Sociedad

El Graffiti: ¿arte Urbano O Vandalismo Callejero?

El Graffiti: ¿arte Urbano O Vandalismo Callejero? - Sociedad

Arte o no, lo cierto es que el graffiti es una práctica polémica. Se efectúa en plena calle o “dominio público”, a la vista de todos, al alcance de todos, en las aceras y muros de todos. Y no a todos gusta. Muchas veces hemos oído decir eso de “el graffiti, son pintarrajos” o relacionar al graffitero con el perfil de chaval conflictivo, sin respeto ni civismo por  aquello que es de todos.

Pero hay más: el arte nunca ha sido “gratuito”. El arte es un negocio, convergen en su difusión las tendencias actuales, los medios comerciales y los conceptos (por no decir “prejuicios”) que todos albergamos sobre la esencia de lo artístico, ligado a la complejidad y por qué no decirlo, al elitismo intelectual y social, como privilegio y producción de unos pocos. El graffiti es de todos. Está ahí, en la panorámica inmediata del espacio común, al acceso de quien quiera contemplarlo, admirarlo, y por qué no, criticarlo. Sin embargo, en la mayoría de países, y especialmente en zonas restringidas, sigue siendo ilegal y tiene una existencia efímera. Más allá de lo legal o ilegal, al graffiti le acompaña una connotación peyorativa y yo diría que incluso clasista, que relaciona la práctica de quien tal vez no dispone de los medios o el tiempo de las artes sancionadas, para ejercitar su creatividad con lo subversivo, marginal e incluso pandillero. No deja de ser cierto que muchos graffitis tienen un sentido más político que artístico, como tampoco lo es que, si aceptamos que la calle es el ámbito de todos a todos nos asiste el derecho a la libertad de expresión, aunque sea mediante mensajes controvertidos o creaciones de belleza dudosa (en esto consiste la libertad subjetiva).

No nos equivoquemos, lo que defiendo es el graffiti como obra personal o de la imaginación. En ningún caso el puro vandalismo o el estropicio indiscriminado, que no tiene nada que ver con la creación consciente ni con divulgar las propias convicciones.

El graffiti es arte de masas, arte urbano que no discrimina su medio ni a su interlocutor, se brinda espontáneamente y no pide nada a cambio, ni la aprobación de las élites culturales ni el pago al derroche de la imaginación. Por eso, tal vez, y por sus asociaciones negativas, molesta a quienes creen que no hay vida después de un Kandinsky o un Picasso, como si el ejercicio libre de artistas como Boa Mistura (graffiti de más arriba) o la genialidad del inclasificable Banksy estuvieran exentas de técnica y esfuerzo, calidad imaginativa y sensibilidad.

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Acerca del autor

Lila Blair

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