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El Grave Problema Social De Venezuela

Me parece curioso escribir sobre un tema como este en un portal donde, pienso yo, pocos criollos llegarán a leerlo (incluso cuando me he visto sorprendido por la cantidad de artículos hechos por venezolanos por aquí); en algún lugar iba a acabar estos párrafos que me encantaría dedicarle a mi país y al gentilicio que lo conforma y lo convierte en tal, puesto que realmente es algo que, por mucho que quisiera presentar en palabras a muchísimas personas, no todos podrían digerirlo de la mejor manera.

 

 Los graves problemas que atraviesa Venezuela no son solo por culpa del gobierno, incluso cuando es causante de la gran mayoría de los mismos.

 

Este país está así, en una buena parte, por el cómo piensa, cómo actúa y cómo se visualiza a futuro su propia gente; los políticos son pocos y menos de una centena, pero el pueblo es inmenso; por supuesto que la situación llega a escapar de las manos de los venezolanos de a pie ya que viene siendo como un efecto dominó de algo comenzado hace años, pero no quiere decir que no se podrían ahorrar una buena cantidad de problemas si la cultura del venezolano fuese distinta.

 

Una buena nación no está conformada por el espacio demográfico y los límites que tienen con relación a otras, puesto que siguiendo esta lógica Sierra Leona, con la mayor reserva de diamantes a nivel mundial, debería ser una potencia primermundista; una nación desarrollada está conformada por gente que tiene una capacidad idónea para saber sobrellevar a los políticos en su país, elegirlos correctamente y sacarlos cuando estos no hacen bien su trabajo, sin sobreestimarlos ni subestimarlos, y sobretodo, sin dejar que estos se apoderen completamente del país.

 

El venezolano peca, y mucho, de tener un orgullo absoluto sobre las tierras que le pertenecen; orgullo por las que dicen ser “las mujeres más hermosas del mundo”, orgullo por la mayor reserva de petróleo a nivel mundial, orgullo por la gran cantidad y variedad de minerales que se pueden encontrar en los suelos  endógenos, orgullo por los parques nacionales y la belleza que inunda la naturaleza de estas tierras. No obstante, ese orgullo es en vano, puesto que son cosas que están allí por casualidad, no por obra de la gente que vive en el país.

 

Si de algo deberían estar orgullosos, es de cómo su población ha llevado al progreso verdadero y se ha verdaderamente esforzado por salir adelante, algo que realmente no ha sucedido ni parece que suceda.

 

Un gran conformismo envuelve a la población, quienes no tienen esperanzas en el futuro y sólo esperan vivir un día más, algunos agradecidos por comer aunque sea un pedazo de pan  y otros frustrados por, incluso luego de haber estudiado por años en la universidad, tener un sueldo que sólo alcance para comprar menos de la cesta básica al mes.  Los bonos (dinero entregado a la población mediante un carnet) alegran a cierto sector de la población, ya que es dinero extra que ayuda a comprar comida, no obstante, los mismos bonos llegan a pagar más a la población que un sueldo mínimo, incluso si algunos individuos no trabajan ni buscan trabajo.

Además, no todos viven de manera honorable. Incluso si tratan de negar un aspecto clave en el grave caso de inseguridad por culpa de la delincuencia, la cual cada día empeora, todo lleva a la misma conclusión: esos mismos que roban y asesinan gente para ir por la vía fácil en esta crisis, son tan venezolanos como yo. Lo mismo pasa con aquellos funcionarios de las Fuerzas Armadas o de la policía que viven de la forma más corrupta y desangran al país más de lo que ya está, extorsionando a la población para así sacarle el mayor beneficio posible a sus puestos, incluso cuando se supone que el trabajo de estos es defender a la población.

La salida del país

Muchos se desilusionan y buscan la manera de escapar de este país, una forma de actuar que no puede ser criticada al detallar la fosa en la que se encuentra el país y en la que se seguirá hundiendo a este ritmo, pero no todos actúan de la mejor manera luego de lograr salir.

 

Al emigrar, algunos optan por pensar que su país era mejor y juzgar el nuevo lugar en el que se vivirá, una forma de pensar errada, puesto que es justo como alguien que llega de visita a una casa y critica lo que hay dentro de ella, sin detenerse por un momento a pensar en lo que están haciendo. Visten patrióticamente gorras y camisas que llevan en ella la bandera nacional, algo que estando en tierras venezolanas nunca o muy poco hicieron, tan solo para mostrar con cierto egocentrismo de donde provienen, incluso cuando escaparon de un país que pasa por una grave crisis económica.

Otra cosa viene siendo la comida, ya que la variedad de platos en la gastronomía venezolana son fácilmente disfrutables y pueden ser vendidos sin mucho problema, siendo una manera más amena de llevar a tu país contigo, logrando verdaderamente compartir cosas buenas de tu nación.

Incluso aquellos que llegan indocumentados a refugios en Perú, exigen cosas a aquellos que les reciben como si fuese un derecho, poniéndose incluso prepotentes y maleducados en el proceso. Una cosa es la xenofobia, algo que no tiene excusa ni perdón en ningún aspecto, y todos podemos exigir que se nos respete como personas, pero otra viene siendo el llegar exigiendo tipos de comida o quejarse de la misma en un refugio, algo que pierde incluso la lógica.

 

Por lo que invito a la reflexión de aquellos que viven en Venezuela y aquellos que, aunque no viven en este país, pueden hacerse la misma pregunta:

 

¿De qué podemos sentirnos orgullosos en nuestro país?

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Acerca del autor

Ringo

2 comentarios

    • Cambiar la mentalidad es prioridad; cuando el país mejore, que espero que lo haga, el acabar con la delincuencia será un problema prioritario. Es relativamente sencillo que alguien cometa un error y por “necesidad” se vaya por el mal camino, pero es muchísimo más difícil tratar de encaminarlo a una vida honesta.

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