resolver aportando una cultura ecocéntrica, que nuestras actividades no tengan consecuencias negativas para el medio ambiente y tengan como fin su conservación.

Estas medidas sólo se realizarán si cambiamos nuestra manera de pensar, porque hasta ahora hemos vivido en una postura egocéntrica que hace girar nuestras aspiraciones vitales alrededor de nuestros intereses más inmediatos, con lo cual, se han olvidado de los problemas o cuestiones que afectan de modo negativo al medio ambiente.

Debemos darnos cuenta de que en términos ecológicos, el presente está unido al futuro: las acciones que hacemos hoy moldean el mundo del mañana. Por este motivo es necesario aprender a evaluar nuestras decisiones a corto plazo teniendo en cuenta sus consecuencias medioambientales a largo plazo. Estas estrategias no llevan a concebir al hombre, en vez de un ser superior y diferente que tiene derecho a dominar el planeta, deberíamos reconocer que todas las formas de vida son interdependientes, las especies vivas dependen unas de otras. Ignorar esta realidad no solo daña a otras especies sino que acabará perjudicando a la nuestra, a nuestro propio bienestar.

Para conseguir un ecosistema sostenible es necesaria la cooperación global.

¿Te ha gustado el artículo? ¡Valóralo!

3.00 - 4 votos
Cuanto más alta sea la valoración más visible será el artículo en portada.
¡Compártelo en las redes sociales!

Acerca del autor

raquelfouz

1 comentario

Deja un comentario

Únete a la comunidad de NoCreasNada

¿Te gustaría comenzar a escribir y además poder ganar dinero mientras tanto?
Escribe en NoCreasNada y te pagaremos por las visitas que recibas.

Más Información